El oficio de enseñar en tiempos de cuarentena

Pensar el oficio en tiempos de cuarentena

¿Cómo trabajamos a distancia? Elena Santa Cruz, Daniel Brailovsky, Silvia Coicaud, Evelina Brinnitzer y profesionales de todo el país nos cuentan sus experiencias…

Una nota para conocer la realidad actual

Una carta abierta y colectiva con las voces de profesionales que continúan en movimiento.

La Revista Novedades Educativas es una publicación mensual realizada por y para docentes, que se planifica con muchas semanas de anticipación. Apuesta a que diversos profesionales vinculados con el campo de la educación encuentren material teórico y práctico para fortalecer el quehacer cotidiano. Sin embargo, sumamos a último momento un artículo de Carina Lion que invita a continuar pensando sobre el rol de la tecnología en tiempos de incertidumbre.

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De pronto, todo cambió (¿todo?). Apenas iniciado el ciclo lectivo, se cerraron los edificios escolares, los centros de salud, los consultorios, los espacios culturales y de esparcimiento. Quienes estamos involucrados con la educación, comenzamos a buscar alternativas para no dejar de enseñar, aprender, acompañar, curar. Y en este nuevo contexto, cuando debemos quedarnos en casa, decidimos compartir con ustedes en forma gratuita la nueva producción realizada por CTERA y Noveduc con aportes de Miguel Duhalde, Sonia Alesso, Patricia Redondo, Carlos Skliar, Walter Kohan y más especialistas que participaron de las Jornadas “Paulo Freire” en Defensa de la Educación Pública.

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La cuarentena nos encontró con contenidos listos para imprimir, a partir de una cuidada selección de textos que invitan a acercar, como todos los meses, varios recursos de calidad para nuestros lectores. Y se nos ocurrió convocar también a la comunidad de lectorxs y autorxs de la editorial para que nos cuenten cómo están atravesando la situación actual, sin lograr que ingrese todo el material en la edición final. Por tal motivo, compartimos aquí los aportes y las pistas que ofrecen para trabajar en estas circunstancias inéditas. A pesar del COVID-19, aquí estamos, seguimos andando…

Elena Santa Cruz, autora del libro ilustrado: Objetos lúdicos mediadores de ternura

Nos compartió un cuento para hacer una pausa: para pensar, para sentir, para reflexionar y para sembrar ideas en tiempos de cuarentena. En su trabajo como voluntaria y titiritera llevó su corazón a distintos hogares, penales, centros de atención, hospitales pediátricos y comunidades aborígenes desde 1976. Hoy, desde su casa, envió un hermoso mensaje para grandes y pequeños. Te invitamos a observar el video…

 

Una capacitación con Daniel Brailovsky

El autor del libro Pedagogía (entre paréntesis) que cuenta con su edición en formato e-book, realizó una transmisión en vivo para incentivar a estudiantes y docentes a continuar con la formación desde sus hogares. Convocó a hacernos preguntas: ¿Qué necesitamos para seguir enseñando desde esta virtualidad forzosa?, ¿recursos informáticos? El autor explicó que existen otros dispositivos, tan antiguos y nobles como el relato, el apunte, la conversación o el juego que nos sirven como herramientas para acercarnos.

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Algunas ideas vienen desde la Patagonia Argentina

Silvia Coicaud, autora del libro Potencialidades didácticas de la inteligencia artificial (disponible ahora en e-book), nos desafía a enseñar a estudiar de una forma diferente. Y nos advierte que, aunque parezca paradójico, la invitación es a lograr “mayor presencialidad en la virtualidad”. Ciertas características que buscamos en las tradicionales clases dentro del aula…

"Una enseñanza mediada por tecnologías, con infinidad de materiales y recursos multimedia disponibles, pero una enseñanza al fin. Las tecnologías digitales nos permiten ver a nuestros estudiantes, diseñar aulas virtuales, buscar contenidos en la web, elaborar y/o readaptar materiales y también responder dudas, dialogar, promover el trabajo individual y grupal, entre muchas otras cosas que se hacen en el aula tradicional..." 

Y nos brinda algunas advertencias...

"Internet provee muchísima información, pero hay que saber cuál es pertinente y valiosa para la disciplina que se enseña. Hay que lograr que nuestros estudiantes transformen esa información en conocimientos propios. Esto no es automático, porque hace falta que los docentes seleccionemos contenidos apropiados, generemos ciertas orientaciones importantes a través de los medios (pueden ser escritas, en audios o videos) y propongamos actividades de aprendizaje coherentes, siempre teniendo en cuenta que no se debería exigir a los estudiantes que realicen tareas a partir de contenidos que no hemos trabajado antes desde la enseñanza..." (profesora Silvia Coicaud, de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco).

Evelina Brinnitzer, desde la Ciudad de Bariloche, nos cuenta su testimonio sobre cómo llegó la noticia de la cuarentena. Ella como integrante del equipo Ludomateca y autora del libro Juegotecas. Espacios para crear y promover actividades colectivas, propone pensarlo como una oportunidad:

..."Luego del momento de estupor ante el cambio abrupto de nuestra vida cotidiana, llegó la adaptación a esta nueva y temporal situación, explorando cambios que mejoren las condiciones: para pensarnos desde una perspectiva más humana, más colectiva, más solidaria y amigable con nuestro entorno. De allí también a pensar en otras formas de enseñar y aprender en tiempos de aislamiento...".

Y de esa forma, repensar el papel de algunos saberes para recuperar, compartir y potenciar:

"...Si bien los edificios escolares están cerrados, las escuelas continúan abiertas con docentes que exploran formas de contacto con sus estudiantes y familias, y desarrollan sus propuestas de enseñanza. El juego y el jugar, los lenguajes no verbales (como el sonoro-musical, plástico-visual y corporal), el arte, la creatividad, el aprender compartiendo tiempos y espacios en familia, y mediados por las TIC...". 

Nos invita a seguir mejorando las propuestas, encontrar soluciones para llegar a aquellos que no tienen conectividad y realizar un uso moderado de las redes para no colapsarlas:

Cuánta experiencia y cuántos conocimientos circulan en las casas en las que volvieron a sonar los dados, las fichas sobre los tableros, la música, los pasos de baile. Aparecieron las cartas, los trazos de los juegos de lápiz y papel, las construcciones, la improvisación en los juegos dramáticos, el origami, los juegos de hilos que no solo se usan para tejer. Las lecturas compartidas, las narraciones, las canciones que volvemos a escuchar y tocar. Encuentros, encuentros, encuentros a pesar del aislamiento. (Evelina Brinnitzer, Instituto de Formación Docente Continua – San Carlos de Bariloche)

Más colaboraciones llegaron de distintos puntos del país

La profesora Patricia Guijarrubia coordina el proyecto colectivo “Parque Avellaneda: Aula a cielo abierto”, y nos invita a pensar en quienes nos rodean:

En estos días dolorosos trato de continuar con algunas rutinas esperanzadoras e invento otras. Temprano preparo el primer mate y escucho las noticias que circularán durante todo el día. Pienso un rato mientras riego las plantitas que responden más verdes y fuertes durante estos días. Miro un rato el celular, especialmente para saber cómo están los compañeros/as de trabajo, los amigos, la familia grande y los estudiantes de los diferentes grupos de WhatsApp. Luego preparo el escritorio con más detenimiento que hace unas semanas, reviso libros, notas guardadas para los días sin tiempo. Hojeo cuadernos de notas y voy armando la estructura de algún relato histórico que me había quedado en el tintero del año pasado. Amaso panes y escribo, ambas pasiones me dan fuerzas, más en estos días. La mañana va transcurriendo mientras participo de reuniones virtuales, completo el blog con algunas propuestas lúdicas. Contesto correos de los profesorados donde trabajo y rearmo clases virtuales en los campus institucionales. Las mismas estaban planificadas para apoyar la presencialidad, así que deben, indefectiblemente, ser modificadas. 

Y nos cuenta cómo continúa ejerciendo el oficio de profesora en estos tiempos, donde abundan nuevos aprendizajes…

En primer lugar: es necesario extender el texto de la clase, escrito o a través de un video grabado o audio (sinceramente estoy aprendiendo, ayudada por las compañeras que más saben, incluso por hijos/as, buscando tutoriales, bajando aplicaciones, etc.). Trato de encontrar las virtudes de la virtualidad. Humanizar el relato, contextualizarlo. Incluir preguntas y comentarios que cuestionen. En segundo lugar: busco bibliografía digitalizada o me ocupo de escanear textos impresos (es un tiempo de emergencia) para complementar la clase virtual. Hay mucho y muy bueno, son fuentes diversas y confiables, generalmente rastreo materiales de universidades, blogs educativos, sitios web de museos (también centros interactivos, parques, galerías de arte) y revistas digitales especializadas en educación. Descarto las publicaciones infantilizantes cargadas de estereotipos y que replican modelos conductistas. Y en un tercer momento sueño actividades, descubro posibilidades y luego de un rato o unas vueltas alrededor de la mesa-escritorio decido algunas. Finalmente: mirar el cielo estrellado y preguntarme: ¿en qué más se puede ayudar para atravesar estos días? Y durante las 24 horas ronda una afirmación: saldremos de esta pandemia más unidos y más humanos. (Patricia Guijarrubia. Profesora para la Enseñanza Primaria en CABA).

Las maestras integradoras también vieron afectadas sus tareas. Aquí tenemos un relato con algunas problemáticas:

Durante la cuarentena la escuela implementó un campus virtual con tareas para los alumnos. Mi alumna no tiene internet en su casa, ni computadora. Se me ocurrió enviar las tareas por mail al trabajo del papá y que él las imprima para que la nena no se atrase con los contenidos y pueda resolver las tareas en casa. El trabajo con la familia es fundamental: combinamos para que todos los días hablemos por teléfono, y así trabajar comprensión de textos (le leo un cuento corto y le hago preguntas), practicando la expresión oral. (Aurora Sarfson. Psicopedagoga, egresada del Instituto Nacional de Enseñanza Superior Nº 1)

Desde Córdoba y para dar respuesta a la inquietud de cómo trabajar a distancia, se abrieron más interrogantes:

¿Cómo enseña el que enseña?, ¿cómo aprende el que aprende?, ¿de qué modo transitar el oficio de estudiante habilitando la construcción de una comunidad de aprendizaje? El interrogante principal es aquel que nos desafía a proyectar otro modo posible de hacer escuela mientras vamos siendo y haciendo, en la incertidumbre que genera el tiempo de la cuarentena establecida, en la posibilidad o no, de familiares de encarnar, de modo colaborativo con el maestro, la función de enseñantes, en la oportunidad o no, de acceder al conocimiento en distintos soportes articulados con la tecnología. Nuestros estudiantes en sus hogares cuentan solamente con el celular de los adultos y la conectividad que proveen los datos móviles o el wifi de algún vecino solidario que comparte.

Y, en concreto, nos acercan una experiencia de comunidad de aprendizaje, hoy más que nunca mediada por tecnologías:

Potenciamos dos recursos disponibles en todas las familias: el celular y el cuaderno, este último constituye un elemento esencial para el registro y evidencias de lo trabajado. Se conformaron tres grupos en WhatsApp, uno en el nivel secundario y dos en el primario: segundo y primer ciclo. En cada grupo estaban incluidos: familias, docentes del grupo y áreas especiales junto al directivo para hacer circular las consignas y los recursos. Las secuencias didácticas giran en torno a la prevención del Coronavirus, del Dengue y la promoción de rincones de lecturas a través de actividades lúdico creativas que promuevan el encuentro. Diversas propuestas para promover lo escolar en casa. Consignas simples que se presentan progresivamente junto al recurso que se necesita y que dispongan en casa: videos, libros o revistas. (Mariana Dalmasso. Lic. en Psicopedagogia. Directora de Escuela Especial "El Amanecer"). 

Es muy importante la organización de los tiempos y el acompañamiento a estudiantes, docentes y familias:

Organizamos un horario donde cada docente coordina con las familias la entrega de dos consignas por la mañana y cada familia dispone su tiempo personal para el abordaje de lo propuesto. También generamos acompañamientos personalizados a estudiantes (mediante videollamadas, acordadas con la familia, con quienes se realizan encuentros desde el equipo técnico de Fonoaudiología, por ejemplo). Acercarnos a padres y madres con el objetivo de habilitar al familiar para que pueda continuar la estimulación, la comprensión de un texto simple o la imaginación. Y el equipo de inclusión escolar realiza los ajustes razonables en las propuestas de enseñanza realizadas por los profesores de modalidad común, a través de comunicación por email. Ante la complejidad de la situación que vivimos, decidimos como institución adoptar una actitud proactiva, entendiendo que el contexto es el que se va transformando, que el currículum debe estar presente para potenciar al máximo los aprendizajes de nuestros estudiantes.

Muchos debates se actualizarán en este tiempo de crisis, pero qué sucederá cuando finalice el tiempo del aislamiento. ¿Seguirá todo así?, ¿será para mejor? María Carral, desde General Pico (La Pampa), arriesga algunas ideas: 

Si resulta que seremos mejores, quizás no estará en discusión el valor de la educación ni el sentido del trabajo docente para la sociedad. Tal vez, los padres y madres que hoy intentan colaborar con las tareas escolares de sus hijos e hijas comprenderán cuánto trabajo (de docentes y estudiantes) por cada hoja de cuaderno escrita o aprendizaje nuevo. Probablemente aumentarán los fondos destinados a la educación, que además de cumplir su función colabora para que otras funciones sociales desarrolladas por adultos –padres y madres– ocurran mientras chicos y jóvenes aprenden en las escuelas. Quizás, los edificios escolares serán cuidadosamente mejorados y equipados, siendo tantas las horas y cosas importantes que pasan allí los estudiantes y docentes haciendo eso que los entrama, enseñar y aprender. Quién dice, algo tan común y cotidiano, tan naturalizado en nuestras vidas, nos increpe en tiempos de cuarentena, para reflexionar: “Usted, usted, usted ¿para qué cree que sirven los docentes?”. (María Carral. Profesora de Educación Física)

Como profesionales de la educación nos seguiremos preguntando, y aún en este contexto, por el avance de la tecnología y de las nuevas formas de comunicación y de expresión por parte de las próximas generaciones. Según el profesor Mariano Adorni (desde La Paz, Entre Ríos) el desafío que nos trae la crisis del COVID-19 será la posibilidad de un cambio en cada una de las materias y, muy especialmente, en la de Educación Física:

(…)cómo situar a estos cuerpos (que viven, que sienten, que se mueven, que desean, etc.) dentro de la escuela y la sociedad. Por esta razón es que no podemos seguir reproduciendo viejas lógicas de la escuela tradicional con alumnos del Siglo XXI. Muchas cosas deberán cambiar entonces para que la actividad física, la vida en la naturaleza, el deporte, la gimnasia, el juego (qué importante volver a jugar) sean más atractivos para nuestros estudiantes que lo que ofrecen los celulares y las computadoras, y que las consecuencias de las malas conductas y patologías que surgen producto del silenciamiento progresivo de los cuerpos vayan lentamente desapareciendo…  dejando la menor cantidad de secuelas posibles en los más jóvenes. (licenciado Mariano Adorni – Profesor en Educación Física)

Más comentarios e ideas los lectores y las lectoras:

Otras voces empiezan a preocuparse por la comunicación, la organización institucional y hasta la evaluación:

Muchas veces, la forma en que se dice algo es tan importante como eso que se está diciendo. Al no mediar aquellos signos de la comunicación no verbal que nos permiten motivar, alentar, aclarar, atenuar, contener, con tan solo un gesto, cuando proponemos una actividad, orientamos en una tarea, moderamos interacciones, o damos una devolución, se vuelve más necesaria la especial atención en la elección de las palabras: un buen uso de signos de puntuación, de formatos para resaltar texto (las famosas negrita, cursiva y subrayado), e incluso, y si el contexto lo amerita o lo permite, la utilización de otros signos digitales actuales informales como stickers, emoticones y, por qué no, memes o gifs. (Comentario en Facebook como “Dulce Delia”).

Considero que el mayor desafío que enfrentan las instituciones educativas hoy es la organización institucional, teniendo en cuenta a todos sus actores sociales, estudiantes, familias, docentes, equipo de orientación, equipo directivo. Poder comunicarnos con las familias, desde el primer día que se decretó la cuarentena, nos garantizó que la totalidad de nuestros alumnos estén trabajando activamente mediante una plataforma virtual. Ahora el desafío es poder generar instrumentos de evaluación acordes al proceso que venimos sosteniendo. En nuestro caso, mantenemos reuniones con jefes de departamentos y equipo de orientación para establecer prioridades de trabajo y hacer una evaluación semanal de las estrategias que venimos implementando. (Comentario en Facebook como Fabiola Núñez)

Antes de culminar, nos parece muy interesante esta reflexión que nos llega de una maestra rural:

El acercamiento con lo digital se daba solamente en el aula, en la escuela, considerando que no todos los estudiantes tienen acceso a internet; sea por los aparatos tecnológicos o la señal. Y con el propósito de aumentar la brecha digital solamente se utilizaban dispositivos en el aula. Esta realidad nos ha obligado, de alguna manera, a desafiar la brecha y el imaginario. Por ese motivo les realicé actividades quincenales, utilizando textos y videos como disparadores. Les incluí los enlaces, pero también copié y pegué los textos. Cada clase fue enviada por WhatsApp al delegado de curso y también al correo electrónico de la escuela para que hagan copias quienes no podían acceder virtualmente. La devolución de los trabajos los recibí por mensajes y correos electrónicos. Quienes no pueden enviar por los mismos, me los entregarán de forma presencial en el reencuentro. Entiendo que este solo es un tiempo, y la presencia y trabajo cara a cara es irremplazable, sin embargo hoy nos ha demostrado que la virtualidad es un puente… pero el aula presencial nos da el encuentro y la mirada para guiarlos. (Comentario en Facebook como Ángela Martínez).

En conclusión, encontramos un denominador común en todas las voces que comentaron acerca del oficio de enseñar en tiempos de cuarentena, que implica una oportunidad. Esta situación nos puso a prueba y nos lleva a reconocer(nos) y adaptarnos a contextos tan diversos como complejos. Y a preguntarnos constantemente por las prácticas educativas: la enseñanza, el aprendizaje, las políticas de cuidado y el rol de la escuela en esta sociedad que va mutando, frente a una escuela que creíamos inamovible. 

Agradecemos a quienes dieron su testimonio

Nos encantaría seguir recibiendo sus comentarios y difundiendo las tareas que nunca dejamos de realizar. Para colaborar con más producciones > Enviar proyectos