Creatividad e innovación: otra mirada sobre la Educación Infantil

Creatividad e innovación: otra mirada sobre las escuelas infantiles

Por Delia Azzerboni. Para poder responder a las necesidades y demandas del mundo actual, las instituciones educativas del nivel inicial y sus equipos docentes deben buscar el camino de la transformación personal y social. ¿Cuáles son las habilidades más demandadas hoy?

Entrevista a Graciela Frigerio
Conocé más del libro compilado: CREATIVIDAD EN LAS ESCUELAS INFANTILES. > Más información.

El mundo que vivimos está dominado por el movimiento. La innovación es esencial en los diferentes ámbitos, en la vida cotidiana, en la vida productiva; innovar significa transformar un conocimiento en valor agregado. La innovación se da en todos lados.

Estas son ideas en las que coinciden empresarios, expertos en enseñanza, empleadores de diversos campos, publicistas, organizaciones de diversa índole... ¿Qué nos demanda el mundo actual?

  • Aptitud para trabajar en equipo.
  • Espíritu de colaboración.
  • Disciplina.
  • Tenacidad.
  • Iniciativa.
  • Capacidad para formular preguntas más que respuestas, especialmente si se busca LA respuesta.

Otras habilidades requeridas son las competencias para comunicarse con facilidad y claridad, perseverancia, capacidad de adaptación y... coraje.

En un mundo cada vez más conectado donde la información está disponible en diversas fuentes y ya no se esconde, sino que se comparte, existe una tendencia amplia a fomentar la cooperación y el interés en “ponerse en movimiento”.

Existe un gran acuerdo en que, incentivar estas habilidades que se articulan con la innovación, depende en máximo grado de la enseñanza, y que en ella encontrarán niños y jóvenes las herramientas que se requerirán en el futuro. Se escucha con frecuencia: “…hay que hacer un corte con la forma tradicional de enseñar para desarrollar otra que tenga en cuenta las necesidades del mundo actual”.

Si se tiene en cuenta que los alumnos que hoy están en el sistema educativo deberán responder a los requerimientos de trabajos futuros... –trabajos que aún no se han sido inventados pero que responderán a las transformaciones mundiales–, y si se supone que estos mismos chicos cambiarán entre doce y catorce ocupaciones y profesiones a lo largo de su vida laboral, no cabe duda que el conocimiento hoy no pasa por memorizar datos.

¿Cómo prepararlos para algo que aún no existe? También se afirma que tener más conocimientos no equivale a más innovación... puesto que el conocimiento (o la información) está disponible en cualquier dispositivo conectado a internet. Podría decirse de otro modo: tener conocimientos es necesario pero no suficiente. Lo que importa es qué se puede hacer con el conocimiento.

La perspectiva necesita ser otra; considerar esa información puede asustar, paralizar, llevar a fijar conductas más rígidas y resistentes... o a aventurarse, correrse de los moldes, arriesgarse y disponerse a crear un clima donde la creatividad sea un rasgo que predomine en quienes conforman cada institución. Lo que vivan los estudiantes en sus escuelas, será lo que desplieguen en sus ámbitos laborales. Las escuelas son precursoras del ambiente que se dará en las organizaciones en las que sus egresados se incluyan. Por ello es tan necesario volver a pensar cuál será el ámbito más propicio para alentar y estimular a los alumnos.

No solo competencias cognitivas son importantes; las habilidades emocionales requieren su atención en la escuela. Quienes mejor las desarrollan tienen ventajas al momento de insertarse en diversos espacios laborales y sociales. Quienes desarrollan destrezas para organizarse también están en mejores condiciones pues pueden establecer metas, persistir y fi jar prioridades en sus deseos en pos de ciertos propósitos. Es necesario pasar de prácticas de la sociedad industrial, a prácticas 3.0, es decir las requeridas en la sociedad del conocimiento, la cual ya se anuncia como la sociedad centrada en la innovación.

Las instituciones de hoy

La escuela nació para resguardar y transmitir el saber. Vivimos tiempos en que la fluidez y la flexibilidad se convierten en valores, se incrementa de manera exponencial la velocidad de intercambios, y se confunde lo duradero y estable con pesadez y atraso.

El aprendizaje pluricontextualizado ofrece la posibilidad de aprender en distintos momentos, diversos contenidos, en muchos lugares. La escuela deja de ser el único lugar donde circula el conocimiento; y ya no es el único espacio de socialización. La escuela aprecia que en las sociedades determinadas por el avance de las ciencias y las tecnologías se imponen nuevas condiciones para la educación; un aprendizaje con otros, en colaboración, a través de redes.

Docentes y directivos se disponen a repensar y revisar los modos de enseñar en tiempos de cambio. Consideran a sus alumnos sujetos de derecho que merecen una realización personal y social, partiendo de considerar la igualdad de oportunidades y un máximo respeto a la libertad basada en la participación, la solidaridad, la inclusión y la posibilidad de crear.

Y todo esto... ¿qué tiene que ver con la educación infantil?

Está comprobado que innovar no implica solamente crear nueva tecnología, un nuevo dispositivo, un nuevo recurso; la innovación empieza con la capacidad de hacerse preguntas, de descubrir, de buscar la mejor manera de resolver problemas...

Para promover una cultura de la innovación en las organizaciones, en las aulas, en los grupos, es necesario adoptar una actitud que no tema a la incertidumbre y al fracaso, es necesaria una actitud en la que la imaginación, la audacia, el deseo del trabajo con otros caracterice la dinámica institucional.

  • ¿Qué lleva a las instituciones a conformar su visión?
  • ¿Qué relación existe entre una propuesta educativa para niños pequeños y la dinámica del mundo actual?
  • ¿Directivos y docentes consideran los cambios actuales, imaginan una escuela que prepare para el contexto que les tocará vivir en el futuro?
  • ¿Entienden de qué manera los avances científicos y tecnológicos van a modificar nuestras vidas para, a partir de allí, tomar decisiones pedagógicas, didácticas, curriculares, organizacionales?
  • ¿Tienen en cuenta la cantidad de horas que los chicos dedican a ciertas actividades rutinarias y estereotipadas que no son revisadas con suficiente frecuencia para apreciar el sentido de su realización?
  • ¿Se preguntan qué impacto tendría en ellos dedicar esas horas a actividades realmente creativas, a actividades que promuevan el desarrollo de actitudes emocionales y potencien el desarrollo del pensamiento?

Nos interesa analizar lo obvio, lo cotidiano, lo rutinizado, lo reiterativo, lo frecuente, lo que "acá siempre se hizo así", para ponerlo en duda, para ponerlo en debate, para pensar sobre ello, para develar –correr el velo de– su verdadero sentido.

Y para hacerlo nos interesa, en primera instancia, compartir ideas sobre la innovación, sobre la creatividad. Pero no como privativo de los niños, sino como una cualidad institucional, como una cualidad de docentes y directivos, como una cualidad de... todos, y no de algunos iluminados o genios.

Fuente: Fragmento extraído del libro: LA CREATIVIDAD EN LAS ESCUELAS INFANTILES (Más información)
Autora: Delia Azzerboni (Ver perfil y libros)


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