Desafío de los valores, El

Desafío de los valores, El

Una propuesta desde la filosofía con niños


$ 490,00


La escuela es la receptora de todas las miradas cuando se habla de la crisis de los valores. Sin embargo, esa responsabilidad que se le impone no siempre va acompañada de un apoyo serio.
Con un tono provocativo y frontal, Gustavo Santiago abre nuevas posibilidades de plantear problemas en relación con los valores. La propuesta, en este libro, es ahondar en la complejidad de su tratamiento en la escuela, brindando herramientas que permitan realizar una tarea seria y a largo plazo, evitando caer en un trabajo superficial. El autor sostiene con firmeza que los educadores deberían correrse del “discurso escolarmente correcto” para animarse a enseñar a valorar.
En la primera parte se define el objeto de trabajo -los valores-, situándolo en un contexto socio histórico determinado, para ver luego cómo ingresa en la escuela. La segunda parte presenta la propuesta que se sostiene en tres pilares: el trabajo sobre la construcción del valor; un enfoque crítico en relación con los valores vigentes -a los que el autor identifica como “valores de hecho”- y con los valores “de derecho”; y el trabajo sobre los hábitos valorativos de los niños.

***PREMIO ISAY KLASSE AL LIBRO EDUCACIÓN 2004***
Mención de Honor | Fundación El Libro, Argentina.

I. ¿De qué valores hablamos?

II. ¿En qué mundo vivimos?

III. Los valores en la escuela

IV. De los valores a la valoración

V. El trabajo sobre valores
VI. El trabajo sobre hábitos valorativos

Gustavo Santiago

Profesor de filosofía (UBA) y trabaja, desde 1994, en Filosofía para Niños, coordinando talleres con niños de nivel inicial y educación básica, dictando seminarios para docentes y directivos y asesorando a instituciones que aplican el programa.

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Presentación

Estas páginas tienen como objeto acompañar al lector hacia el interior del texto con algunas consideraciones generales que le permitan ir formando una primera idea de aquello con lo que va a encontrarse más adelante. En este sentido, consideramos que puede ser útil hacer una múltiple presentación: del enfoque, del texto, del autor, del lector.
El enfoque es deudor de aquel que sustenta al programa de Filosofía con Niños, inspirado en el trabajo de Matthew Lipman. Diez años de trabajo e investigación en relación con él han posibilitado que se fuera gestando un modo particular de considerar el hoy tan remanido problema de los valores. Es habitual que docentes y directivos recurran al Programa para cubrir el área de los valores en su institución. Al conocerlo, advierten que Filosofía con Niños es un programa que excede el campo de los valores; se trata de una propuesta que abarca diversas áreas de la filosofía: metafísica, lógica, filosofía del lenguaje, filosofía de la naturaleza, gnoseología, filosofía política y, también, ética. Es decir, la ética –y dentro de ella la problemática específica de los valores- no está excluida del trabajo en Filosofía con Niños, pero es un área más entre otras. Por lo tanto, los valores se trabajan allí, pero no con la frecuencia con la que algunos docentes querrían. Esta situación ha llevado a algunos docentes a “adaptar” el programa de modos improvisados que no siempre dan los resultados esperados.
La propuesta que aquí presentamos, si bien es afín al programa de Filosofía con Niños, pretende no ser una mera extensión de él. La deuda es grande, tanto en los aspectos teóricos como prácticos, pero también, como se verá a lo largo del texto, lo son las diferencias. La experiencia propia en el aula y la lectura de un vasto material proveniente de la filosofía y de la educación nos ha permitido adentrarnos en caminos que en filosofía con niños no habían sido recorridos.
En cuanto al texto, en la Introducción que antecede a cada una de las dos partes que lo componen se encontrará una síntesis de su contenido. Aquí nos interesa, en cambio, puntualizar algunas de sus pretensiones. En primer lugar, clarificar algunas cuestiones que acompañan el tratamiento habitual del tema y que consideramos que no colaboran en su auténtico tratamiento. Veremos cómo una cierta “vaguedad”, que nos invita a hablar de “los valores” sin definirlos nunca, resulta funcional para un tipo de trabajo más cercano al marketing que a la educación. En segundo lugar, y en relación con lo dicho anteriormente, lo que pretendemos es que este texto abra nuevas posibilidades de plantear problemas en relación con los valores, de ahondar en la complejidad que les es propia. Por ello, por momentos el tono del texto es un tanto provocativo, desenfadadamente frontal. Creemos que el de los valores es un tema que necesariamente tiene que incomodar, que inquietar. Por último, nuestra intención más profunda es que las propuestas que el libro aporta puedan llegar a plasmarse en una puesta en práctica fructífera. Aspiramos a que este trabajo pueda ser apenas el inicio de una inmensa cadena de investigaciones y trabajos conjuntos entre docentes de diversos lugares de la Argentina y de Hispanoamérica.
El autor de este trabajo es, ante todo, un docente. Investiga en educación y en filosofía, incursiona esporádicamente en el periodismo cultural, pero se reconoce, fundamentalmente, como alguien que disfruta formando parte de un grupo escolar. Considera que es en el interior del aula donde pueden surgir las propuestas más ricas para la educación (sin despreciar, de ningún modo, toda formación teórica que pueda enriquecer esa práctica docente) y que el intercambio entre docentes es fundamental para poder llevarlas a la práctica.
Quizá sorprenda que incluyamos aquí algunas palabras sobre el lector. Obviamente, no podemos presentar al lector concreto, al que está allí recorriendo estas líneas. Pero sí creemos que puede ser conveniente decir algo acerca de cuál fue el lector imaginado al escribir el libro. Se trató, ante todo, de un colega, de un par. De alguien que comparte con el autor la preocupación por los valores, el interés por adentrarse en su problemática, por desmenuzar algunas de sus complejidades. Un lector abierto a encontrarse con posiciones que podrían no ser, en principio, las suyas, pero que aun así estaría dispuesto a considerarlas con atención. En este sentido, quizá el lector menos apropiado, aquel que difícilmente pueda aprovechar este trabajo, sea aquel que crea estar en posesión de la “solución” al problema de los valores y que simplemente esté en la búsqueda de un “método” eficaz para transmitir su solución a los demás. Quien espere algo así de este trabajo se verá irremediablemente decepcionado.


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