Emancipación, educación y autoridad

Emancipación, educación y autoridad

Prácticas de formación y transmisión democrática


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En el terreno de la educación la cuestión de la autoridad aparece como problema apremiante y guarda una especial relevancia. Al colocarla en relación directa con la emancipación surge una excelente oportunidad para el debate de aquellos que ejercen la autoridad pedagógica, re-pensando su lugar, removiendo certezas, desplazando la pregunta por los alumnos que reciben hacia ellos mismos en tanto maestros, profesores y directivos.
Formar, educar, enseñar, configurar una autoridad que sea lazo y lugar de transmisión inacabada y fértil ante las nuevas generaciones es el territorio de deseo y desvelo en el que se alojan estos pensamientos. 
Acompañan al texto escenas cotidianas escolares, palabras de maestros y alumnos, actos que instituyen formas de la autoridad y de la subjetividad en emancipación y que dan lugar a esa igualdad intempestiva que afirma a quien la ejerce.

Prólogo
No hay mensajero por Ricardo Baquero
Introducción 
Tramas, rodeos e insistencias que inauguran
Primera parte. La autoridad nuevamente pensada
Capítulo 1
Pensamientos “en desacuerdo”: la autoridad, sus diferentes nombres, sus múltiples efectos
Arendt, la fundación y el relato
Hobbes, las pasiones y el Leviathan (o la ficción de la autoridad)
Kojève y el reconocimiento
Articulaciones provisorias: “desacuerdos” que hacen pensar
Figuras contemporáneas de autoridad: relatos de un trabajo político en el territorio educativo
Capítulo 2
El pastor perdido o “la autoridad inhallable” (sólo la igualdad)
La invención democrática: el trabajo de sostener la paradoja
Sin títulos para construir “lo común”
¿Qué entendemos por lo común? ¿Lo común está dado o viene después?
Las formas de la autoridad en el terreno de la educación o un rebaño que no es tal
La igualdad es una experiencia sensible o la igualdad en escenas de “Machuca”
Segunda parte. Subjetivación y experiencia en una transmisión democrática.
Otras configuraciones de la autoridad y la enseñanza
Capítulo 3
Experiencia y subjetivación en educación. En los caminos de una transmisión emancipatoria
Notas para pensar la experiencia desde la filosofía
Un giro (inter) subjetivo: la experiencia como trama, la subjetividad como recorrido en la trama
Experiencia, formación y escritura
Subjetivación a través de la experiencia educativa
“Orígenes” de la subjetivación: la infancia como temporalidad inconclusa y condición de emancipación
La infancia de un escritor: Kafka y la autoridad paterna
Capítulo 4
La autoridad emancipatoria y sus escenas. Despliegues en el lugar de la enseñanza
El lugar de la enseñanza: una invitación al pensamiento y la palabra
El pensamiento en la enseñanza
Capítulo 5
Configuraciones de la autoridad: pensar-actuar una educación emancipatoria
Acerca de las configuraciones: la autoridad como cuestión estética
Trazos de una educación emancipatoria en escena
Escena 1. Cuerpos “desplazados” y en común, la igualdad a escena en un espacio escolar de lectura y escritura
Escena 2. En los márgenes
Escena 3. “Los pibes son de todos”
Desplazamientos y relatos
Epílogo
Tramas, rodeos e insistencias para un provisorio cierre
Referencias bibliográficas

María Beatriz Greco

Doctora en Filosofía y Ciencias Sociales (Universidad de Paris 8 y UBA). Profesora e investigadora (UBA, Facultad de Psicología y Facultad de Derecho). Directora del Ubacyt “Configuraciones de la autoridad en educación”. Autora de diversas publicaciones vinculadas con la autoridad, la formación y los procesos subjetivos en educación; entre los más recientes: La autoridad (pedagógica) en cuestión. Pensamientos sobre la autoridad en tiempos de transformación. Mención de honor al Premio Mejor Libro de Educación: Entre trayectorias. Escenas y pensamientos en espacios de formación, en coautoría con Sandra Nicastro, otorgado por la Fundación El Libro.

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Tramas, rodeos e insistencias que inauguran
Una comunidad emancipada es en realidad
una comunidad de narradores y traductores.
Jacques Rancière (2009b)
La inquietud de un tiempo de transformaciones e incertezas y la convicción de que el pensamiento es ese camino, siempre provisorio, que ofrece una promesa, es lo que causa este trabajo. En su trazado, el escribir abre a un tiempo que vendrá, así como la formación y la educación cuando las concebimos como recorridos que se mueven sin clausurarse sino creando espacios, brechas, distancias, desplazamientos.
Formar, educar, enseñar, configurar una autoridad que sea lazo y lugar de transmisión inacabada y fértil ante las nuevas generaciones es el territorio de deseo y desvelo en el que se alojan estos pensamientos. Volver a pasar por un conjunto de reflexiones en torno a la educación, la enseñanza y la autoridad le ha dado forma a este texto, acompañado por escenas cotidianas escolares, palabras de maestros y alumnos, actos que instituyen formas de la autoridad y de la subjetividad en emancipación y que dan lugar a esa igualdad intempestiva que afirma a quien la ejerce.
El texto sostiene una modalidad filosófica de concebir cierta forma de temporalidad y espacialidad para pensar los problemas, la actualidad, la educación y su (a)temporalidad, en un “entre” que no se agota ni aquí ni allá, ni ahora ni en el pasado o en el futuro, ni en los conceptos ni en las “realidades”. Una cierta forma política del pensamiento expresado bajo la modalidad de interrupciones –momentáneas pero continuas- para hacer lugar a otra manera de recortar los problemas que no sea la fijada por una maquinaria de poder y naturalización. Un modo de desarreglo del pensamiento para hacer lugar, entonces, a la posición emancipadora que no sólo se propone comprender sino, sobre todo, inaugurar.
Por eso el atrevimiento de apropiarnos de la obsesión filosófica por la emancipación y desplegarla sin dejar de interrogarnos por el tipo de proceso del que se trata, en este tiempo, en este contexto, en esta parte del mundo, en nuestra educación, en nuestras escuelas. No se tratará de fijar definiciones de identidad: no preguntaremos “¿qué es la emancipación?” o “¿qué es un sujeto o alumno emancipado?”, sino que nos dejaremos llevar más allá de la cuestión misma bajo la pregunta por la relación: “¿qué relación entre emancipación y autoridad, entre emancipación y formación, entre emancipación y enseñanza, entre emancipación y experiencia?”.
Tensiones que no se reducen nunca, que abren territorios de discusión, de desacuerdo, de desidentificación. Sobre todo, trataremos de aproximar emancipación y autoridad, las que sólo parecen contraponerse, contradecirse, ser irreconciliables, opuestos sin puntos de acercamiento o relación. Sin embargo, su proximidad nutre nuevos modos de ver, de pensar la autoridad en la enseñanza, su capacidad de fundación, reconociendo sus matices, sus posibilidades y su potencia, para generar otro pensamiento. En tiempos en que parece haber sólo dos posiciones posibles: criticar y destituir la autoridad o reivindicar su forma jerárquica acríticamente, propondremos la alternativa de una opción que se niega a una y a la otra.
En el terreno de la educación, donde la cuestión de la autoridad parece apremiante como problema y guarda una especial relevancia, colocar a la autoridad en relación directa con la emancipación ofrece una excelente oportunidad para el debate de aquellos que ejercen la autoridad pedagógica, re-pensando su lugar, removiendo certezas, desplazando la pregunta por los alumnos que reciben (y sus posibilidades -o no- de aprender) hacia ellos mismos como maestros, profesores, directivos.
Asimismo, otras relaciones: entre emancipación y palabra, emancipación y experiencia, emancipación y diferencia, obligan permanentemente a buscar y reconocer los modos en que lo universal y lo singular se anudan, de maneras no jerárquicas, fijas o establecidas. Abandonar oposiciones, ligar de formas inéditas universales y particulares, constituyen operaciones que abren nuevos territorios a explorar, pensamientos que no pueden situarse en un solo lugar, sino siempre en un “entre” fecundo, en un intervalo inédito que pronto encontrará su desplazamiento.
Es por esta posibilidad que el texto profundiza en torno a una filosofía de la emancipación y a aquello que “trabaja” al interior de los procesos subjetivos al modo de un color, una textura, una figura o un material. Se articulan allí ideas que van y vienen entre territorios disciplinares, para dar cuenta de la riqueza que promueven en diferentes campos y pensamientos. La educación, uno de ellos, prioritario en este trabajo.
Finalmente, el texto acentúa, mediante estas reflexiones que, si el proceso emancipatorio habilita sensibilidades igualitarias es porque es posible desplegar un pensamiento que se haga visible y audible, “experienciable”, vivible en escenas igualitarias, sensible. Pensar la autoridad en términos de configuraciones estéticas, donde un modo de ver, de sentir, de “experienciar” y posicionarse los cuerpos y las voces, se despliega. Y, como ante una melodía, una danza o un texto, sumergirse en ellos. Se proponen así relatos de escenas, metáforas espaciales, corporalidades y espacialidades, voces, miradas, recorridos caminantes, palabras en diálogo o en solitario -pero aun así en dialogo- que le hacen lugar o la rechazan. El final recupera una cuestión central en este texto: la del “uso” de un pensamiento cuando se asume su proximidad con lo sensible, muy cerca de este mundo repartido y compartido, a la vez, en medio de movimientos paradojales y cruces de trayectorias que no cesan de transcurrir.
Las palabras que dan forma a este texto provienen así de múltiples desplazamientos, entre los lugares más diversos. Han viajado por tiempos y espacios transitados en estos años. En primer lugar, entre ciudades de aquí y de allá donde fue posible desplegar pensamiento y acción, investigación y enseñanza, intervención en el terreno educativo y búsqueda infatigable de textos, propios y ajenos. Sus palabras provienen fundamentalmente del territorio de la filosofía -pero también de la psicología, la política, la pedagogía y el psicoanálisis- como plataformas de partida y cruce de caminos, no como espacios disciplinares cerrados sobre sí. Territorios sin fronteras fijas, tal vez mapas superpuestos que entrelazan los caminos, itinerarios geográficos pero también su relato, allí donde se cuenta lo que el mapa no alcanza a mostrar. Desde este recorrido fue posible desplegar pensamientos y acciones entre disciplinas o por fuera de ellas, de bordes móviles y habilitadores de inesperados trayectos. “Rodeos teóricos”(*1) que no dejan de dar vueltas en torno a su objeto en forma inconclusa y que recomienza cada vez.
Esa habilitación a pensar es la que han propuesto algunos “maestros ignorantes”(*2) próximos a este trabajo, invitando a la aventura intelectual de buscar, pensar, con ellos pero sin ellos. El inicio del recorrido: una preocupación proveniente de la experiencia y de un conjunto de conceptos que cobra la forma de pregunta: ¿es posible trabajar en educación desde una posición crítica de la autoridad? Y más adelante: ¿es posible concebir una autoridad emancipatoria en el terreno de la educación, ejerciendo un trabajo de disenso, abriendo espacios de subjetivación política y psíquica? La puesta en marcha: los diálogos con maestros y maestras, profesores, directores, colegas, jóvenes estudiantes, textos, fragmentos de experiencias en la formación docente de quienes se preparan para formar a otros y en la intervención en instituciones educativas.
Durante su recorrido, este trabajo recoge multiplicidad de voces y las pone en relación o las separa, como ocurre en el proceso de disenso, para constituir su propio cuerpo, un cuerpo que busca movilizarse cada vez aunque sin dejar de lado una forma o cierta afirmación. Si la autoridad emancipatoria en educación es posible -aun cuando su formulación parezca lo contrario-, es que hay un trabajo político por hacer en quienes la ejercen. Es por ello que, más que un trabajo puramente conceptual, se trata de un entramado de voces y escrituras, palabras de textos, de experiencias y actos de igualdad en la lectura, la escritura, la enseñanza y el aprendizaje con otros. Así, se hace posible verificar que un pensamiento filosófico abre al desencuentro de certezas en el terreno de la experiencia misma, por ejemplo, entre quienes se forman para ser profesores generando un desplazamiento de sí mismos: en lugar de centrarse y afirmarse en su lugar de saber, encuentran la necesidad de pensar críticamente el ejercicio de su propia autoridad. En la experiencia de formación de profesores de enseñanza secundaria, la lectura de textos filosóficos que trabajan la autoridad y la emancipación nos ha permitido -a ellos y a mí- operar una disociación y una puesta en relación inhabitual:
– por un lado, separando el concepto de autoridad (y de poder) de una relación indisociable con el saber,
– por otro lado, reuniendo en un mismo espacio de experiencia el ejercicio de la autoridad y el no saber que abre preguntas y lanza a la búsqueda emancipatoria.
Esta doble operación de separación y reunión en un mismo movimiento se promueve en un momento en que todo parece conducir al descrédito de la autoridad del saber en el campo educativo. El desafío, entonces, decidir si es posible educar sin autoridad, y por ello declararla terminada, definitivamente debilitada y caída en desuso, o bien pensarla de otra manera, desplazando el propio lugar de pensamiento. Si se propone anunciar de una vez por todas su fin, como algunos lo hacen, habrá que asumir la pregunta que a continuación se presenta: ¿qué queda de la transmisión si la autoridad se cuestiona absolutamente? Y luego intentar definir o redefinir de qué transmisión se trata. Si apostamos, trabajamos por otro pensamiento de la autoridad y arriesgamos ponerla en relación con la emancipación y la igualdad, se impone el trabajo político que antes mencionaba.
Es allí donde un maestro “ignorante”, inquieto “buscador” e “interrogador” viene a hacerse un lugar, en la reunión de prácticas emancipatorias y un ejercicio de autoridad que no abandona la transmisión, no de verdades sino de procesos, de modos de estar con otros y con uno mismo, de pensar y de hablar, de crear y de comprobar las propias capacidades. Podríamos denominarlos genéricamente procesos de subjetivación política y psíquica, a la vez.
En este trabajo nos acercamos a estos procesos de emancipación donde la igualdad hace su trabajo incesante de diferenciación, en tensión con la desigualdad, con la insistencia propia de lo que no puede ser negado o solamente puede serlo parcialmente, por momentos, sin recubrir la totalidad de la experiencia. Preguntamos aquí si estos procesos de emancipación pueden ser vistos, percibidos, verificados y cuál es su relación con la subjetivación política y psíquica. Es allí donde el pensamiento de los filósofos de la emancipación (Rancière, entre otros) ha resultado habilitante, no para reiterarlo sin falla, sino para desplazarlo, como ellos mismos sugieren cuando se trata de hacerle preguntas a un autor. Intentamos tocar su melodía con otros instrumentos, desplazarlo hacia un territorio que es el propio, “usar” su pensamiento para interrogar las prácticas formativas y educativas. He aquí la melodía creada, re-creada.
 
Notas
1. Expresión de Emilio de Ipola a propósito del pensamiento althusseriano (2007: 45).
2. Laurence Cornu, Patrice Vermeren y Emilio de Ipola, entre muchos otros. La expresión se vincula con el texto de Jacques Rancière.

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