Un cuento para la escuela

Matemática en inicial: un buen diagnóstico como punto de partida

Se explica la importancia para distinguir tempranamente las posibles carencias o dificultades numéricas en los niños ingresantes a primer año, y qué condiciones debe cumplir. Cuanto antes se detecten sus dificultades será más sencilla su recuperación, evitándoles problemas cognitivos y emocionales.

Biblioteca Didáctica presenta...
Un nuevo libro con actividades de apoyo de 4 a 8 años: ALFABETIZACIÓN NUMÉRICA INICIAL. > Más información

Los niños toman contacto con los números en forma natural en distintas situaciones de su vida cotidiana. Los números están presentes en variedad de expresiones verbales y escritas y se usan para resolver diferentes problemas. Por eso, inmersos en su entorno social, realizan intercambios cognitivos con otros (adultos y pares) en los que utilizan y dan significados a esas representaciones y procedimientos, ya sea por imitación o por elaboración personal, y formulan ideas que se van modificando, abandonando o recreando en el tiempo (Vigotsky, 1979; Kohl de Oliveira, 2004).

En general, a partir de estas interacciones, los niños aproximadamente desde los tres años en adelante tienen conocimientos de algunas palabras numéricas, suelen repetir segmentos de la sucesión numérica oral, establecen correspondencias con apoyo perceptual y cuentan colecciones pequeñas. Además, en ciertas situaciones, pueden asociar el cardinal a la palabra numérica correspondiente al último elemento contado, establecer comparaciones entre colecciones y percibir cuando se realizan transformaciones numéricas sobre ellas. En los niños, los alcances de estos conocimientos propios de la aritmética informal dependen de las experiencias personales vividas en su realidad sociocultural y, por ser inestables y altamente contextualizados resultan, además poco generalizables.

Desde esta perspectiva, a los docentes de las salas de 4 y 5 años de educación inicial compete proporcionar a los niños situaciones que les permitan ampliar y sistematizar estos conocimientos. Sin embargo, es frecuente encontrar niños que acceden al primer año de educación primaria sin dominarlos y es necesaria una intervención rápida para que puedan alcanzar el nivel aritmético esperado al iniciar este año de escolaridad.

(...) Es importante y necesario entonces, que los docentes de salas de 4 y 5 años y de primer año de la escuela primaria conozcan cuáles son los conocimientos numéricos informales esperables en niños de esas edades para poder diagnosticarlos, interpretarlos y distinguir sus niveles de comprensión, con el objetivo de encarar el proceso de alfabetización inicial que requieran.

¿Cómo organizar y qué actividades utilizar para el diagnóstico?

Si bien no se pretende que el docente del nivel inicial tome una prueba diagnóstica formal, las situaciones de evaluación que se proponen pueden servirle para reconocer cuáles son los conocimientos numéricos básicos que sus alumnos deberían poseer al egresar del nivel. Se han tenido en cuenta las siguientes cuestiones:

  • Qué se desea evaluar. De acuerdo al propósito de este libro serán los conceptos, procedimientos, razonamientos y representaciones numéricas informales ligadas al conteo, de niños del primer año de la escuela primaria o años subsiguientes. En particular de aquellos que manifiestan dificultades en situaciones relativas a: el recitado de la serie numérica convencional, el uso del conteo para enumerar, cardinalizar, comparar colecciones y calcular adiciones y sustracciones elementales, junto con la lectura y escritura de numerales relacionados con estas funciones.

  • Para qué. Para organizar una enseñanza acorde a sus necesidades, que los ayude a avanzar en sus comprensiones y estrategias. Sin una detección clara y temprana de lo que los niños realmente saben al ingresar a primer año, es posible que su proceso de aritmetización quede truncado o solo limitado a la memoria y mecanización, con altísima probabilidad de fracaso en la comprensión de conceptos numéricos más complejos. Tal como dice A. Baroody: “La enseñanza que en vez de ayudar al niño a comprender una idea matemática importante no establece conexiones con su conocimiento informal no hace más que imponerle datos incomprensibles e inútiles” (1994, p. 156).

  • Con qué instrumentos. Como se expresara anteriormente, la observación atenta y el análisis de los desempeños, estrategias y producciones de los niños en clase, ante situaciones espontáneas o planificadas que demandan conocimientos numéricos (sean problemas o juegos), permiten que el docente conozca la realidad de su grupo y cuáles de sus alumnos poseen dificultades y de qué naturaleza. En grupos numerosos, puede pasar que los alcances de estos saberes resulten poco identificables con claridad (demasiado bullicio, habla simultánea, falta de escucha del otro, interrupciones, no respeto de las reglas, etc.). De allí que, una vez detectados aquellos niños con desfasajes, es probable que se requiera una entrevista diagnóstica individual para profundizar lo observado, en un espacio tranquilo y sin interrupciones. El docente puede comenzar explicándole que, para poder ayudarlo a él o a otros compañeros, necesita saber cómo piensa porque en la clase es difícil escuchar lo que dice cada uno.

  • Cómo llevar a cabo el diagnóstico. Ante todo, el docente debe poseer un conocimiento sólido sobre la aritmética informal y de las tareas evaluativas que va a proponer a los niños, conocimiento que le posibilite anticipar sus posibles estrategias, interpretarlas y decidir, si es necesario, qué tipo de ayuda brindarles. Ha de tener en cuenta que sus expectativas y su actitud acerca de las posibilidades de sus alumnos inciden en su desempeño.

En el momento del diagnóstico (grupal o individual), debe poner el máximo de atención a los procedimientos y a las expresiones (gestuales, orales, escritas) del niño, promoviendo el uso de sus recursos cognitivos en un clima de respeto por sus producciones.


Fuente:
Libro: Alfabetización numérica inicial (Ver contenidos)
Autoras: Ana María Bressan, Silvia Pérez, María Fernanda Gallego.


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