Elecciones de objeto sexual e identidades de género

Elecciones de objeto sexual e identidades de género: la adolescencia y su patologización

¿Cómo enfrentar los desfases entre lo que adultos en general esperan y lo que los jóvenes viven como deseable? ¿Qué pensar cuando adolescentes hablan de "estar" con varios en una noche? ¿Bisexualidad? ¿Amor libre? ¿Sexo touch and go? Beatriz Janin nos da algunas pistas para descifrar las infancias y adolescencias de hoy.

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Por Beatriz Janin
La identidad sexual y la de género se construyen a lo largo de la infancia, la niñez y la adolescencia, marcadas por los deseos y prohibiciones de los progenitores, por la historia de esa familia, por el modo en que esto se inscribió en el sujeto y por los valores de la sociedad en la que vive. También la elección de objeto sexual va a ir conformándose en un recorrido en el que las huellas de los deseos de los otros y la trama edípica va delineando elecciones posibles, marcadas a su vez por un entorno sociocultural. Nacemos con un cuerpo y somos identificados por los otros como mujeres u hombres; se nos atribuyen características ligadas a la identidad sexual; se nos compran juguetes de acuerdo a eso; se nos viste de determinada manera. Pero esto va sufriendo avatares a lo largo de la vida. Los otros nos ven de un modo y nosotros nos iremos viendo en ese espejo, aunque podremos ir modificando esa representación…

Y es que la imagen del cuerpo, lo que vemos y lo que no, el modo en que nos miramos a nosotros mismos, está marcado por el mundo social y es ese mundo el que, a su vez, se “instala” en nuestro cuerpo, en nuestras vestimentas, en nuestros gestos.

Nos constituimos como sujetos en una familia, pero también en una sociedad determinada y nuestros deseos e ideales estarán modelados por los valores de esa sociedad y también en relación a las representaciones sociales de femineidad y masculinidad. Al mismo tiempo, las representaciones de otras épocas siguen operando en cada uno de nosotros en tanto se van heredando como normas e ideales que muchas veces son incongruentes con el momento que nos toca vivir. Es decir, la identidad sexual, la identidad de género y la elección de objeto sexual no están dadas de inicio, sino que se construyen a lo largo de la infancia, la niñez y la adolescencia.

Nuestros cuerpos y la mirada sobre ellos están modelados según la representación que la sociedad tiene de ellos. Nos vemos de acuerdo a la representación social de género, de belleza y de salud de cada familia y de cada época.

Esto nos lleva a pensar las nuevas formas que adopta la sexualidad en los adolescentes de hoy como efecto del intercambio de las pulsiones, identificaciones y prohibiciones que cada uno pudo forjar en el marco de la imbricación de los legados familiares, las marcas que las vivencias fueron dejando en ellos y la sociedad en la que viven (en especial el grupo social del que forman parte). Historia personal, familiar, transgeneracional y social se entraman en la estructuración subjetiva.

(...)

Pienso que lo mejor es abrir preguntas. ¿Se trata de una búsqueda que se liga al consumismo o es la ampliación del mundo? ¿Entra dentro de la idea de “no hay límites a mis deseos”, con lo mortífero de esa certeza que anula la posibilidad de desear, o es un intento de encontrar al otro de un modo diferente, borrando los estereotipos clásicos?

Byung-Chul Han sostiene que en esta época ha desaparecido el Eros frente al mandato del rendimiento. “El neoliberalismo, con sus desinhibidos impulsos del yo y del rendimiento, es un orden social del que ha desaparecido por completo el Eros” (Han, 2014, p. 43).

Quizás el hecho de que las y los adolescentes de hoy pueden elegir si quieren estar con alguien del mismo sexo o de otro y que también puedan convertirse en hombre o mujer según lo deseen implica el planteo de nuevos caminos como un modo de inventar otras formas para recobrar el erotismo. Es decir, es posible que en un mundo en el que prevalece la supervivencia, los adolescentes amplíen los márgenes de sus elecciones. O sea, pienso que más que la desaparición del Eros se esbozan nuevos caminos. Y es muy importante ir acompañando al adolescente en estos recorridos, sin juzgar ni patologizar sus elecciones.

También podemos pensar que, en una época en la que “todo vale” y“todo es posible”, se anulan las fronteras entre lo deseado y lo viable y las fantasías tienen que volverse realidad.

Así, son muchas y muchos las y los adolescentes que prueban estar con ambos sexos, que publican sus acercamientos sexuales y que llevan una especie de contabilidad en la que el número de contactos es importante. Número que borra al otro, en tanto ese otro pasa a ser uno más en una serie.

Indudablemente, nos encontramos frente a una suerte de cambio muy importante.

Fragmento extraído de: Infancias y adolescencias patologizadas. La clínica psicoanalítica frente al arrasamiento de la subjetividad (Ver contenidos)
Autora: Beatriz Janin (Ver pefil y libros)


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