Revista Propuesta Educativa - Tomo 20

10 años de Propuesta Educativa

Volver al Nº 20 Con este número, la revista Propuesta Educativa cumple 10 años de presencia en el campo educativo. En ese lapso ha aportado un considerable número de artículos de producción nacional o extranjera que, a partir de resultados de investigaciones o de reflexiones ensayistas, han pretendido enriquecer las discusiones que sobre educación se han desarrollado en nuestro medio y abrir nuevos temas al debate público incorporando perspectivas y experiencias múltiples.

Creímos siempre que la rigurosidad académica para la selección de los artículos presentados y la pluralidad teórica e ideológica de su contenido debían ser nuestro patrón de conducta para hacer un uso responsable del espacio público que ocupa la revista.

Desde los inicios nos propusimos difundir un conocimiento que, a la vez que permitiera consolidar el campo académico de la pedagogía, aportara elementos para pensar críticamente nuestra realidad educativa y habilitara una reflexión amplia sobre sus problemáticas. Avanzar desde esta postura exigió mantener el equilibrio en un punto de confluencia de numerosas tensiones. Muchas de ellas provenientes del propio campo de las ciencias de la educación, cuya precaria formalización se expresa en una recurrente apelación a los discursos prescriptivos o anclados en un pensamiento instrumental.

En relación con estas demandas, nos planteamos desde el principio que para abordar problemáticas concretas se requieren análisis complejos que permitan dar cuenta de la multiplicidad de elementos que concurren a la construcción de estos problemas. Desde esta postura tratamos de soslayar toda tentación de prescripción puntual sobre el hacer escolar, sin por esto dejar de atender a las inquietudes de quienes están inmersos en su práctica.

Muchos de los dossiers de la revista se orientaron a este fin. Por otra parte, desde comienzos de los años 90 la producción académica ha estado sometida a una fuerte presión para que su producción se ajustara funcionalmente a los requerimientos de los procesos decisionales y a las necesidades de desarrollo de las políticas públicas. Esta exigencia se fundamentó en la necesidad de cualificar el proceso decisional y de aportar, de un modo más efectivo, a los procesos de transformación de los sistemas educativos nacionales.

No cabe duda de que este esfuerzo debió ser hecho y en esta dirección la revista publicó, en estos diez años, numerosos trabajos que aportaron información valiosa para las políticas públicas. Pero -en este caso como en el anterior- tuvimos claro que formaba parte de nuestra responsabilidad incorporar a la esfera pública temas que no estaban presentes en la agenda de gobierno, no sólo con el propósito de señalar ausencias sino, fundamentalmente, para incursionar en los limites de lo pensado y tentar una mirada más amplia, pluralista y comprensiva que nos permitiera reconstruir las preguntas, y desde allí rediseñar los problemas y procurar respuestas alternativas. Por otra parte, cabría discutir si las decisiones políticas se benefician con una producción que paulatinamente pierde su capacidad de cuestionar el sentido común instalado, de habilitar nuevas perspectivas de análisis, de ampliar el campo de reflexión con aportes ajenos a lo específicamente educativo y, sobre todo, cabría preguntarse si el propósito de innovar no se contradice con esta tendencia a predeterminar las orientaciones de la investigación.

Por último, es claro que el futuro plantea nuevas y mayores exigencias y oportunidades para todos aquéllos que desde la práctica, la investigación, la gestión de políticas o la reflexión inteligente están comprometidos con el acontecer educativo. Hay una Argentina post-reestructuración, a la que no le caben los marcos interpretativos hasta ahora utilizados. Hay tradiciones educativas que se han perdido, y hay otras que hasta ahora nos eran ajenas que intentan anclar en nuestra realidad. Hay conceptos que han mudado su sentido e instalan una nueva lectura del acontecer educativo y plantean diferentes formas de abordar su problemática. Hay indicadores sociales y educativos que nos enfrentan con una realidad que hasta hoy creíamos que no era la nuestra.

Los actores han cambiado de lugar y los recursos de los que disponen son otros y, por tanto, se han modificado sus posiciones relativas y en muchos casos los lugares desde los cuales emiten su discurso. En este escenario, renovamos nuestro compromiso de mantener, a través de la Revista Propuesta Educativa, una mirada atenta en el análisis y reflexión sobre nuestra realidad, y de ese modo sumar nuestro esfuerzo a muchos otros empeñados en la búsqueda de alternativas superadoras de nuestras problemáticas educativas.

 

 

 

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