Autoridad, desarrollo y salud

Nota de opinión por Silvia Di Segni. Doctora en Medicina.

Artículo de Silvia Di Segni
Conocé su más reciente libro "Apuntes sobre la autoridad" (2019) > Más información

Enfoquemos a la escuela pública. Tanto la institución como sus docentes son desautorizadxs a través de políticas tendientes a desfinanciarla, a dejar caer edificios y salarios y a sobrecargar a lxs trabajadorxs con todo tipo de exigencias que superan ampliamente aquello para lo cual fueron formadxs. A la escuela se le pide que alimente, que detecte enfermedades, conflictos y violencia familiar, que contenga, que supere situaciones de bullying, que ponga límites. A los saberes y habilidades tradicionales de lxs docentes se les han sumado otros que requieren formaciones específicas como ESI, abuso de sustancias, TIC. Se podía suponer que, solo por ser adultxs, lxs docentes sabrían lo necesario sobre sexualidad, por ejemplo. Grave error. Sus estudiantes secundarixs pueden tener una visión más amplia sobre la diversidad sexual que lxs adultxs, pero esas experiencias y saberes no suelen ser autorizadxs en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tan mentado y tan poco practicado. Se genera así una tensión entre quienes conocen vivencialmente el mundo circundante y quienes se manejan con lo vivido en otras épocas o aprendido a través de la Academia (que también puede atrasar) y resultan desautorizadxs por lxs jóvenes. Imposible realizar un proceso educativo productivo en esas condiciones.

Silvia Di Segni: En épocas de crisis, se le exige a la escuela que haga todo lo que las familias no pueden hacer y aquello de lo que el Estado no se hace cargo, en las peores condiciones. ¡Nuevo libro!

Así murieron Sandra Calamaro y Rubén Rodríguez en Moreno, al intentar preparar el desayuno para sus estudiantes y encontrarse con la explosión de gas que terminó con sus vidas porque el edificio no estaba en condiciones. ¿Qué hacían Sandra y Rubén? En términos de Hannah Arendt fundaban su autoridad como adultxs, asumiendo ante lxs estudiantes la responsabilidad por el mundo que nos toca vivir. Está claro que esa sería tarea del Estado, en particular ante lxs menos favorecidxs, pero en caso de su ausencia será la de todxs lxs ciudadanxs que no renuncien a su autoridad
como adultxs.

Sostuve, alrededor del 2001, que cuando la escuela se encuentra sobrecargada y el Estado no responde, esta necesita una red que la contenga, que no permita que quienes trabajan en ella se estresen o mueran. Esa red sería de utilidad en cualquier momento ya que supone generar vínculos fuertes y permanentes con médicxs, jueces de menores, otrxs profesionales y la comunidad en su conjunto. Sé que hubo experiencias en este sentido pero, también, que quedaron claras sus limitaciones. Establecer un vínculo entre las escuelas y el hospital es fácil en los papeles, no es fácil que resulte eficaz. Uno de los problemas es que el hospital no permite que sus médicxs, trabajadorxs sociales, paramédicxs salgan a trabajar afuera de él, y eso es imprescindible. Lxs trabajadorxs de la salud deben conocer en el propio territorio a la población que tienen que cubrir y hacerse conocer. Tienen que generar confianza en la población adulta de la escuela, en las familias y en lxs adolescentes que pueden concurrir a consultar por sus propios medios.

Silvia Di Segni: La confianza es la base de la autoridad, no se autoriza a nadie que no se considere confiable. LIBRO: "Apuntes sobre la autoridad"

Ese vínculo confiable se construirá hablando con lxs adolescentes, conociéndolxs, sabiendo qué problemas tienen y cómo los resuelven, o no, para aportar lo necesario. Implica poner a disposición horarios de atención viables para esa población y, también, hablar un lenguaje accesible, no el técnico. El vocabulario específico tiene sentido entre pares dado que es preciso, pero solo sirve para desautorizar a lxs otrxs cuando se utiliza fuera de contexto. Y, la persona que no entiende lo que se le dice, o se va o no vuelve. Recuerdo cuando cursé Pediatría, hace muchos años, en el hospital Ramos Mejía, que atendía a una gran población boliviana cuyos bebés, en verano, sufrían diarrea estival. Al llegar la mamá, que no hablaba castellano, se tomaba a la criatura, se le pelaba la mitad del cabello y se le insertaba una aguja con una mariposa en una vena del cuero cabelludo con el fin de hidratarlx. La mamá le sacaba todo y se iba despavorida. Con buen criterio, el hospital optó por consultar con antropólogxs y traductorxs, y pudo cumplir su tarea. Ese tipo de intervención es decisiva y supone autorizar a otrxs profesionales en el ámbito médico, así como reconocer autoridad en la madre que está protegiendo a su criatura de algo que no entiende, en vez que desautorizarla y considerar que nada se puede hacer con ella.

En relación con lxs jueces de menores, existen escuelas que han logrado establecer un buen vínculo y encontrar soluciones rápidas para estudiantes que sufren abusos en sus hogares o en la escuela misma. Estas experiencias parecen haber dependido más del esfuerzo y la buena disposición de algunas personas que de cambios de fondo que requieren un aspecto esencial: así como la pediatría tiene muy claro que la prevención es más importante que la curación o la rehabilitación, la justicia solo actúa ante el hecho consumado y no preventivamente, algo imprescindible. Por otra parte, lxs jueces de menores deben hacerse conocer por la comunidad educativa no solamente a través de alguna charla en la escuela dada en un lenguaje accesible sino escuchando a la población que les toca atender, conociéndola y… nuevamente, estableciendo confianza. A la pediatría se accede, por lo menos cuando se puede, no solo en la enfermedad sino también en la salud; a la justicia se llega en los peores momentos y se trata de evitarla, algo que no ayuda a vincularse positivamente con ella.

Silvia Di Segni: La representación que tenemos de la justicia es de distancia, de difícil acceso, cuestión que sostiene su poder pero no su autoridad. LANZAMIENTO 2019

Y, ¿qué lugar tendrá la comunidad en todo esto? Depositar a lxs hijxs en la escuela para que se haga cargo de ellxs y desligarse no es una actitud positiva. Escribí hace tiempo que se le pide a la escuela que ocupe un lugar adulto mientras algunas familias renuncian a sostenerlo. Tanto las familias de lxs estudiantes como lxs vecinxs pueden contribuir de diferentes maneras. Sabemos que esto se pone en marcha para dar seguridad en barrios donde esta no existe a través de vecinxs que contribuyen al cuidado de docentes y estudiantes. Pero hay más. He conocido docentes que se quedaban fuera de sus turnos para enseñar a futuras madres adolescentes a criar bebxs. En primer lugar, sería necesario educar no solo a lxs jóvenes sino a toda la comunidad sobre medios anticonceptivos y tener ley de aborto legal, seguro y gratuito pero, en el caso de adolescentes que deseen tener sus bebxs y no tengan familia que lxs contenga, seguramente habrá en la comunidad otras personas que puedan transmitirles su experiencia, sea en la misma escuela o en un club de barrio. Del mismo modo habrá quienes enseñen a cocinar, a cultivar una huerta en pequeños espacios de tierra y tantos otros conocimientos ajenos a la escuela que son desautorizados ante los académicos. Una comunidad que socialice sus saberes y experiencias será solidaria y la escuela, en vez de tomar sobre sus espaldas la tarea de resolverlo todo, podrá realizar su tarea específica al mismo tiempo que tienda los puentes
para formar la red.

 

En cualquier época el desperdicio de bienes, saberes y experiencias es lamentable, en épocas de crisis es criminal. Sumar saberes no académicos no solo mejora las condiciones de vida de todxs, sino que mejora la vida de quienes son autorizadxs por poseerlos.

Fuente: Revista Novedades Educativas Nº343 (Más información)
Autora: Silvia Di Segni (Ver perfil y libros)


También le puede interesar

Adolescencia, posmodernidad y escuela


Di Segni, Obiols
$ 750,00

Mujeres que dirigen poniendo el cuerpo


Graciela Morgade
$ 890,00

Ejercer la autoridad


Prieto Quezada, Carrillo Navarro y otros
$ 630,00

Adultos en crisis, jóvenes a la deriva


Silvia Di Segni
$ 725,00

Apuntes sobre la autoridad


Silvia Di Segni
$ 725,00

Autoridad y transmisión: niños y jóvenes en la mira


Greco, Kaufmann y otros
$ 660,00