Susana Reyes: "Los contenidos se organizan en función de lo que más les importa a los chicos"

Al Centro Educativo Isauro Arancibia asisten unos 300 chicos y chicas que viven en la calle. Tiene primario y secundario, doble turno, talleres de artes y oficios, un jardín maternal, una vivienda para 25 personas y emprendimientos de la economía social. (Entrevista realizada por Verónica Engler en Página/12).

Entrevista a Susana Reyes
Imagen: Leandro Teysseire.

Susana Reyes es la directora del Centro Educativo Isauro Arancibia, al que asisten unos 300 chicos y chicas que viven en la calle. Actualmente es profesora de institutos de formación docente en donde dicta las materias Educación Popular y Alfabetización de Adultos. Es autora y coordinadora de La escuela Isauro Arancibia. Una experiencia colectiva de educación popular en el sistema formal, que fue presentado este año en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Cuenta que su amor por la enseñanza nació en su primera infancia, cuando acompañaba a su madre, también maestra, a trabajar. Luego esa vocación despuntaría en su adolescencia, cuando militaba en la Juventud Peronista alfabetizando en barrios e inquilinatos, antes de ser secuestrada junto a su pareja por la patota militar en el año 1977. (Ver perfil completo)

En todos estos años tuvieron varios ataques en la dirección del Centro Educativo Isauro Arancibia...

Susana: Tuvimos varios momentos difíciles, pero siempre hubo una resolución. Hemos tenido apoyo en diferentes momentos en la ciudad. Mientras hubo un contexto nacional más favorable a la inclusión, nos sentíamos más amparados como escuela, valorados. Cuando llegó el macrismo a la ciudad, en 2008, comenzaron a atacar el proyecto y me quisieron sacar llamando a concurso para todos los cargos, algo que no se podía hacer porque el año anterior, con (Alberto) Sileoni como responsable de Educación en la ciudad, se había armado la Escuela de Jornada Extendida para jóvenes en situaciones de vulnerabilidad social, y como era una experiencia piloto, por cinco años no se podía tocar nada. En ese momento le expliqué a Narodowski la situación y detuvo todo el tema del concurso. Y, después, cuando necesitamos mudarnos porque nos habíamos quedado sin espacio, Bullrich dispuso el edificio en el que funciona la escuela actualmente.

¿El crecimiento exponencial de la matrícula y el tipo de estudiantes que llegaban al Isauro los impulsó a la reformulación del Centro Educativo?
Susana: Claro, porque los Centros Educativos son de dos horas, obviamente porque estaban pensados para un adulto trabajador que no tiene tiempo, pero la mayoría de los estudiantes del Isauro no tenían trabajo; y los centro funcionan en instituciones alojantes. Nosotros empezamos en la CTA Nacional, en Independencia y Piedras, con las chicas de Ammar (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina). Entonces, empezó a crecer, porque comenzamos a traer a los chicos y chicas en situación de calle. Como los pibes viven en ranchadas, empezaban a llegar de a varios, y yo era maestra única para todos los niveles. Pero las chicas de Ammar me ayudaban a organizar todo. Entonces, en vez de armar varios centros separados, de dividir a los estudiantes, nosotros lo que hicimos fue armar una construcción colectiva. Y se iba armando en función de la realidad y el sujeto pedagógico que llegaba. Como los chicos que estaban en Constitución, venían con sus hijos e hijas, pedimos el jardín maternal. En ese momento pensamos el proyecto pedagógico, el diseño curricular, porque los pibes vienen muy baqueteados, a veces venían sin dormir, con el poxi. Entonces, organizamos un diseño para ellos, sin dejar los contenidos que hay que dar, pero de acuerdo a las necesidades que tenían.

¿Y cómo lo hicieron?
Susana: Les preguntamos cuáles eran las cosas más importantes de la vida para ellos. Y respondían: la familia, el trabajo, la escuela, la vivienda, la salud, los amigos. Entonces, en base a eso, organizamos todos los contenidos, para que tengan sentido y había actividades disparadoras. Por ejemplo en vivienda, empezamos a trabajar con las preguntas: ¿Qué es una vivienda? ¿Para qué sirve? Y entonces, lo que aparecía era una vivienda que podía ser abajo de un puente, pero tenía que tener una estación de servicio cerca, porque ahí está el baño. Todo eso se iba construyendo y terminaba en una maqueta colectiva, que era una vivienda colectiva, con reglas de funcionamiento, con sanciones cuando no se cumplían las reglas. Y después, por ejemplo, se veían cuestiones relacionadas con los perímetros, las superficies, porque tenía que ver con esa vivienda que estaban haciendo. En Historia veíamos cómo eran las viviendas en diferentes momentos. Y entonces, toda esa organización de los contenidos pasaba a tener sentido para ellos, porque eran las problemáticas que traían. De esa manera es posible sacar a la gente de la calle, porque lo primero que tienen que hacer es mirarse de otra manera, sacarse el estigma de encima, valorarse. Porque cuando el pibe viene, nosotros lo recibimos como un estudiante, no es el pibe de la calle que viene a la escuela. La forma de sacar a los pibes de la calle, la forma que los pibes no se sigan matando, que puedan construir un futuro es ésta, es la educación

En el libro cuenta que desde el principio se plantearon como idea orientadora “la escuela no es la calle”, como una forma de delimitar el espacio. ¿Cómo trabajaron esta cuestión? ¿De qué manera se fue construyendo la relación pedagógica en medio de tantas urgencias vitales que venían de la calle y habitaban en el espacio escolar?
Susana: Nosotros decimos "la escuela no es la calle" en un acuerdo con los pibes, porque es un trato que tenemos que hacer con cada pibe que entra. Esto quiere decir que nosotros no nos vamos a meter con lo que ellos hacen afuera, porque no nos corresponde, somos sus maestros, pero ellos no van a meter en la escuela prácticas como el consumo de drogas, o la resolución violenta de los conflictos; si en la calle resuelven a las piñas, acá vienen a aprender a resolver de otra manera. Ése es el primer acuerdo. En el Isauro nos interesa sólo una cosa, y es que el pibe esté en la escuela y haga todo lo que tiene que hacer en la escuela. Entonces, ante una dificultad, vemos las alternativas. Por ejemplo, nosotros tenemos un equipo del Hospital Argerich que viene una vez por semana a la escuela. Entonces, claro, sí que entra la calle a la escuela. Porque los pibes tienen problemas de piel, las enfermedades de la calle. Bueno, pero ahí no es que los maestros vamos y compramos una cremita y se la ponemos. No, lo que hacemos es que a los chicos los atienda un médico, porque es su derecho. Otra cuestión que conseguimos es que una vez por semana haya un CAJ (Centro de Acceso a la Justicia) en la escuela, porque muchos chicos no tienen documentos y a veces ni partida de nacimiento, entonces desde el CAJ tramitan todo. Lo habíamos pedido hace ya unos años, cuando empezó el Progresar, porque por más programa inclusivo que haya, nuestros pibes siempre quedan afuera, por más que quieras incluirlos, les falta siempre algo. Entonces, empezó a venir el CAJ y ahora sigue.

Ustedes armaron un equipo de trabajo muy bueno que les permite a las/os maestras/as ir abordando los problemas que surgen en la escuela sin tener que abandonar el rol docente. ¿Me puede contar cómo está conformado el equipo de trabajo y cómo funciona?
Susana: Nosotros trabajamos con un equipo de apoyo, conformado por psicólogas y trabajadoras sociales, que vienen desde siempre a la escuela. Entonces, el equipo de apoyo es el que conecta con el hospital Argerich, por ejemplo, o con el equipo de género, que es un grupo que lidera Victoria Montenegro y vienen a la escuela para trabajar sobre diferentes temas como nuevas masculinidades o violencia de género, que son temas que se nos metían en la escuela. Y nosotros como docentes también participamos. La forma de construir el Isauro es trabajando colectivamente.

Ustedes trabajan en parejas pedagógicas, ¿cómo es la dinámica que se da en el aula trabajando de esta manera?
Susana: Sí, para nosotros es fundamental la pareja pedagógica por esta idea del trabajo en equipo. Nunca trabajar solo, porque uno va con todo su prejuicio, con todas sus creencias, y eso hace que a veces no te puedas abrir y mirar realmente al otro, y eso para nosotros es terrible, nos ha pasado a todos. Entonces, se trabaja en pareja pedagógica porque se piensa mejor, son dos miradas. Por eso para nosotros la pareja pedagógica es fundamental, porque si no el maestro solo se cristaliza y toma un lugar que no es bueno dentro del aula.


Mirá la presentación completa en la Feria del Libro - Noveduc 2017.

Además ustedes armaron un espacio de reflexión, “la reunión de los viernes”, que debe ser motivo de envidia de muchos docentes que a diario deben lidiar con su clase sin mucho acompañamiento.
Susana: Sí, los viernes los estudiantes tienen educación física, entonces tenemos ese espacio para nosotros, toda la mañana, nos juntamos todos, y se hace un temario que incluye problemáticas específicas, nada se resuelve individualmente. Acá los pibes no son “mis pibes”, las maestras nunca van a decir eso. Todos nos hacemos cargo de un pibe. Los viernes proyectamos, vemos las cuestiones que están pasando, qué hacemos ante determinados casos complicados. Y tenemos supervisión psicológica sobre nosotros mismos, que la pedimos a la cátedra de Psicología Educacional de la Facultad de Psicología de la UBA. Yo me formé en esa reunión de los viernes, porque yo creo que no existe formación más grande para un maestro que poder correrse de sus creencias, de sus afirmaciones. Yo, por ejemplo, llego los viernes a la reunión sabiendo algunos temas que hay que tratar y con una idea firme de lo que a mí me parece que hay que hacer, y salgo con otra, totalmente superadora de la mía y de la de todos los que estamos ahí, la que descubrimos o construimos entre todos es mucho más grande, más linda, y nos pone más contentos. Creo que es la formación más grande que puede tener un maestro, eso y el poder asombrarse de los pibes, escuchar a nuestros pibes, el valorarlos.


Fragmento de la entrevista realizada por Verónica Engler. (Ver nota completa)
Libro: La escuela Isauro Arancibia. Una experiencia colectiva de educación popular en el sistema formal (Más información)


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