Grandes obras para pequeños artistas

Grandes obras para pequeños artistas

Proyectos de arte integrados para nivel inicial (80)


$ 420,00


Este libro acerca proyectos y situaciones ricas de aprendizaje para que alumnos, docentes y familias desarrollen las capacidades artísticas integrando diversos lenguajes artísticos y otras áreas de conocimiento.
En una primera sección se ofrecen los fundamentos que sustentan la obra, mientras que en la segunda parte se desarrollan ejemplos y programas de trabajo.
Se sugiere que el docente innove en sus paradigmas para pensar quién es el alumno y dónde reside su talento; qué hacer para desarrollarlo y cómo impulsar el arte en la escuela, la familia y la comunidad.
El lector podrá ir y venir por la obra, observando imágenes, revisando la bibliografía para ahondar en algún aspecto y, también, navegando en Internet para analizar las obras de arte citadas mientras escucha las obras musicales propuestas.

Prólogo
por Ana María Bressan

Introducción

Primera Parte. Artistas y proyectos

Capítulo 1
Pequeños artistas
• Acerca de los contenidos y el ambiente
• El sentido de la educación artística
• Talento, aprendizaje y tiempo: un equilibrio inestable

Capítulo 2
Los proyectos: instrumentos para pensar en equipo
• La integración como proyecto
• Etapas en el diseño de proyectos

Segunda Parte. Los proyectos

Capítulo 3
Grandes obras para pequeños artistas

Capítulo 4
El arte sale del aula

Capítulo 5
Animales con mirada de artista

Capítulo 6
Luna y sol

Capítulo 7
La obra de arte: una escenografía posible
• Escenografías para cuentos infantiles
• Escenografías para ambientar actos escolares
• Bailando candombes y murgas con Pedro Fígari
• Personas y personajes

Capítulo 8
El tiempo y su representación
• De viaje
• Juegos de niños
• EmbarcARTE

Capítulo 9
La familia

Capítulo 10
Flores

Apéndice
Grilla de observación

Graciela Heguy

Licenciada en Educación (Universidad Nacional de Quilmes) y guitarrista (Conservatorio Juan José Castro) con formación pedagógica en la metodología Montessori (Santiago de Chile, 1994). Con trayectoria en educación musical desde el Nivel Inicial hasta el Nivel Superior, participa en seminarios, talleres y cursos de formación docente sobre Educación Musical y desarrollo de la creatividad en distintos centros de educación formal y no formal del país. Actualmente coordina el Área Artística del Colegio Woodville en Bariloche, provincia de Río Negro, combinando la investigación educativa y la capacitación docente. Autora del libro Grandes obras para pequeños artistas (2010) de Ediciones Novedades Educativas.

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Diseñar un proyecto es una tarea creativa, muy parecida a la actividad de un artista que pone sobre su mesa de trabajo materiales que le atraen para combinarlos en función de lograr los dos pilares de una obra de arte: comunicación y belleza. En el caso de los proyectos, a estos pilares se les suma un proceso de enseñanza y aprendizaje.
Diseñar un proyecto se parece también al trabajo de un cocinero, que selecciona ingredientes, mezcla, corta, une e imagina la presentación de su plato, en una combinación con diversas posibilidades.
El arte, la cocina y el diseño de proyectos suponen creatividad, imaginación y pasión por la tarea en proporciones equivalentes y tienen algo en común: la capacidad de transformar e integrar materiales, contenidos.
Es por eso que aquí se propone:
• transformar los contenidos educativos en situaciones ricas de aprendizaje que desarrollen la capacidad artística de alumnos, docentes y familias,
• integrar, a través de proyectos, los diversos lenguajes artísticos y otras áreas de conocimiento, creando así un ambiente favorable para el arte,
• recuperar el entusiasmo por enseñar y aprender,
• pensar la sala de nivel inicial como un ambiente preparado por el docente, para ser disfrutado por quienes a ella asisten.
Se trata de una invitación a crear y a disfrutar del inagotable talento de los “pequeños artistas”.
Este trabajo está pensado en dos partes; una primera sección con los fundamentos teóricos que sustentan la obra, y una segunda parte con una serie de proyectos en cada uno de los cuales se hace hincapié en tres aspectos:
• una breve descripción,
• el desarrollo de los conceptos teóricos necesarios para llevarlo a cabo,
• una somera programación que pone por escrito su desarrollo, los propósitos, las actividades que podrían realizarse, los recursos necesarios, las formas de evaluación o seguimiento, la manera de mostrar el proceso y los resultados.
En la segunda parte también encontrarán ejemplos, sugerencias, propuestas de trabajo. Todas han sido realizadas, aunque con variantes que fueron surgiendo a partir de los docentes que han participado en ellas, o de los mismos niños. Por eso algunas de ellas incluyen el testimonio de los chicos para dar cuenta de sus intereses y conclusiones.
No se ha querido concebir este trabajo como un “recetario” acabado de proyectos (ideas, materiales o técnicas). Entiendo que la escuela actual no necesita “recetas para hacer”, sino paradigmas para transformar. Es decir, volver a pensar quién es el alumno, dónde reside su talento, qué hacer para desarrollarlo, cómo impulsar el arte en la escuela, la familia, la comunidad; pensar como equipo el para qué de la escuela y los cómo.
El lector podrá ir y venir por esta obra, espiando fotos, revisando la bibliografía para poder ahondar en algún aspecto, metiéndose en Internet para ver obras de arte de algún artista citado en ella, escuchando las obras musicales propuestas.
La intención es ayudar a desinstalar formas impuestas, modos de hacer rutinarios y repetitivos y una función docente concebida no como reproductiva sino como creativa.

Toda obra instala un mundo, nos interpela y convoca a nuevas interpretaciones.
Cuando Graciela me pidió que prologara su libro (siendo yo una profesora de matemática), no entendí por qué, más que por el afecto que nos tenemos.
Luego lo leí con atención y encontré que compartimos muchas ideas acerca de la enseñanza en la escuela, ella del arte y yo de la matemática.
No piensen que para mí fue un buscar la matemática en sus proyectos de arte o que ella haya buscado el arte de la matemática en su texto… no nos hemos propuesto eso… aunque quede, quizás, como tarea pendiente de un trabajo integrador.
Lo que sí encontré fue una serie de ideas acerca de la enseñanza del arte en la escuela que comparto desde mi enfoque de lo que debería ser la enseñanza de la matemática hoy.
Siendo el arte una actividad humana (como también lo es la matemática), todos estamos llamados a él de alguna forma y esto lo desarrolla bien Graciela Heguy al diferenciar la tarea de ser Artista con mayúscula y hacer que todo alumno tenga algún tipo de experiencia artística.
Tengamos en cuenta que explorar los secretos de la naturaleza es una pasión de todos los hombres, sólo que elegimos formas diferentes de investigación. Así entonces el arte, como la matemática, son formas de investigar e interpretar la realidad y actuar sobre ella para comprenderla, respetarla –o transformarla, si fuera necesario–.
La autora menciona que se necesita “un ambiente” en la escuela que propicie lo hasta aquí expresado. Esto es, un clima compatible que favorezca la concentración, la participación, la comunicación, la reflexión, tan importantes para el proceso de creación como para el de aprendizaje. Y la selección de situaciones en contextos que, a la vez de motivar, muevan al alumno a recuperar lo que sabe, integrar sus saberes y crear nuevas miradas de lo que se le presenta. Es decir, un ambiente que permita que los alumnos actúen sobre la realidad directa o recreada por el docente, organizándola desde una mirada original, distinta, nueva para ellos.
Todo proyecto es un problema complejo, tanto para el docente que lo debe planificar, como para los alumnos que lo han de desarrollar. Dado en un ambiente como el descripto, su riqueza radica en que favorece el desarrollo de habilidades metodológicas relativas a las disciplinas que intervienen en él, más que la apropiación de un saber determinado. Además, pensado como trabajo en equipo, reúne otras cualidades importantes, tales como favorecer la interacción, la cooperación, la aceptación del otro, la comunicación.
En este trabajo se ejemplifican propuestas variadas de proyectos para el nivel inicial que favorecen la experiencia plástica, musical, verbal y corporal y la creación e invención de imágenes y textos (pensamientos) con lenguajes variados que las interpreten, pensándose un amplio lugar para la intuición, la imaginación, el insight, la estética, y también la ética.
¿No son estas condiciones necesarias para aprender el arte tanto como las matemáticas?
Agradezco poder confirmar una vez más, a través del texto de Graciela, que el aprendizaje del arte y la matemática tienen mucho más puntos en común de los que se suele pensar.
Ana María Bressan

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