Alimentación familiar saludable

Alimentación familiar saludable

Herramientas para orientar a padres y maestros


$ 440,00


¿Es lo mismo comer que alimentarse? Alguna vez te preguntaste, ¿para qué comés? Sí, claro, comemos cuando tenemos hambre y ¡comemos las cosas que nos gustan! Esto está muy bien. Pero… la comida, además de saciar el hambre y dar placer, cumple otra función. Y aquí se complican las cosas.
El mundo de los alimentos requiere de múltiples miradas para aprender a comer saludablemente. Pero para comprender qué comemos, necesitamos avanzar aprendiendo, explorando y sondeando estos interrogantes: ¿Por qué hay que desayunar? ¿Por qué comer fruta en lugar de golosinas en el postre? ¿Por qué no se puede comer todos los días lo mismo y solo lo que a uno le gusta? ¿Lo que me gusta es todo malo?
Este libro está dirigido a papás, abuelos, tíos y educadores. Su redacción y contenido permiten leerlo, apropiarlo y recorrerlo juntamente con sus hijos, nietos, sobrinos, alumnos.
También está orientado a todas aquellas personas que quizás, por primera vez, piensan que comer es mucho más que… lo habitual, y se preguntan: ¿por qué comemos lo que comemos?

Capítulo 1
Comer es un acto social
por Patricia Aguirre

Capítulo 2
¿Es lo mismo comer que alimentarse?
por Miriam Kaufman y Claudia Serafini

Capítulo 3
¿Cómo comer saludablemente? ¡¡¡Ese es el quid de la cuestión!!!
por Marcia Onzari

Miriam Kaufman

Ingeniera agrónoma (UBA). Realizó sus estudios de posgrado en el área de la Didáctica de las Ciencias, en la Universidad de Sevilla. Desarrolló su actividad profesional en diferentes instituciones del ámbito público y privado. Diseñó y coordinó el proyecto “Huertas escolares” (1988-2002) en la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; el proyecto “Entre la facultad y la escuela: una propuesta de la Facultad de Agronomía para alumnos del nivel inicial, primario y secundario” (Facultad de Agronomía, UBA) (1995-2002) y el proyecto “Qué comemos”, desarrollado en escuelas públicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Lanús (provincia de Buenos Aires), subvencionado por el Grupo Social Fonseca (2003-2006), ganador del primer premio de la Asociación Bancarios Argentinos 2005 a la educación: Una propuesta que integra a los padres a la escuela. Actualmente participa en la escritura de materiales didácticos en el área de las Ciencias Naturales en diferentes proyectos editoriales.

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Claudia Serafini

Ingeniera agrónoma (UBA). Se especializa en temas de gestión curricular y formación docente continua en el área de Ciencias Naturales. Trabaja en el Ministerio de Educación de la Nación en la Modalidad Educación Rural en temas de enseñanza de las ciencias naturales en plurigrado, y coordina la línea de acción “Proyectos escolares productivos de base local”. Se desempeña como profesora de la Escuela de Capacitación Docente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Es coautora del diseño curricular en el área de Ciencias Naturales de la provincia de Buenos Aires. Sus publicaciones se basan en temas de enseñanza de las ciencias naturales y educación ambiental para docentes de nivel inicial y de escuela primaria.

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Patricia Aguirre

Doctora en Ciencias Antropológicas (UBA). Especialista en Alimentación. Es docente e investigadora del Instituto de Salud Colectiva de la Universidad Nacional de Lanús. Docente de los posgrados de la Universidad Nacional de San Martín, Universidad Nacional de Rosario, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y Universidad Favaloro. Asistió como profesora invitada a las universidades de Chile, Río de Janeiro, Alicante y Bordeau. Asesoró como profesional en el área de Nutrición del Ministerio de Salud de la Nación y fue consultora de FAO, UNICEF y OPS-OMS. Integra la Comisión Internacional de Antropología Alimentaria (ICAF). Ha publicado libros y artículos de su especialidad.

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Marcia Onzari

Licenciada en Nutrición (UBA). Docente en la Universidad de Buenos Aires desde 1997. Ejerció la docencia en la Universidad del Salvador y en la Universidad Abierta Interamericana. Se desempeñó como especialista en el Hospital Universitario del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC). Ejerció como asesora de la Comisión de Salud de la Legislatura (CABA). Consejera por la Legislatura en el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Fundadora y coordinadora del Grupo Educador “Difundir”. Autora de varios libros. Ha recibido varios premios por sus trabajos de investigación.

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Hace ya muchos años dimos nuestros primeros pasos en el mundo de los alimentos. Las primeras cosechas de rabanitos, lechugas y perejiles en las huertas escolares, nos llevaron a agudizar el ingenio y elaborar exquisitos canapés de rabanitos con queso crema, tortillas de hojas de rabanito, traviatas de lechuga adornadas con perejil, empanaditas hechas con acelga cruda.

En estos inicios, nuestra mirada era fuertemente agronómica y estaba centrada en cómo traducir nuestros conocimientos técnicos a conocimiento escolar. Un primer desafío.

Ya en el camino, los papás comenzaron a mencionar la demanda que sus hijos hacían de algunas verduras, las conocidas, las que sembraban y cosechaban en la escuela. Fue así que nuestra propuesta saltó la cerca de la huerta; había que ampliar sus límites e incorporamos como objeto de trabajo a la “Gráfica para una alimentación saludable”. Qué decían los nutricionistas sobre los alimentos que nosotros, los ingenieros agrónomos, aprendimos a producir y elaborar. Un segundo desafío.

A su vez, por demanda de escuelas rurales ubicadas en lugares con condiciones agroecológicas diversas, nació el “Dimes y diretes de los alimentos”, una propuesta de enseñanza que incluía los grupos de los cereales, de las frutas y hortalizas, de la leche y también el de los aceites.

Esta conjunción entre escuelas rurales y urbanas, entre huertas y otros grupos de alimentos, llevó a que, poco a poco, el foco puesto en la producción de hortalizas se extendiera hacia otros grupos de alimentos, y a preguntarnos: ¿qué comemos?

Pero para comprender qué comemos, había que seguir avanzando. El desafío estaba puesto ahora en encontrar una respuesta; desde nuestro saber agronómico, la respuesta era incompleta. Patricia Aguirre, antropóloga alimentaria, en el capítulo 1, nos llevó por un camino que explora y trata de comprender: ¿por qué comemos lo que comemos?, ¿y por qué esto y no aquello?, ¿y por qué lo preparamos así y no de otro modo? Marcia Onzari, nutricionista, deportóloga, describe en el capítulo 3, cómo aprender a comer saludablemente. Transmite una idea nodal: “se trata de un proceso lento, de ajustes pequeños y constantes”. En el capítulo 2, con un lenguaje fuertemente didáctico, recorremos algunos puntos nodales de la producción y elaboración de los alimentos. Tal vez, rompamos la ilusión de que una alimentación es saludable cuando sólo se comen verduras o comida casera. Algunas preguntas que se abordan son: ¿De dónde vienen los alimentos? ¿Cómo fueron producidos ? ¿Por quién? ¿Cómo los transportó?

El mundo de los alimentos requiere de múltiples miradas. Hasta aquí llegamos por el momento.

Este libro está dirigido a papás, abuelos, tíos y educadores. Su redacción y contenido permiten leerlo, apropiarlo y recorrerlo juntamente con sus hijos y alumnos. También está dirigido a todas aquellas personas que quizás, por primera vez, piensan que comer es mucho más que… lo habitual.

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