Pedagogía crítica del SXXI

Primer baño sin distinción de género

La FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires) habilita su primer baño sin distinción de género, ubicado frente a la Biblioteca de planta baja, para todas las personas que quieran utilizarlo. Esta acción busca romper con costumbres naturalizadas y abre el debate desde la pedagogía crítica para pensar los movimientos juveniles del nuevo milenio.

Nuevo baño FADU
Para más información protocolar ver resolución (CS) Nº 4043/15.

El nuevo baño nace enmarcado en la implementación del "Protocolo de acción institucional para la prevención e intervención ante situaciones de violencia o discriminación de género u orientación sexual". Una iniciativa que invita a repensar el diseño de los espacios comunes y sus prácticas desde una perspectiva inclusiva.

La ceremonia de inauguración, presidida por el rector de la Universidad de Buenos Aires, Alberto Barbieri, y el decano Luis Bruno; y con la presencia de las autoridades de la Facultad y de la Universidad, implicó además la creación de su nueva Aula Magna "Prof. Arq. Juan Manuel Borthagaray" y la Biblioteca "Prof. Arq. Manuel Ignacio Net". Ambos han sido recondicionados como espacios modernos y confortables que ofrecen mayor capacidad y mejor accesibilidad acordes al prestigio de la Facultad.

Contra las desigualdades de género y a favor de la igualdad de las diferencias: la modernidad dialógica*
Por Adriana Aubert, Montserrat Fisas, Elena Duque, Rosa Valls

En este contexto dialógico y plural, y ante estas voces que piden ser escuchadas, es necesaria una recombinación de la igualdad y la diferencia, donde se retoman los principios de la modernidad tradicional, pero esta vez para radicalizarlos y dar lugar a una segunda modernidad donde igualdad, libertad y solidaridad se defiendan en su pleno significado. Se hace así necesaria la existencia de unos derechos humanos globales que protejan a todas las personas pero que no las limiten ni les prohíban la libre expresión de su diferencia. Así se nos plantea una diversidad de género que pide los mismos derechos y quiere mantener al mismo tiempo su diferencia. ¿Cómo combinar la lucha, consecución y mantenimiento de la igualdad con el respeto y defensa de la diferencia? ¿Cómo articular de forma positiva nuestra particularidad con la globalidad?

El ataque postmoderno ha identificado la búsqueda de derechos universales, la globalización y lo colectivo como la causa de la pérdida de identidad, basándose en errores de la modernidad tradicional. Desde esta perspectiva, buscar nuestra identidad de género, crear nuestra propia feminidad y masculinidad se presenta como incompatible con una lucha colectiva contra las discriminaciones de género. Sin embargo, la propuesta de la igualdad de las diferencias es la de combinar identidad con universalidad, de forma que la pluralidad no implique exclusión sino que sea complementaria. Para ello es necesario partir de que la identidad de género ni está predeterminada ni deconstruida, sino que está en evolución, en continuo cambio y, por lo tanto, es abierta. No se trata de identidades de género estáticas e incompatibles con otras diferentes, sino de identidades abiertas dentro de culturas y contextos dinámicos que se van reformulando mediante el diálogo. Así, una identidad de género concreta no es la causa de la opresión sino que en todo caso sería la desigualdad en la que se encuentra y con la que interactúa, haciéndose necesario transformar este contexto y estas interacciones para que las identidades de género no sean excluyentes.

El diálogo entre mujeres, entre hombres, y entre mujeres y hombres, en definitiva, entre diversos géneros es, por tanto, imprescindible, ya que permite combinar nuestra particularidad (identidad de género) con la universalidad, cobrando sentido cuando nos sentimos sujetos sociales responsables de relacionar nuestra práctica personal con la práctica social. El diálogo significa tener en todo momento la disposición de cambiar la manera de pensar en función de argumentos de validez y en este sentido, por ejemplo, en el diálogo entre mujeres con y sin estudios universitarios o entre mujeres de diferentes culturas, nos acerca a una realidad más democrática para consensuar mayores cotas de libertad e igualdad. La cuestión es defender la igualdad de diferencias, el igual derecho a vivir de forma diferente, a escoger y conformar una identidad de género distinta.

Fuente: Noticias UBA
Foto: 123RF

*La segunda parte de este artículo fue extraído del libro "Dialogar y Transformar" de Noveduc-Graó. Ver libro.


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