Ser varón en tiempos feministas

Ser varón en tiempos feministas

Entre el conflicto y el cambio (60)


$ 980,00


En esta obra se indaga la sexualidad, los vínculos de pareja y la paternidad de varones de entre 25-45 años, con la firme convicción de que es necesario desarrollar estrategias grupales, sociales y políticas que contribuyan a la creación de nuevos códigos culturales y modelos viriles que favorezcan prácticas innovadoras de los varones, apuntando a la promoción del cambio masculino.
El andamiaje conceptual de esta obra amalgama las teorías acerca de las representaciones sociales con las hipótesis psicoanalíticas integradas con la perspectiva de género, para analizar los imperativos que construyen y reproducen la masculinidad en lo subjetivo y lo social. Y aunque existe un estereotipo masculino hegemónico, cada varón presenta divergencias, dadas las resignificaciones y articulaciones producidas entre los distintos estratos del psiquismo y la incidencia de la ideología y de lo sociocultural.
El texto ofrece una perspectiva sistemática y ordenadora acerca de los desarrollos teóricos para indagar la masculinidad, por lo que representa un recurso valioso para los estudios académicos que la época requiere.

Prólogo. Por Irene Meler

Introducción

PRIMERA PARTE
Apartado conceptual


Capítulo 1. El enfoque de género
De los estudios de la mujer a los estudios de género
Aportes de los estudios Queer
Los estudios de varones y masculinidades
El género como categoría de análisis
El género como constructo psicoanalítico

Capítulo 2. La construcción social y subjetiva de la identidad de género
El sistema sexo/género
La construcción social de la realidad
La producción colectiva de las representaciones sociales
Las representaciones como interfaz entre lo social y lo subjetivo
La internalización de las representaciones sociales de género

Capítulo 3. La masculinidad hegemónica en el sistema social patriarcal
Orígenes de la estructura patriarcal
El patriarcado como dispositivo de regulación social
Contribuciones de la teoría feminista y de los estudios de varones y masculinidades
Formatos posmodernos del patriarcado
La dominación como soporte de la masculinidad hegemónica

Capítulo 4. Subjetividad e identidad masculina
La identificación como mecanismo estructurante de lo psíquico
Procesos identificatorios en la constitución de los varones
El psicoanálisis freudiano y la masculinidad
Aproximaciones teóricas a la identidad masculina
Acuerdos y diferencias teóricas sobre la subjetividad masculina

Capítulo 5. La sexualidad de los varones
Sexualidad masculina
La masculinidad como factor de riesgo sexual
La posición de los varones en la salud sexual y la procreación responsable

Capítulo 6. Relaciones de pareja y paternidad
Configuraciones vinculares en los varones
Estilos de crianza y cuidados paternos
Prácticas que instituyen la masculinidad

Capítulo 7. Nuevos aportes a los estudios de varones y masculinidades
El sistema de géneros en cuestión
Las respuestas de los varones a los cambios


SEGUNDA PARTE
Apartado de investigación


Capítulo 8. Investigar las prácticas en masculinidades
Acerca de la práctica de investigación
Los varones de la zona periférica
Los varones de la zona urbana
Subjetividad masculina y prácticas en San Miguel de Tucumán
La sexualidad y sus prácticas
Paternidad y prácticas de cuidado familiar
Diversos perfiles de masculinidad
Posibles líneas de trabajo
Bibliografía

María Gabriela Córdoba

Doctora en Humanidades (área Psicología) titulada por la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, especialista en Psicoanálisis y Género (APBA-UK). Psicóloga (UNT) con perspectiva de género y una trayectoria de 17 años en la clínica, que comenzó con atención a niñxs y adolescentes, y actualmente continúa con adolescentes, jóvenes y adultos.
Codirectora de la carrera de posgrado “Especialización en estudios de Mujeres y de Géneros” (Facultad de Filosofía y Letras, UNT). Docente de Sociología (UNT).
Investiga, con experticia en ciencias sociales, psicología, sociología, metodología de la investigación y estudios de género. Obtuvo becas en el marco del Programa de Formación de Recursos Humanos en Investigación CIUNT (2015-2018), y a nivel hospitalario de Iniciación (2005-2006) de la Comisión Nacional de Programas de Investigación Sanitaria, Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación.
Desde el 2019, es cocordinadora general de SOMOS, Centro de Investigaciones en Géneros, Masculinidades y Diversidad del NOA. Miembro de la Asociación Argentina de Sexología y Educación Sexual (AASES). Participa regularmente en congresos nacionales e internacionales como conferencista y disertante en temas de identidad, géneros, femineidades, masculinidades y diversidad. Ha efectuado numerosas publicaciones en revistas, capítulos de libros y en páginas web de divulgación. Organizó y coordinó diversas actividades científicas. Es miembro de comité de referato de revistas académicas locales, nacionales e internacionales.

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Irene Meler

Doctora en Psicología (UCES). Coordinación del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA). Dirección del Curso de Actualización en Psicoanálisis y Género de APBA y Universidad Argentina John F. Kennedy. Co-Dirección de la Maestría en Estudios de Género de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES). Integra el Comité Científico del Programa Post Doctoral en Estudios de Género (UCES).

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Por: Graciela Beatriz Reid*

Lo primero que me interesa destacar son los interrogantes, los cuestionamientos que la autora nos plantea desde el inicio: desde el título de su obra, Ser varón en tiempos feministas. La frase en sí misma nos resuena como pregunta: el tiempo en plural, el feminismo también en plural. “El varón” –entre comillas–, sin embargo, insiste, insiste en ese singular: un único varón posible es la exigencia más potente (y fálica) del capitalismo productivo.

Los varones otros, las masculinidades otras, aparecen como (entre comillas) “resto”, como aquello que el sistema productivo busca –incansablemente– desgastar, estigmatizar e invisibilizar.

Resulta interesante tomar el hecho que la autora investiga desde Tucumán, empujándonos a visibilizar las estructuras de violencia que aparecen en ese contexto. En este sentido, el libro nos empuja a cuestionarnos un doble mecanismo de visibilización-invisibilización que tiene mucho que ver con el federalismo en nuestro país. Por un lado, vale preguntarnos cómo opera el patriarcado en las subjetividades que de por sí –en el sistema argentino– en términos históricos político-liberales planteó y plantea “el afuera”: es decir, aquellos territorios y cuerpos fuera de Buenos Aires.

Me quedan interrogantes a transitar: cómo podemos seguir pensando y transformando los mecanismos del neoliberalismo patriarcal actual: adentro y afuera (de CABA), adentro y afuera (del centro y periferia de Tucumán), adentro y afuera de la heteronorma, adentro y afuera de los ideales de varón productivo-proveedor, adentro y afuera de las parternidades posibles, esperables, o incluso podemos decir “imaginables”.

El libro de Gabriela cuenta en su estructura con un primer desarrollo de las teorías y diferentes conceptos psicoanalíticos relacionados con lo social y lo político, sumado a los aportes necesarios de los estudios de género para el tema en cuestión.

La segunda parte del libro anuncia el análisis de datos cuantitativos y cualitativos, así como su integración y discusión conjunta para lograr un mayor acercamiento del objeto de estudio. En ese sentido, la investigación es clave y centro de la tesis, basada en cuatro ejes de indagación: género, sexualidad, paternidad y vínculos de pareja de varones de 25 a 45 años con variables de zona de residencia –urbana y periférica– y nivel educativo alcanzado (primaria y terciaria-superior).

En esta línea, la primera pauta metodológica investiga a varones de la periferia y varones de zona urbana. La autora describe a los primeros como varones con trabajos informales que la economía y la sociedad identifican y remuneran como poco calificados. En este sentido, podemos ver subjetividades en riesgo de síntomas depresivos, enfermedades y violencias, cuerpos que el sistema neoliberal desgasta, porque la propuesta es una sociedad que consuma y consume (en forma diferencial por raza, clase, género y generación).

La autora señala que estos varones mantienen una lógica “precoz” en el debut de la sexualidad genital y en ser padres. Ellos adquieren conocimientos sobre SSyR de manera informal, no participan de la planificación familiar y el sistema médico hegemónico es una de las principales barreras de acceso (no la única, educativa, ESI) al conocimiento y participación del proceso de salud y cuidados.

Junto a las creencias y atributos de las masculinidades tradicionales y sexualidades hegemónicas, el uso de preservativo mantiene resistencias, ya que va en contra de uno de los emblemas de la “masculinidad viril”, o podemos agregar el doble sentido de “sostener(la) parada”, para “reconocerse y ser reconocido como varón”. Por otro lado, cargan y atribuyen a las mujeres la responsabilidad reproductiva y no reproductiva. Las mujeres de sus entornos –“sus mujeres”– están dentro del ideal del modelo tradicional con los mitos que las contituyen como tales y degradan a las mujeres otras, “callejeras, más provocativas, contestonas”, tal como lo señala Gabriela, sosteniendo el binomio de mala-buena mujer en los vínculos intersubjetivos e intrapsíquicamente la incidencia de los modos en que se constituyen los psíquicos, configurando en los varones una particular convivencia de las dos corrientes: amor y deseo de forma disociada (Freud, 1912).

El ideal de varón proveedor, ese salir a “buscar el pan” de estos varones, teniendo en cuenta las condiciones materiales en las que se encuentran sumergidos, muchos al filo de la subsistencia, produce un proceso de desubjetivación, que afecta significativamente su constitución identitaria del ser proveedor.

Siguiendo la investigación, los varones de zona urbana tienen mayor nivel educativo terciario y un 50 % son universitarios. Postergan tanto la vida en pareja como la paternidad en relación con los varones de la periferia; sin embargo, mantienen con estos últimos muchos ideales y atributos de las posiciones de poder y autoridad frente a las mujeres.

Son críticos con varones más alternativos, lo asocian a “cosas de minas” (ej.: las barberías –fetiches del consumo definido por el mercado– que adquieren estilos erótico-estéticos polisexuados en varones jóvenes). Critican a varones que tienen acuerdos de mayor paridad con sus compañeras, los llaman “gobernados”. La autora señala que psicopatologizan a mujeres de carácter fuerte por temor a perder blasones identitarios, “te agarra una trastornada que te caga la vida”, en palabras de estos varones entrevistados, se observa así un movimiento de doble carga negativa, o bien son “locas”, o por ser mujeres no merecen trato igualitario.

El modelo heterosexista en ambos grupos se basa en reconocimiento de los otros pares varones, la masculinidad se sostiene y se afirma constantemente. Mantienen prácticas de sexualidad de dominio, “ponerla en cualquier agujero” de mujer objeto (valor en las prácticas y los imaginarios de las relaciones coitales). Consideran el ejercicio de su sexualidad no solo como una prueba de virilidad sino de rendimiento, donde no pueden “arrugar”.

Participan más en la responsabilidad de la planificación familiar que los varones de la periferia. Pero ambos grupos se ubican un poco “afuera” de las responsabilidades de la SSyR que, al igual que los cuidados y la crianza, son vividas como ajenas a ellos, o atenuadas respecto a las responsabilidades.

En este grupo de varones urbanos, la prevención y uso del preservativo va unida al prejuicio del binomio “malas-buenas” mujeres, jactándose del saber propio de “dónde ponerla” (recurso semántico de la cosificación y doble moral masculina, los Kioskos de: las chicas para tener sexo –las de “afuera”– y chicas con las que se sale –las de “adentro”–), cosa que suele tener sus fallas (“me mandé una cagada”), es allí donde lo negativo pone un límite al sentido, límite del logos-machista, y convoca la alteridad en juego y su evitada responsabilidad.

En las relaciones de pareja mantienen arreglos tradicionales mayoritariamente, los varones manejan el dinero como capital simbólico, de poder y estatus según al grupo que pertenezcan, y comparten ambos grupos la idea que si las mujeres toman decisiones en la pareja los dominan a “los vagos”. Puesta en escena de la amenaza de “vaguedad” del ideal del varón que se “debe ser”. Lo suficientemente Varón que los aleje del temor a la dependencia y desmasculinización.

Comparten la masculinidad viril legitimada por “los vagos”, “los iguales”, con relatos heroicos y míticos de conquistas en ambos grupos. La autora hace una revision crítica de estos imaginarios y prácticas de la división sexista, de la complicidad machista de “levante de minitas” a repartir. Toma la autora las voces y prácticas que dan cuenta de la misoginia y las violencias hacia las mujeres, develando las relaciones de poder que se justifican y legitiman en la cultura patriarcal intensificando los mandatos androcéntricos.

Así, observamos los guiones heterosexuales que mantienen los varones cishétero estudiados con respecto a la posición de dominio de la escena sexual. Esta posición, frente a mujeres que plantean y asumen alternativas de satisfacción de deseos y placeres en escenarios de paridad o alternancia, mujeres que abren el juego de la división sexual del erotismo, les produce desconcierto, temen salirse de las prácticas eróticas y amatorias por la insistencia del “Clisé” del fantasma de dominio en ellos, poniendo en jaque la posición narcisista, de rendimiento y dominación viril con respecto a sus partenaires.

En cuanto a las paternidades se ejercen con la responsabilidad de proveedor económico más que afectivo y de cuidados en ambos grupos. Frente a la división sexual del cuidado de lxs niñxs, ambos grupos valoran positivamente la presencia y cuidados en manos de las madres. La diferencia con el varón urbano es que la balanza se inclina favorablemente hacia ellos tanto en las licencias por nacimiento o ausencia por enfermedad de niñxs, lleguen más tarde a sus hogares y ayudan con el “resto” de lo doméstico y crianza. Doble juego de inequidad de la lógica de la división sexual del trabajo y cuidados que mantiene vigencia.

El estudio de la autora marca poca incidencia de masculinidades llamadas “innovadoras” dentro del universo heterogéneo que las contiene en este recorte.

Al final, Gabriela plantea el desafío transversal de cambio sociocultural y político para la transformacion en los modos de constitución de las subjetividades de los varones en pos de desalojar las credenciales de la “supuesta normalidad” por una ética de la igualdad de género.

Para finalizar, como podemos leer en el libro, leerlo a contrapelo de la historia y reflexionar, el patriarcado opera en toda la sociedad y la organiza. Leer el libro interroga dado que visibiliza las condiciones de los diferentes varones estudiados y, en ese sentido, contiene una especificidad que nos devuelve a nuestras preguntas emancipatorias: el feminismo como un activismo diario de subversión de binomios. Si el capitalismo es un sistema que una y otra vez se renueva en estos adentros y afuera, el feminismo como herramienta de visibilización de las violencias estructurales plantea incansables puntos de fuga…

*Graciela Beatriz Reid es licenciada en Psicología (Universidad J. F. Kennedy); Magister en Psicoanálisis (UNLaM/AEAPG); docente e investigadora de la Cátedra "Introducción a los estudios de género" (Facultad de Psicología, UBA). Es autora de Maternidades en tiempos de des(e)obediencias.

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