Silvana Corso: El rol pedagógico del director

La escuela de educación media “Rumania”, nº2 del distrito escolar nº 17, que dirige Corso, fue fundada en 1990 en el marco de un proyecto de creación de escuelas medias que dio cabida a los alumnos excluidos del sistema escolar por fracaso o por falta de oferta educativa en la zona.

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El desarrollo de prácticas inclusivas significa enseñar con éxito a todos los alumnos en aulas diversas y heterogéneas. Es una propuesta que resulta un desafío para los docentes que no recibieron capacitaciones específicas en su etapa de formación inicial. Este trabajo comparte la experiencia de capacitación docente realizada para garantizar el logro de esos objetivos. Los directivos son una pieza clave cuando asumen la responsabilidad de formación permanente de los docentes a su cargo para garantizar el proyecto de escuela que llevan adelante.

Formación permanente de sus docentes

La escuela de educación media “Rumania” está ubicada en un barrio de clase media, pero su cercanía a la provincia de Buenos Aires, principalmente con el Barrio Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache, hace que sea elegida como una alternativa a las escuelas provinciales. Muchos de nuestros alumnos provienen de familias migrantes de provincias argentinas y de países limítrofes. Desde su fundación se define como una escuela inclusiva, entendiendo que es la institución la que se adapta a las necesidades de su población escolar.

Las dificultades detectadas desde un principio fueron las siguientes:

  • Ingreso de alumnos con niveles heterogéneos, en lo que respecta a conocimientos y actividades intelectuales.
  • Problemas psicológicos y sociales que afectan los procesos de aprendizaje, en aspectos cognoscitivos y socioafectivos.
  • Falta de hábitos de estudio.

En los últimos años creció la demanda de un espacio por parte de familias con hijos con algún tipo de discapacidad: mielomeningocele, espina bífida e hidrocefalia, TEA, asperger, dislexia, parálisis cerebral, síndrome de Noonan, síndrome de Down, hiperqueratosis epidermolítica severa, etcétera. Y surgió el desafío: ¿cómo adaptarnos a sus necesidades?

Decidimos diseñar, implementar y evaluar sistemáticamente propuestas áulicas que contemplen la atención a la diversidad y, a su vez, se basen en el respeto de ciertos principios:

  • Principio de igualdad. Por el cual se deben ofrecer las mismas oportunidades a todos.
  • Principio de equidad. Reconoce que cada persona tiene sus necesidades y el derecho a que se respeten sus características personales.

Animamos a los profesores a ser flexibles y a proporcionar experiencias educativas centradas en una gran variedad de formas que permitan diversificar las tareas, de manera que todos los alumnos no tengan que realizar las mismas cosas de igual modo, en el mismo tiempo y como sus compañeros. El desarrollo de prácticas inclusivas significa enseñar con éxito a todos los alumnos en un aula diversa y heterogénea. Esta propuesta resulta hoy un desafío, los docentes repiten “no me formaron para esto”, y es así. Una pieza clave para conseguir y mantener la eficacia y la inclusión es la dirección escolar; de tal forma que es difícil imaginarse una escuela inclusiva eficaz sin una persona que ejerza las funciones de dirección de forma adecuada.



Algunas conclusiones del artículo

Para desarrollar una escuela inclusiva, que promueva la participación y el aprendizaje de todos y luche contra cualquier tipo de exclusión y discriminación, es preciso contar con una persona que la lidere, que trabaje activa y comprometidamente por y para la inclusión.
Pero no solo es importante la dirección: sin la colaboración y el aprendizaje de todos, no nos es posible avanzar en la consecución de escuelas más inclusivas.
Por último, no podemos dejar de subrayar que una transformación de esta naturaleza y magnitud no depende solo del compromiso y buena voluntad de las escuelas. La inclusión debe ser una responsabilidad del conjunto del sistema educativo y, por lo tanto, el compromiso y decisión política del Estado para avanzar hacia un sistema educativo inclusivo, es indispensable.
Y en lo que respecta a la formación del profesorado, el director es una pieza clave, quien al recibir a sus docentes (sobre todo a los novatos) debe asumir el compromiso de su formación permanente.

Fuente: Fragmento extraído del artículo de la Revista Novedades Educativas 304 - Abril 2016.
Autora: Silvana Corso
Foto:Captura/Google Street View


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