JUEGOTECAS, el nuevo libro de Evelina Brinnitzer

Jugar es un derecho y una necesidad

¿Por qué jugar es un derecho? ¿Qué condiciones de seguridad, de espacio, de materiales, de organización del tiempo son necesarias para el derecho a jugar? ¿Qué decisiones políticas se requieren?

Por qué jugar es un derecho
Fragmento extraído del nuevo libro de Evelina Brinnitzer: "JUEGOTECAS" con más de 100 juegos (Más información)

La Declaración de los Derechos del Niño proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1959, señalaba que “el niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, orientados hacia los fines perseguidos por la educación”. También señalaba que “la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán en promover el goce de este derecho”.

Treinta años después, en 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño, concreta y aprueba diez principios para reglamentarla, y facilitar su aplicación. Entre estos principios se define como niño a todo ser humano menor de dieciocho años, la inclusión de todos los niños y niñas en los derechos recogidos en la Convención y se reconoce su derecho al descanso, al esparcimiento, al juego, a las actividades recreativas, la vida cultural y las artes.

Este pasaje de la Declaración a la Convención representa el reconocimiento internacional del derecho a jugar y por lo tanto conlleva la obligatoriedad de su cumplimiento en los Estados parte. Sin embargo, en abril de 2013 el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas publicó el Informe de la Observación General N.° 17 sobre el Artículo N.° 314, el cual expone la preocupación ante el escaso reconocimiento que los Estados otorgan a los derechos contenidos en este artículo. Denuncian que se traduce en una reducida inversión, falta de disposiciones adecuadas, débil legislación protectora y la invisibilidad de los niños en la planificación a nivel local y nacional.

A su vez, en 2005 fue promulgada en la Argentina la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes5 y en sus artículos se reconoce el derecho a jugar y disfrutar del medio ambiente y la vida cultural.

Entender el jugar como derecho nos obliga a pensar en su vinculación con otros derechos como la salud, la seguridad, la educación y en cómo se crea un contexto en el cual se los pueda garantizar y ampliar. Entonces, ¿qué condiciones de seguridad, de espacio, de materiales, de organización del tiempo son necesarias para el derecho a jugar? ¿Qué decisiones políticas se requieren?

El juego es una de las formas básicas de socialización, de transmisión y recreación de la cultura. En ese sentido se requiere de garantías para la comunicación intergeneracional. Para los niños jugar es una actividad primordial, vinculada con la necesidad de desarrollo desde el plano emocional, psicológico, cognitivo, físico motriz y social.

Como necesidad vital, es una forma de conocer el entorno físico social, inventar y explorar la realidad, las acciones y reacciones de los objetos, poner la propia energía en movimiento. Además de darse en el ámbito familiar, si el juego es un derecho, corresponde al Estado, como garante de la justicia social, prever espacios públicos para tal fin y el desarrollo de programas específicos.

No es una opción ni una acción solidaria, se trata de una política pública, y no solo desde la infancia, el sistema educativo formal o el área de deportes. Jugar es un derecho que implica aprender y desarrollarse como sujeto junto con otros. En este sentido, el juego es una ocasión de encuentro con los demás, donde se crean o se adhiere a reglas de juego por propia elección, sin someterse a las opciones que alguien ofrece, sino con la absoluta libertad de crear y simbolizar, poner el cuerpo en juego para un desarrollo saludable.

Los juegos virtuales son ricos para la práctica de otras habilidades como indica la Observación General N.° 176 (antes citada), en la cual se señala en el punto 45 el papel creciente de los medios electrónicos, valorando sus beneficios (educativos, sociales y culturales) y alienta a que se garantice el acceso a los niños. Sin embargo, en el apartado 46 se alerta principalmente sobre cuatro problemas relacionados con su uso: el riesgo de manipulación psicológica, el refuerzo de actitudes violentas a través de los videojuegos, una estrecha visión cultural que solo promueve algunas maneras de jugar y recrearse; y el riesgo del sedentarismo y la obesidad infantil por falta de actividad física.

El derecho al juego en las ludotecas es entonces una oportunidad de encuentro con el otro, cara a cara, y no solo durante la niñez. Como señalaba el poeta del siglo XIX Oliver Wendell Holmes, en su célebre frase: “Los hombres no dejan de jugar porque envejecen, sino que envejecen, porque dejan de jugar”.

Fuente: "JUEGOTECAS. Espacios para crear y promover actividades colectivas". (Ver contenidos)
Autora: Evelina Brinnitzer (Ver perfil)
Más libros relacionados a la recreación, encontralos acá: Colección JUEGO


También le puede interesar

Juegos y técnicas de animación grupal


Mónica Kac
$ 550,00

Juegos para enseñar ciencias sociales en la escuela


Guralnik, Moszkowicz Rubel y otros
$ 545,00

Enseñar en clave de juego


Sarlé, Rosemberg y otros
$ 540,00

Juegotecas. Espacios para crear y promover actividades colectivas


Evelina Brinnitzer
$ 560,00

Patio escolar: el juego en libertad controlada, El


Victor Pavía
$ 400,00

Juego en la enseñanza de la matemática, El


Brinnitzer, Collado y otros
$ 620,00