Educación Superior y Latinoamérica en clave de diversidad

Educación Superior: Latinoamérica en clave de diversidad

A nivel regional, la educación superior se caracteriza por la creciente heterogeneidad y diversidad, que incluye nuevos sectores sociales fuertemente marginados con anterioridad.

Latinoamérica y sus universidades
Texto extraído del libro: El otro con-mueve la política académica. El derecho a la educación superior (Noveduc, 2016) > Más información

Además de la heterogeneidad y diversidad, la Educación Superior en latinoamérica se caracteriza por la estratificación institucional (diversificación, diferenciación y segmentación); la mayor participación del conocimiento en los procesos productivos; la renovación permanente de los saberes; el incremento de la investigación científica, con incipiente desarrollo de conocimiento propio (innovación) en el área de la ciencia y la técnica; la internacionalización como proceso de confrontación entre la globalización y la integración (cooperación regional); el impacto de las nuevas tecnologías; el desarrollo de sociedades del conocimiento que promueven la educación a lo largo de la vida; la expansión del sistema privado; la importancia creciente de los organismos de acreditación, y la mercantilización. Todo ello en el marco de un escenario caracterizado por enormes brechas sociales, económicas, de equidad y desigualdad, así como de gobernabilidad. (UNESCO-IESALC, 2006; Gazzolla y Didriksson, 2008 y Bruner y Peña, 2008)

Durante las décadas de los ‘80 y ‘90 la política de educación superior de la Región se enmarcó en un largo período de contracción de los recursos económicos que, de acuerdo con la UNESCO, se caracterizó por “la implementación de medidas de austeridad que ha comprometido el acceso, la calidad y la equidad en la educación”. (Didriksson y otros, 2008: 27)

La internacionalización en América Latina ha promovido la movilidad docente y estudiantil, el desarrollo de procesos tendientes al establecimiento de estándares internacionales, simultáneamente a la definición de nuevas pertinencias glocales y el desarrollo de modalidades educativas con el uso de las nuevas tecnologías que redefinen los espacios de aprendizaje.

Las nuevas transformaciones en las universidades latinoamericanas se expresan a través de procesos de “masificación, feminización, privatización, regionalización, diferenciación y segmentación”. Estos procesos sumados a los de urbanización y de transformación económica, han contribuido al cambio de las características de los estudiantes de nivel superior. Tal proceso de expansión que surgió en los ‘80 se aceleró desde mediados de los ‘90 y es a partir del año 2000 cuando se intensifica el incremento en su evolución.

En los últimos años se ha profundizado el proceso de diferenciación horizontal (variación de tipos institucionales) y vertical (establecimiento de jerarquías entre dichos tipos institucionales). Esta diferenciación, entendida como proceso de racionalización de la oferta, sumada a la débil coordinación del sistema, en los hechos ha consolidado una mayor desigualdad de oportunidades educativas.

La matrícula en Educación Superior de la región experimentó en los últimos años una fuerte expansión, con tasas de crecimiento superiores a las de la población en general. No obstante, esta masificación continúa marcando la desigualdad de oportunidades en el acceso a la educación en general y, especialmente, en su tramo superior. Esto se explica por las desigualdades promovidas en los niveles educativos anteriores y las provocadas al interior del propio nivel. De acuerdo con Adriana Chiroleu (2013: 280) se presenta un avance:

(…) la tradicionalmente deprimida cobertura de educación superior en América Latina ha pasado a constituir el foco de atención de las políticas nacionales de varios países de la región. Y esto, que constituye de por sí un hecho halagüeño, se presenta a través de un avance de la oferta pública y un mayor compromiso de los gobiernos con este nivel educativo.

El informe de Brunner (2011: 161) sobre la base de UNESCO (2009 y 2010) da cuenta del incremento del número de estudiantes que evoluciona de 8.135.000, en 1995, a 21.871.000 en el 2008. La expansión de la educación terciaria iberoamericana entre los años 1970 a 2008 ha sido sostenida. En efecto, pasó de casi 2.000.000, en 1970, a 13,5 millones en 2000, para luego crecer en un 62 % durante la última década, llegando a una matrícula total que se acerca a 22 millones en el año 2008. Esta cifra representa un 13,8 % de la matrícula terciaria a nivel mundial, bastante por encima del peso poblacional de la región en el mundo. La tasa promedio anual de crecimiento de la matrícula en la región en la última década fue de un 6,8 % (UNESCO, 2009).

La región América Latina y el Caribe es la que presenta a nivel mundial una mayor proporción de matrícula privada en sus sistemas de educación superior, alcanzando una cifra promedio en torno al 50 %. El crecimiento reciente de los sistemas nacionales se ha distribuido diferencialmente según tipo de institución y según nivel de los programas, caracterizándose el crecimiento en el sector privado y en el nivel superior no universitario.

Los datos muestran que no hay una relación lineal entre nivel de desarrollo de los países, medido por el ingreso bruto nacional per cápita y grado de masificación de su sistema de educación superior. No obstante, la tendencia aparece clara: a mayor nivel de desarrollo, mayor grado también de masificación/universalización de la educación superior. El grupo de países iberoamericanos Bolivia, Honduras, Ecuador, Panamá, Portugal y España son un ejemplo de tal asociación. Venezuela, Argentina y Uruguay muestran un grado extraordinariamente intenso de masificación de sus sistemas en relación al ingreso per cápita de su población. En el extremo opuesto, México, al igual que Guatemala, Perú y Brasil, exhiben un esfuerzo aún insuficiente de masificación para su nivel de desarrollo. (Brunner, 2011: 167)

La masificación se expresa también en la diversidad de perfiles de los estudiantes: estudiantes del interior de los países, profesional, trabajador, a distancia, diversidad racial, con discapacidades, “junto a los tradicionales estudiantes blancos, urbanos y de familias de altos ingresos”. Asimismo, la masificación incorpora al debate nuevas problemáticas: “deserción, repitencia y abandono, la existencia de dos circuitos de escolarización terciarios diferenciados por la calidad de la educación y que tienden a asociarse a sectores sociales diferenciados, y la incidencia sobre los mercados laborales y sobre las emigraciones de profesionales”. (UNESCO- IESALC, 2006: 16)

La desigualdad en el ingreso a la educación superior se relaciona con la ubicación de la oferta y las opciones de acceso a las oportunidades educativas. Está fuertemente condicionada por la situación de pobreza y de justicia social de la región, las desigualdades producto de la discriminación y las trayectorias previas de los estudiantes. Además, las condiciones de acceso dependen de la combinación de criterios de admisión a las carreras basados en el mérito y la viabilidad económica y personal de participación, en relación con los recursos asignados en las políticas de inclusión. (Gazzolla, A. y Didriksson, A., 2008)

En toda América Latina las modalidades organizacionales de la educación superior se han transformado radicalmente en el transcurso de las últimas décadas, lapso en el que se ampliaron notablemente las demandas sociales sobre las instituciones y se acrecentó muy rápidamente el número de estudiantes y establecimientos. Paralelamente, el modelo tradicional de estructuración de las universidades alcanzó sus límites naturales como configuración educativa elitista, muy escasamente matizada en su composición social y concentrada exclusivamente en lugares geográficos privilegiados.

Los cambios que distinguen a la época actual, acumulados durante más de medio siglo, han establecido un escenario global novedoso. En el mismo, la expansión del conocimiento y el empleo eficaz de la información cualificada ocupan un lugar central en la conformación de los procesos productivos, en la estructuración de las sociedades y el montaje de muy diferentes ámbitos de la vida ciudadana.

En términos generales, los planes de estudio en la región se consideran poco pertinentes en función de los cambios en las estructuras de las profesiones, la relevancia de los conocimientos científicos y la re significación de la incumbencia cultural y social de las distintas profesiones. Más allá de los esfuerzos que se realizan en pos de articular los estudios de educación superior con las necesidades y demandas sociales, los planes de estudio aún no poseen este correlato. Didriksson (2008: 12) se hace eco de las palabras de Carlos Tunnermann:

Una de las grandes debilidades de la educación latinoamericana ha sido la poca atención que en el pasado se otorgó al diseño curricular. El currículo, concebido tradicionalmente como plan de estudios o listado de asignaturas, no era considerado como pieza clave de los procesos de reforma académica. Hoy día sabemos que el currículo es donde las tendencias innovadoras deben encontrar su mejor expresión. Nada refleja mejor la filosofía educativa, los métodos y estilos de trabajo de una institución que el currículo que ofrece. El currículo debe hacer realidad el modelo educativo que la institución promueve.

Asimismo, la Unesco destaca el surgimiento de nuevos ámbitos de regulación en los que se evidencia el traslado del eje regulador desde las universidades hacia el Estado, especialmente en lo que hace a supervisión y fiscalización de la educación superior, el rol de policía académico al establecer mínimos de calidad, criterios de autorización para el funcionamiento de nuevas instituciones y regulaciones a la libertad de competencia tanto para el sector público como el privado a partir de consensos. Un papel importante en estos procesos de regulación es el desempeñado por las asociaciones de rectores en los procesos de negociación con los gobiernos. (UNESCO-IESALC, 2006)

Continúa...

Autora: María Fernanda Ozollo
Fuente: El "otro" con-mueve la política académica: el derecho a la educación superior (Más información)

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