La subjetividad y la intersubjetividad en la clínica

Conocé el dispositivo del Hospital de Día, donde el análisis de la interacción de diferentes identidades se torna crucial, reconociendo, además que en el proceso terapéutico entra en juego inevitablemente la subjetividad del terapeuta.

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El concepto de intersubjetividad nos remite a la puesta en juego de la interacción de diferentes subjetividades en un mismo espacio y tiempo, así como también al reconocimiento del otro como sujeto. Jessica Benjamin (1995, p. 41), tomando a Hegel, trabaja sobre este concepto y destaca el carácter intersubjetivo del psiquismo, indispensable en la construcción de sujetos semejantes. Ella remarca que afirmar la posibilidad del reconocimiento mutuo no significa sugerir que en un reconocimiento ideal del mundo nunca haya tropiezos, ni que la tensión entre los individuos y dentro de ellos nunca se fracture. La interacción de estas diferentes subjetividades puede esclavizarnos o liberarnos y también hacernos funcionar alternativamente como objeto y como sujeto (Benjamin, 1988, p. 272).

Teniendo en cuenta la posibilidad de contar con recursos terapéuticos ambulatorios y dispositivos intermedios con base en la comunidad, la internación en el área de Salud Mental debe ser considerada, en la mayor parte de los casos, como el fracaso del sistema de sociosanitario de una sociedad.

En contraposición, es importante destacar los numerosos beneficios que ofrece el dispositivo del Hospital de Día; y que se evita la internación es uno de los más relevantes. Además, al realizarse el abordaje de modo interdisciplinario, es posible evaluar al sujeto desde múltiples perspectivas, en tanto se favorece el fortalecimiento del lazo social. Por otra parte, la familia asume un rol fundamental al intervenir en forma activa, permitiendo que se trabajen las dificultades que a menudo surgen durante el tratamiento. Este dispositivo permite abordar terapéuticamente los conflictos en la relación familiar y su entorno sin que exista una ruptura social, como sucede en la internación. Además, el sujeto tampoco es separado de sus actividades habituales, como por ejemplo el trabajo o el estudio. Es decir que posibilita un abordaje clínico intensivo mientras la persona mantiene su libertad.

Dicho esto, los objetivos del Hospital de Día son:
1. Lograr la inclusión sociosanitaria. Esto es fundamental; se trata de integrar a una persona al sistema de salud, dándole la posibilidad de circular por los mismos espacios por donde transitan la mayor parte de los ciudadanos para acceder a la atención sanitaria. Esto produce efectos terapéuticos.
Es habitual observar que, generalmente, las respuestas para las personas que padecen esta problemática consisten en programas socioculturales (canchas de futbol, espacios de cine, pintura o música), alimentación y otros aportes relacionados con necesidades básicas insatisfechas. Por supuesto, es innegablemente necesaria la implementación de este tipo de planes –especialmente en sectores de bajos recursos económicos– pero ese es solo un aspecto del problema. En efecto, el enfoque social no debe confundirse con el sanitario. Los problemas de consumo no solo deben tratarse desde lo social, sino también desde el punto de vista sanitario con abordajes clínicos, un rasgo ausente en la mayoría de esos programas.

2. Evitar la internación. El Dispositivo del Hospital de Día tiene por objeto, además, ofrecer un abordaje de alta complejidad ambulatoria como alternativa a la hospitalización de tiempo completo, evitando así la separación del sujeto de su entorno familiar, social, laboral y educativo. Sobre este punto, creo que es importante resaltar que, muchas veces, en las internaciones, además de quitar el bien más preciado de un sujeto –la libertad–, prácticamente no existen actividades terapéuticas de ningún tipo, reduciéndose el abordaje a la toma de medicación, actividades recreativas, comer y dormir.

3. Obtener el fortalecimiento del lazo social. Otro de los objetivos es ofrecer a la persona un espacio social transitorio, para favorecer el fortalecimiento del lazo social mediante la interacción continua con el resto de los pacientes, los profesionales del equipo y los demás actores de los diferentes servicios integrantes del hospital.

4. Evitar la estigmatización y exclusión. Como ya hemos descripto, las personas con esta problemática sufren un continuo rechazo por parte de la sociedad, en general, y del sistema de salud, en particular. Incluso es frecuente observar cómo este proceso es naturalizado porlos pacientes y sus familias, que aceptan pasivamente el lugar que la sociedad les asigna. La incorporación de estas personas al hospital general favorece su integración y evita la estigmatización y exclusión del ámbito de salud, al permitir la inclusión sociosanitaria y el pleno uso de sus derechos.

Es preciso tener en cuenta que el abordaje comunitario y territorial, cuando no se desarrolla integralmente, también puede dar como resultado la exclusión, al actuar como barrera al derecho a la salud, en particular para las personas con consumo problemático de drogas. En efecto, comúnmente el Estado pone en práctica planes territoriales que ofrecen cubrir ciertas demandas insatisfechas, como son los alimentos. A ellos suelen agregarles la construcción de centros culturales o canchas de fútbol y algunas prestaciones básicas de salud, como la vacunación masiva y los programas de prevención de diferentes problemáticas. En algunas ocasiones, también se incorporan estructuras habitualmente llamadas "Centros de Día" que, si bien son de suma importancia para satisfacer necesidades de orden social, resultan insuficientes cuando no incluyen recursos terapéuticos profesionales, indispensables para abordar los consumos problemáticos desde una óptica sociosanitaria.

En este contexto, si no existe un genuino compromiso y un seguimiento continuo de los pacientes -especialmente en poblaciones de bajos recursos económicos-, se corre el riesgo de establecer "guetos" que funcionen para mantener alejados a los pobres de los hospitales y les impidan circular por los mismos espacios transitados por la mayoría.

Resulta sorprendente e incomprensible que, siendo el denominado "problema de las drogas" -y, por consiguiente, el consumo de sustancias- uno de los temas más debatidos de las últimas décadas, no exista dentro de la estructura de los hospitales generales no solo ningún otro Hospital de Día dedicado a la asistencia de esta problemática, sino tampoco -en la mayor parte de los casos- haya servicios que ofrezcan una respuesta, aunque sea mínima, a la creciente demanda.

Fuente: Libro: El dispositivo del Hospital de Día en Adicciones - ¡Lanzamiento 2018!
Director: Alberto Trimboli (Ver perfil y libros) - Prólogo: Alicia Stolkiner (Ver perfil)
Equipo: Alberto Calabrese, Silvia Raggi, Yesica Lasala, Mariana Manté, Jerónimo Grondona, Betsabé Leicach, Fabiana P. Santos, Karina Elalle, Carolina Galloni, Darío Andrés Galante, Karina Daniela Ferrari, Jesús Del Canto, Rocío Dubrovsky Berensztein, Alejandro Brain, Carla Menchi, M. Agustina Yannibelli, Jesica Fernández Muti, Hernán Guido Arra, Mellina Bianca Penna, Rodrigo Videtta, Luciano Iván Rosé, M. Julieta Vaqueiro de Berecibar, Laura Damonte.

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