Otro conmueve la política académica, El

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El derecho a la Educación Superior


$ 480,00


Un desafío interpela a los docentes universitarios: cómo hacer efectivo el derecho a la educación superior, en tanto, posibilidad para acceder, permanecer y egresar del sistema universitario. Desafío que se torna en obligación de las instituciones educativas y de los profesores desde el lugar que ocupan en ellas para garantizar este derecho.
No basta con generar dispositivos técnicos tendientes a atenuar los efectos perversos de la masificación y la expansión, ni de redefinir condiciones de admisibilidad como el único dispositivo para garantizar la inclusión. Se trata de tomar decisiones políticas sin esconderse detrás de las decisiones técnicas. Se trata de revisar continuamente pensamiento y acciones desde una mirada distinta que incluya al otro y que interpele a la institución en todas sus dimensiones. Se trata de comprender que la transición de la universidad entendida como servicio a la universidad como derecho no se produce por declamación ni por la generación de normativa que reconozca el derecho. Supone la plantificación de una política para la transición.

*** TRABAJO PREMIADO: CONCURSO EL DERECHO A LA EDUCACIÓN ***
Categoría Obra Completa - Noveduc Libros, 2016.

Capítulo 1. Lo universal.
El reconocimiento del “otro” como sujeto de derechos
Los Derechos Humanos
Más allá de la Declaración
El enfoque de Derechos Humanos
Política y ciudadanía en clave de derechos

Capítulo 2. Lo particular.
Escenarios diversos y el reconocimiento del derecho a la Educación Superior
El escenario normativo: luchas y acuerdos
- Insertos en el mundo, lo global
- Nuestro norte es el sur, lo regional
- El sur del sur, lo nacional.
El escenario actual: posibilidades
- Características generales del escenario global
- Latinoamérica en clave de diversidad
- Argentina en clave de lo nacional, lo gratuito y lo público

Capítulo 3. Lo singular.
Algunas respuestas inconclusas desde un “nosotros” construido con el “otro”
Parte I. Un punto de inflexión: más y diversos... ¿incluidos?
Más estudiantes, más instituciones, más diversidad. ¿Y la calidad?
Del servicio al derecho. La política de la transición.

Parte II. Un punto de partida: la política académica… llegadas inciertas
La singularidad de trayectorias de sujetos y contextos diversos en la universidad
- De la enseñanza al aprendizaje: mayor dotación de cargos docentes en los primeros años
- De la articulación a la integración del sistema educativo: accesibilidad al saber y hacer académico
- El reconocimiento institucional de las trayectorias académicas de los estudiantes que abandonaron sus estudios
Expansión y diversificación de las propuestas curriculares
- Procedimiento para la presentación y aprobación de las carreras de pre grado y grado
- Ciclos Generales de Conocimientos Básicos (CGCB)
- Módulos transversales en la formación universitaria
Sistema académico. Dispositivo institucional para elaborar y consolidar políticas académicas democratizadoras

María Fernanda Ozollo

Doctora y Magíster en Educación y Especialista en TIC y Educación. Docente investigadora en carreras de grado y pos grado de educación, en espacios referidos a las tecnologías digitales en los procesos de inclusión social y educativa. Ha desempeñado diferentes roles en el ámbito de la Gestión Universitaria. Ha escrito y publicado numerosos trabajos que versan en dos líneas de producción: las tecnologías digitales en los procesos educativos y el desarrollo de procesos cognitivos y sociales desde la innovación educativa.

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Claudia Hilda Paparini

Profesora (Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo). Ha ejercido cargos de conducción en distintos niveles educativos. Ha dirigido numerosos proyectos de investigación, extensión e innovación pedagógica. Ha elaborado y publicado numerosos trabajos científicos en la línea de la problemática pedagógica, en general, y de la formación docente, en particular.

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Donde no hay riesgo no puede haber escritura.
E. Jabés

¿Por qué escribir sobre el derecho a la educación? Porque escribir es una forma de defender nuestro deseo porque como afirmara Foucault, “Escribir es luchar, resistir, escribir es devenir, escribir es cartografiar” (1988: 53). Porque escribir es una acción-hecho de creación, de re-creación y esta re-creación es el modo que tenemos de resistir cualquier forma de cosificación de las personas y las instituciones, de cualquier forma de des-humanización. Es nuestro modo de defender el deseo de construir juntos una sociedad más digna y justa, desde el sentido emancipador de la educación.
Escribir es también un acto que nos potencia, que renueva la pasión de nuestro accionar, porque no nos creemos ajenas o descreídas, ni decimos que no se puede hacer nada, porque asumimos la defensa y construcción de la educación como bien social de la humanidad a partir de la permanente con-moción que significa reconocer al “otro” como sujeto de derecho.
Cuando nos propusimos el desafío de escribir este ensayo, lo primero que hicimos –entre discusiones académicas sobre teorías y posicionamientos políticos, angustias por la impotencia y también risas ante lo grotesco de algunas situaciones– fue compartir el sentido de esta escritura. Y entonces, surgió con la fuerza de la espontaneidad, la razón, sin tapujos ni tibiezas: escribíamos para compartir nuestro sentir, pensar y actuar ante a la emotividad del des-amparo del “otro” que con-mueve profunda-mente nuestras “certezas construidas”.
Desde la formación como estudiantes, como profesoras, como investigadoras, como responsables de áreas de gestión institucional, el desafío de la inclusión atravesó nuestras convicciones y prácticas, interpelando-nos e interpelando la praxis institucional en la búsqueda de respuestas siempre provisorias, en el camino hacia la mayor democratización educativa.
La universidad, como experiencia de vida, como posibilidad situada, muchas veces se convierte en una organización que abandona su mandato social, su sentido, su lugar de institución pública. La universidad no resulta de la multiplicidad de planes, programas y proyectos. La universidad se construye día a día, paso a paso en función de la definición de políticas y el coraje de llevarlas adelante. No se trata de hacer por hacer de acuerdo a las expectativas de los distintos actores, no se trata de manifestaciones discursivas que agraden a distintas tribunas; se trata de participar en el acuerdo y desarrollo de políticas que nos acerquen a la realización de la misión institucional de la universidad, en el marco de un proyecto situado en el contexto local, nacional y regional.
Y para hacer esto, más que en los logros, debemos centrarnos en las deudas, los problemas y las posibilidades, sin delicadezas, sin argucias, con todo el valor que significa animarse a no ser políticamente correctos, con toda nuestra profesionalidad. De eso se trata, de romper las fronteras y atrevernos a sentir la vulnerabilidad que implica poner en crisis la propia identidad y ser capaces de re-construirla en función de la alteridad como eje del proyecto político institucional.
Escribir sobre la educación superior como derecho tiene un nivel de generalidad universal. En nuestro trabajo partimos de la experiencia situada, la Universitaria Nacional de Cuyo, en general y desde la gestión de los últimos años en particular. Una gestión (2008-2014) liderada por el rector ingeniero Arturo Somoza, que logró plasmar en el Estatuto de la Universidad la concepción de la “educación como bien público, gratuito y laico, como derecho humano y como obligación del Estado que desarrolla sus funciones sustantivas con inclusión, pertinencia y excelencia”. Proceso de democratización al que se arribó con los consensos necesarios y también con las resistencias y tensiones lógicas de su complejidad. Proceso posible como resultante de una gestión signada por la transversalidad del derecho a la educación en todas sus dimensiones.
En el marco de esta gestión, fuimos responsables de distintas áreas, Claudia H. Paparini como Secretaria Académica de Rectorado (2011-2014) y Fernanda Ozollo como Directora de Educación a Distancia (2002-2014). La posibilidad de asumir esta responsabilidad nos permitió comprender la complejidad inherente a todo proceso de transformación institucional, especialmente cuando estos procesos confrontan con matrices inter-subjetivas fuertemente arraigadas en la vida cotidiana de la universidad. en su dimensión académica.
Entendemos esta dimensión como el espacio en el que las discusiones sobre el derecho a la educación superior toman cuerpo en definiciones institucionales que facilitan u obstaculizan la ampliación de este derecho. Proceso que, con tensiones, avances y retrocesos, nos permitió pensar, revisar, volver a pensar con-juntamente con “otros” responsables de la gestión académica diversas líneas de acción tendientes a garantizar la igualdad de posibilidades.
Trabajar para el derecho a tener derecho a la educación superior entraña un proceso complejo en el desarrollo de “otra” conciencia, significa interpelar nuestras matrices culturales e intersubjetivas desde la gestión. O al menos, crear marcas y señales que permitan problematizar, transparentar, y poner en la mesa de debate los sueños, las esperanzas, los desafíos, pero también las hipocresías, las máscaras, las excusas. En este sentido, la escritura nos ayudó a develar nuestras propias contradicciones, a visualizar los límites que enfrenta este derecho, y a recrear caminos posibles en el marco institucional.
No es nuestra pretensión brindar resultados acabados ni lineamientos determinantes; desde el título propuesto hasta la última página, hemos intentado acercar desde nuestra experiencia –siempre particular y situada– las tensiones y contradicciones que surgen de la práctica en la gestión universitaria y que buscan respuestas –siempre provisorias, particulares y situadas– para promover el derecho a la educación superior.

Hemos organizado el texto len tres grandes capítulos que conforman un continuum en la comprensión de los Derechos Humanos en su complejidad: lo universal, lo particular y lo singular.
El capítulo 1, “Lo universal. El reconocimiento del ‘otro’ como sujeto de derechos”, hace referencia a la normativa internacional de los Derechos Humanos, sus marchas, contramarchas y contradicciones. A partir de la consolidación del concepto de los Derechos Humanos, en el siglo XXI surge el Enfoque para el desarrollo basado en Derechos Humanos (EDH), en el que los mismos se constituyen en principios fundantes de las políticas públicas centradas en el sujeto individual y colectivo. Por último abordamos la problemática de la ciudadanía desde la necesidad de habilitar al “otro” como titular de derechos que configura una nueva relación entre sujeto, Estado y sociedad, a partir de reconocer la diversidad y la especificidad de diversos culturales.
El capítulo 2 es “Lo particular. Escenarios diversos y el reconocimiento del derecho a la Educación Superior”. En él destacamos los hitos jurídicos, históricos y políticos internacionales, regionales y nacionales que sustentan las discusiones teóricas del derecho a la educación en general y a la educación superior en particular. Estos acuerdos internacionales y los instrumentos legales definidos dan cuenta de la decisión política de incorporar el campo de la educación superior en la agenda de gobierno a nivel nacional y de la región. Finalmente, abordamos la tendencia democratizadora del nivel expresada a través de los procesos de expansión y diferenciación institucional, masificación de la matrícula e internalización que caracterizan a la educación superior, que son interpelados desde la calidad en cuanto a su efectiva capacidad democratizadora.
El capítulo 3, “Lo singular. Algunas respuestas inconclusas desde un ‘nosotros’ construido con el ‘otro’”, se compone de dos partes. La primera, “Un punto de inflexión: más y diversos... ¿incluidos?”, pone en cuestión las tensiones que advertimos en la dimensión académica. Esbozamos la necesidad de planificar la política de la transición desde un modelo de universidad pensada desde el servicio, a un modelo de universidad concebida desde el derecho. La segunda parte, “Un punto de partida: la política académica… llegadas inciertas”, presenta algunas líneas de acción a partir de políticas desarrolladas en un contexto particular, la UNCuyo. Las mismas refieren la singularidad de trayectorias de sujetos y contextos diversos en la universidad, expansión y diversificación de las propuestas curriculares y la propuesta de un dispositivo institucional para elaborar y consolidar políticas académicas democratizadoras.
Finalmente, a modo de conclusiones, rescatamos aquellos constructos que consideramos imprescindibles para compartir en pos de la ampliación y consolidación de derechos a la Educación Superior.

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