Integración o exclusión

Integración o exclusión

La escuela común y los niños con necesidades educativas especiales


$ 800,00


El objetivo de este libro es comentar nuestra experiencia en la tarea de acompañar a niños con diferentes discapacidades en su proceso de integración escolar, compartir las dificutades que fueron surgiendo y el modo en el que se pudieron resolver.
Entendemos que la experiencia escolar afecta al sujeto en su totalidad. El éxito o el fracaso en su desempeño escolar depende de múltiples causas que interactúan las unas sobre las otras dificultando la comprensión del fenómeno.
En la clínica de los niños con dificultades en su aprender no podemos hablar de éxitos o fracasos, porque de hacerlo así no estaríamos ya en el campo de la clínica, pero en la integración de los niños a la escuela sí hemos constatado resultados adversos, verdaderos fracasos.
Plantearnos el análisis de estos fracasos posibilita entender tanto la naturaleza del error como la del logro.
María José Borsani y María Cristina Gallicchio

Introducción

Cuestiones claves referidas al proceso de integración escolar
¿Qué entendemos por integración?
¿Por qué integrar?
¿Cuándo se produce la consulta relativa a una posible integración?
¿Qué criterio sustentamos para establecer el diagnóstico?
¿A quiénes y cuándo integrar?
¿Dónde integrar?
¿Cómo integrar?

CASUÍSTICA
Aprendiendo a ver
Juan
Carlos
Facundo
Luli
Horacio
Rodolfo
Valentín
Discapacidad Auditiva
Fabián
Ana
Conclusiones

ANEXO
Marco teórico
Aportes piagetianos
Aportes vygotskyanos
Aportes psicoanalíticos

María José Borsani

Terapista Ocupacional en Salud Mental por la Universidad Nacional de Rosario y Maestra Especializada en Educación Diferencial. Se dedica al estudio y difusión de temáticas vinculadas con el enseñar y el aprender, la escuela inclusiva, la accesibilidad, barreras al aprendizaje y la participación, las configuraciones de apoyo y los ajustes razonables, a las adecuaciones curriculares y demás cuestiones afines.
Ha desarrollado tareas docentes y profesionales en diversas instituciones y niveles educativos. Fue capacitadora de la Red Federal de Formación Docente Continua del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe.
Docente a cargo del espacio curricular: ”Desarrollo Curricular y Adecuaciones Curriculares en la Escuela Inclusiva” en la Diplomatura Superior en Educación Inclusiva – Atención a la Diversidad de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
Miembro fundador y coordinadora del Equipo Interdisciplinario del Instituto de Pedagogía Clínica de Rosario y asesora pedagógica del Equipo de Apoyo a la Integración Educativa del IPCR.
Autora de trabajos de difusión masiva y científica relacionados con el aprendizaje sistemático y la inclusión educativa.

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María Cristina Gallicchio

Psicóloga, maestra y profesora de enseñanza media en psicología.
Ha trabajado como docente en los niveles primario, terciario y universitario.
Se ha desempeñado como psicóloga en ARLPI (Asociación Rosarina de Lucha contra la Parálisis Infantil) y en el Centro Pedagógico del Litoral, en la atención de niños y adultos con diversas discapacidades (sensoriales, genéticas, neurológicas, etc.) que comprometían las funciones motoras, lingüísticas e intelectuales, perturbando seriamente su integración social.
En la práctica privada trabaja en las especialidades de Psicología Educacional, Psicología Clínica, desde 1970.
Integra equipos interdisciplinarios dedicados al estudio y realización de tareas de integración de niños y adolescentes con discapacidad a la escuela común.
Es autora de varios trabajos científicos presentados en jornadas y congresos.

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Prólogo de Norma Rubín
Se trata de un texto que desde la introducción misma ya nos sitúa y atrapa, dado que transmite la experiencia viva de las autoras. Escrito en un estilo directo, llano, a la vez que vincula al lector con la realidad de los niños y niñas con necesidades educativas especiales intenta producir una teorización en torno a este tema. En efecto, su aporte no consiste en la reproducción de ideas extraídas de textos de otros autores sino en la publicación de sucesos en los que María Cristina y María José fueron protagonistas en su rol de terapeutas, sucesos que, al reiterarse, las fueron conduciendo a una labor de interrogación y reflexión.
En toda la presentación hay un hilo invisible que hilvana una experiencia con otra, un relato con otro, se trata de un trabajo de rememoración-elaboración. Trabajo en el que hay una intención de interponer un obstáculo a la repetición en varios aspectos: tanto en lo que hace a la reiteración de lugares comunes en el plano de la teorización -como suele observarse cuando falta suficiente profundidad en el tratamiento de un tema-, como a la que se realiza para aparecer “aggiornado”, respondiendo a los imperativos del momento, en lo que puede verse frecuentemente una preocupación atada a intereses políticos. Tampoco se trata aquí de la insistencia de realizar maniobras o procedimientos que arrojan siempre los mismos pobres resultados para el proceso del aprender.
Declaran las autoras en un párrafo: “lo que referimos es una especie de collage”. Esta afirmación es congruente con los postulados a los que nos atenemos los que operamos en la clínica psicoanalítica, porque contiene la incompletud de lo “no sabido” de antemano y a la vez la consistencia de lo fragmentario, en tanto valorizado por una tarea de construcción de una organización más compleja.
Al exponer para el análisis las dificultades que deben afrontar niñas y niños que presentando necesidades educativas especiales se incorporan a la escuela común, han hecho surgir en mí la opinión de que esto contiene, de alguna manera, una vinculación con la situación en la que se encuentran amplios sectores de población. En efecto, con la implementación de las políticas llamadas de “globalización”, la dupla integración-exclusión se presenta en nuestros días, tanto en lo social como en lo económico, lo sanitario, lo educativo, de forma equivalente. Lo que aparece como una oferta “democrática”, en realidad contiene una trampa: pretender que porque se “globalizan” las reglas de juego se brinda a todos las mismas oportunidades. Se deja de lado la cuestión de qué hacer con los que se encuentran en una situación de diferencia respecto de otros que gozan de todos los beneficios.
Una sociedad que consagra como ideales: la eficiencia, el éxito, la belleza entendida como estereotipo, la velocidad, la uniformidad, la riqueza, la rivalidad aniquilante, el individualismo, es una sociedad con poca capacidad para sostener la diferencia, la singularidad, la lentitud, el error, la desorganización y también la solidaridad basada en la identificación humanizante.
El libro propone el siguiente interrogante: ¿qué es lo que hace que una escuela “común” pueda llegar a comportarse como una escuela “especial”? Y trata de brindar una respuesta: el dar valor a lo que el niño o la niña vaya logrando y no sólo a lo que le faltaría alcanzar (en relación con un grupo o a un currículo). Esto sería según las autoras una “escuela inclusiva”, una escuela capaz de soportar la diversidad.
Cabe entonces preguntarse: ¿cómo podría existir una escuela con estas características en una sociedad que tolera poco la heterogeneidad y el contraste?
La lectura de los historiales, en los que se comunican vivencias, experiencias, tanto de niños y niñas, como de docentes, padres y terapeutas resulta conmovedora. En particular, arroja luz acerca del injusto destino de tantos chicos y chicas que deben pasar por el doble sufrimiento que les imponen sus condiciones personales por las que no pueden aprovechar el aprendizaje sistemático escolar y a la par sobrellevar la incomprensión, indiferencia o rechazo que suelen encontrar.
Su lectura puede llegar a ser muy útil para las maestras y maestros en tanto se verán representados, pudiendo hallar también elementos de carácter conceptual relativos al aprendizaje que les serán de gran valor en el momento de encontrarse con sus alumnos, ya sea que presenten dificultades en su aprender o no.
Como suele suceder cuando se investiga un problema en particular, a medida que se avanza en su comprensión van surgiendo elementos de conocimiento que trascienden en mucho dicho tema. Partiendo del análisis de las condiciones en las que se verifica la integración de alumnos a la escuela común, necesariamente y como corolario se va pasando al estudio del grado de integración que se encuentra habitualmente entre los agentes de la institución educativa: personal directivo y personal docente; docente de grado y docente de nivelación; docente de grado y docente de materias especiales.
Otro tema que destacan las autoras es acerca de “las evidentes dificultades en los procesos de aprendizaje pedagógico, que se podrían pensar secundarias o como secuelas de un supuesto compromiso lingüístico infantil no diagnosticado ni tratado como tal en la infancia…”
Esta relación entre trastornos del lenguaje y dificultades en los procesos de aprendizaje frecuentemente permanece en un cono de sombra hasta el momento del ingreso escolar o aun ya iniciado el mismo, lo que indica que los agentes que intervienen en el control de la salud no toman suficientemente en cuenta sus manifestaciones en el transcurso de los primeros años.
Por ello estimo que para todos los profesionales a los que habitualmente consultan los padres para el seguimiento y evaluación del desarrollo de sus hijos, también este libro les resultará interesante y útil.
Algo que como un resto se desprende del texto, es una denuncia sobre la existencia de un “adultocentrismo”. Esta idea se contrapone con lo que frecuentemente se escucha como una queja, tanto en padres como en educadores, en el sentido de que “el mundo adolescente” abarcaría espacios cada vez mayores o que en la niñez ya habría una precocidad de presentación de intereses, estilos, modas, de lo que integraría “el mundo adolescente”. También a menudo se puede escuchar que esta supuesta ubicación en estos otros “mundos” llevaría a los niños y a las niñas a desinteresarse por la palabra u orientación de los adultos.
Recorriendo estas páginas, luego de cavilar acerca de las alternativas frustrantes que sobrellevan tantos chicos, surgen algunos interrogantes: ¿cuánto de este “apartarse” o de esta introversión que podemos observar como característica en muchos niños se corresponde con el “encasillamiento” o cerrarse sobre las propias certezas por parte de muchos adultos? ¿No estarán estas actitudes de los mayores provocando o estimulando las complementarias en los más jóvenes? En esta línea es como leo párrafos como éste: “…Las más de las veces la cuestión a resolver no es sólo si los niños -con algún handicap- son competentes para aprender (en una escuela ‘común’), sino si el enseñante es competente para ‘enseñar a aprender’”.
Finalmente deseo manifestar mi beneplácito por la aparición de esta obra que, con el tratamiento y el enfoque que le ha conferido al tema, constituye un aporte decisivo a su estudio crítico, en un momento más que oportuno atendiendo a las reformas en la actividad educativa que están sucediendo en nuestro país.
En lo personal, encontrarme en la función de prologuista constituye una gran satisfacción porque me ha dado la oportunidad de acercarme al procesamiento del material, renovando el compromiso de mucho tiempo compartido estudiando, discutiendo y proyectando.
Norma Rubín
Rosario, 30 de Junio de 1998

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