Aseguran que saber dos idiomas mejora las habilidades mentales

Los alumnos bilingües tienen más memoria y atención, entre otras ventajas, según las investigaciones de las neurociencias.

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Usted, que habla perfecto inglés, haga la prueba con su compañero de trabajo, ese que ni siquiera entendió el veri dificul de Carlos Tévez. Pregúntenle a un tercero su número de DNI e intenten retenerlo. Cinco minutos después, fíjense quién de los dos recuerda con más precisión las 8 cifras. Según las neurociencias, usted tiene todas las de ganar: las investigaciones afirman que las personas bilingües tienen más memoria de corto plazo, entre otras ventajas cognitivas, que incluyen mayor capacidad de atención y una menor probabilidad de desarrollar demencia temprana.

Aunque no hay unanimidad con respecto al impacto del bilingüismo, en los últimos años varias investigaciones destacaron los beneficios cognitivos de aprender dos idiomas. Por ejemplo, la neurocientífica canadiense Ellen Bialystok halló que los bilingües tienen mayor “conciencia metalingüística”, es decir, conocen mejor cómo funciona el lenguaje; eso los vuelve mejores lectores y eleva su desempeño escolar. Pero además, Bialystok investigó las historias clínicas de 400 personas con Alzheimer, y concluyó que los bilingües tardan más que los monolingües (aquellos que hablan un solo idioma) en desarrollar la enfermedad: saber dos idiomas demora la aparición de la enfermedad hasta 4 años.

“Hay funciones ejecutivas que se ven fortalecidas por el bilingüismo”, explica Adolfo M. García, investigador del Conicet y el Laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias (LPEN) de Ineco. Estas habilidades incluyen la memoria de corto plazo, planificación, atención selectiva, flexibilidad e inhibición de conductas. “Es esperable que el caudal de estas funciones se fortalezca en las personas que saben dos o más idiomas –dice García–. Pero el bilingüismo también tiene costos: la persona bilingüe tiene un léxico más reducido en cada lengua. Por ejemplo, alguien que habla inglés y español probablemente sabrá menos palabras en castellano que un hispanohablante monolingüe”.

Para Agustín Ibáñez, director del LPEN e investigador del Conicet, “el impacto positivo del bilingüismo en las funciones ejecutivas es un dato robusto, corroborado en varias investigaciones de alto nivel”. Ibáñez menciona el ejemplo de Escocia, donde el sistema educativo incorporó una segunda lengua a partir de los 4 años a raíz de distintos estudios, entre ellos uno de la Universidad de Edimburgo que encontró que las personas que hablan dos o más idiomas, incluso aquellos que adquirieron la segunda lengua en la edad adulta, pueden retrasar el deterioro cognitivo propio del envejecimiento.

La lingüista Paola Uccelli, de la Universidad de Harvard, también presentó en el reciente Language Innovation Education Forum, organizado por Education First, algunos hallazgos de su investigación sobre el bilingüismo. Según Ucelli, la enseñanza de un segundo idioma favorece algunos aprendizajes, como la argumentación y la escritura, que impactan positivamente en la trayectoria escolar de los alumnos, incluso en el aprendizaje de la primera lengua. Para Uccelli, “la clase de lenguas extranjeras suele ser más flexible y aceptar que la discusión y producción del lenguaje es importante. Por lo tanto, puede servir de modelo para repensar la enseñanza también de la primera lengua en la escuela”.

García, que coordina en Ineco una investigación que compara las funciones cognitivas en traductores, intérpretes simultáneos y personas bilingües, señala que “la evidencia es más escasa a la hora de afirmar que el bilingüismo demora la aparición de la demencia”.

Manuel Carreiras, neurocientífico español y director del Basque Center on Cognition, Brain and Language, en el País Vasco, disiente con estos expertos y relativiza: “Sería deseable decir que los bilingües son más listos. Pero los resultados nos dicen que no. Acabamos de hacer un experimento con 250 chicos bilingües y 250 monolingües, y no muestran ventajas en el sistema ejecutivo central ni en otras tareas. Igual a mí en ciencia me gusta ser cauto, porque cualquier verdad es provisional”

Fuente:
Clarin.com.
Autor: Alfredo Dillon.
Foto: Zsolt Nyulaszi - Bigstock.com.


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