Las narrativas de los docentes en formación

Las narrativas de los docentes en formación

Colección Universidad presenta un libro que recupera las responsabilidades y desafíos de los docentes formadores de los profesorados durante el decisivo momento de la práctica y/o residencia. La narración es el hilo que conduce y tensa cada capítulo.

Colección Universidad
Textos extraídos del libro: Formación docente y narración, por Hermida, Segretin y Pionetti (Noveduc, 2017)

Escribir estos relatos no consiste en un simple ejercicio de transposición al papel de algo previo. Tanto la clase como el estudiante que la narra se construyen precisamente en el acto de escritura. Como afirma Laura Di Marzo:

Combinando el componente simbólico (datos previos, representaciones culturales) con la estructura narrativa y las exigencias de la representación, el narrador mantiene la inteligibilidad del relato. La trama narrativa le ofrece al lector el soporte necesario para la elaboración del sentido. (Di Marzo, 2004: 205-206).

Es importante tener en cuenta entonces que estos materiales son valiosos no solo por lo que dicen, sino por cómo lo dicen y, especialmente, porque al construirse permiten la emergencia de algo nuevo.

Espejos quebrados, opacos
Si desde cierta postura se utiliza la metáfora del espejo para dar cuenta del proceso de representación que tiene lugar en la escritura, nosotros preferimos pensar la redacción de las narrativas de los docentes en formación a partir de la imagen del espejo opaco o quebrado, que dice en tanto silencia y permite ver entre sus grietas (Macherey, 1974). En este sentido, observamos las preguntas, las imágenes ambiguas y borrosas, los fragmentos que se recogen, los destellos que encandilan, las sombras que cubren perfiles con el fin de construir un afuera tan buscado como inaprensible.

Este ejercicio que conjuga y entrama las prácticas de leer y el escribir posibilita una mirada atenta y crítica para pensar el quehacer docente y la construcción de la propia identidad (en tanto estudiante y profesor), como espacios permeables y en constante producción.

Elaboración de narrativas
El propósito de este trabajo es realizar las narrativas de las clases en el curso en el que se llevará a cabo, posteriormente, la práctica docente. Como sostienen Porta y Álvarez (2009: 402):

“(…) centramos nuestra atención en la comunicación en clase y en la reconstrucción de esa red de relaciones hecha posible mediante la narrativa”.

Se trata de elaborar un texto en primera persona, en el cual se presenten los hechos de la clase, se describan actitudes, posturas, comentarios, sensaciones, ubicaciones en el espacio, recorridos, interrupciones, diálogos, interrogantes e hipótesis que se le presentan al narrador, etcétera. Tal como señalan estos mismos autores:

“En la investigación educativa, la narrativa permite generar y reconstruir significados. En tanto forma de representación situada, la narrativa (re)construye, cuenta, argumenta y explica”. De ahí, agregan, “su utilidad tanto para describir o explicar significados personales y sociales y para comprender la trama de las actividades docentes”.

Consideramos que la narración como formato textual que permite dar cuenta de los sucesos que tienen lugar en la clase, los actantes que intervienen en ella y el marco en el cual se desarrolla la trama es el medio apropiado para reconstruir la experiencia que se vive en el aula. A su vez, en tanto género que posibilita la evaluación, la reflexión sobre lo sucedido, cierto ordenamiento en detrimento de otro, la incorporación de diálogos y descripciones, etc., permite revisitar la clase y construir saberes a partir de lo observado y lo articulado en el lenguaje.

¿Cuáles son los pasos a seguir? Cada estudiante acuerda con el docente de la institución y del curso donde realizará su práctica, las fechas en las que asistirá para presenciar clases, conocer a los alumnos, vincularse con la realidad escolar, tomar contacto con el proyecto institucional y didáctico, entre otras cuestiones.

• Una vez seleccionado el curso y gestionado el seguro, establecer una comunicación con el docente del curso, con el propósito de acordar las fechas en que se realizarán las observaciones.
• Asistir a las clases los días acordados y “narrarlas” para entregar al docente tutor.
• Escribir en primera persona, incorporando los datos contextuales necesarios y el análisis o comentarios que consideren oportunos en función de los sucesos que los interpelen durante la permanencia en el aula y la experiencia de escritura.

Fuente: Formación docente y narración. Una mirada etnográfica sobre las prácticas (Ver libro)
Autoras: Carola Hermida, Claudia Segretin, Marinela Pionetti.
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