Promoción de resiliencia con niños y adolescentes, La

Promoción de resiliencia con niños y adolescentes, La

Entre la vulnerabilidad y la exclusión. Herramientas para la transformación


$ 450,00


El objetivo de este libro es promover la resiliencia, entendida como la promoción de autonomía, independencia, iniciativa y sociabilidad en las instituciones. El interés suscitado en el campo psicosocial por el concepto ha acarreado, en pos de su divulgación, un acallamiento del debate teórico-político alrededor del tema. Este enfoque desarrolla el problema de los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad psicosocial y la posibilidad de generar intervenciones eficaces para su abordaje. El enfoque de resiliencia permite una mirada diferente, centrada en las capacidades de la población para hacer frente a la adversidad.
El propio concepto genera críticas y resquemores teóricos e ideológicos; muchas de las críticas más sólidas son compartidas en este libro: desde su asociación con intervenciones pobres para pobres, hasta la promoción de un conformismo con connotaciones conservadoras. Sin embargo, invirtiendo el énfasis respecto de las concepciones más divulgadas, el concepto permite cuestionar los enfoques ligados a la noción de riesgo y a criterios psicopatologizantes.
La obra caracteriza a niñas, niños y adolescentes en situación de calle aunando datos socio-demográficos a la visión que ellos tienen sobre su propia experiencia y a las representaciones que las instituciones construyen sobre ellos, en su peculiar posibilidad de obstaculizar o posibilitar el desarrollo autónomo de la población.

Capítulo 1
-
Consideraciones acerca del concepto resiliencia
Capítulo 2
-
Los niños y niñas en situación de calle. Características demográficas y subjetivas
- Niños y niñas en situación de calle: las definiciones en problemas
- Desarrollo infantil y resiliencia
- Homogeneidad y heterogeneidad: características de niñas y niños
- Los trabajos adolescentes en la calle
- Los modos del tránsito
- Presentación de un caso
- Identidad, historia, institución
Capítulo 3
-
Los niños y niñas representados en la institución
- La resiliencia entre la resistencia y el relativismo cultural
- La consideración de “lo social”
- Las familias en crisis
- Las instituciones extra-sociales
- Los niños resilientes
- Voluntad, inermidad, libertad
Capítulo 4
- El enfoque de riesgo y el enfoque de resiliencia
- El enfoque de riesgo
- Propuesta de redefinición operativa del enfoque de riesgo

Capítulo 5
-
Replanteo: problemas e interés del enfoque de resiliencia
- La resiliencia en instituciones desoladas
- Las personas en las instituciones y las instituciones para las personas


Valeria Llobet

Doctora en Psicología, su tesis se denominó “La Convención Internacional de Derechos del Niño, la ciudadanía y los chicos de la calle”. Obtuvo títulos de especialista en Problemas Sociales Infantiles-Juveniles del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Buenos Aires y de especialista en Evaluación de Políticas Sociales de la Universidad de San Martín.
Es profesora de la Universidad de San Martín e investigadora del Conicet, en temas de infancia, adolescencia, ciudadanía infantil y políticas sociales para el sector. Actualmente conduce la investigación: Los discursos de las políticas sociales para la adolescencia y la ciudadanía.
Ha sido profesora invitada en varias universidades nacionales, ha publicado un libro, editado dos, y varios capítulos y artículos en revistas científicas nacionales e internacionales.

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El problema de los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad psicosocial y la posibilidad de desarrollar intervenciones eficaces para su abordaje, es el nudo al que nos hemos enfrentado. Existe la tendencia de abordar las situaciones de riesgo y los contextos de pobreza sólo desde la perspectiva del daño y de sus connotaciones negativas. El enfoque de resiliencia, en cambio, nos permitió una mirada diferente, centrada en las capacidades de la población de que se trate para hacer frente a la adversidad.
Este texto es el resultado del trabajo investigativo de cuatro años, realizado en el marco del programa de formación de investigadores de la Universidad de Buenos Aires (Becas UBACyT). Trabajamos1 con tres instituciones, dos del gobierno de la ciudad2 y una del gobierno nacional, entrevistando a trabajadores, estudiando legajos, y trabajando en grupos con niños en una de ellas. El objetivo de la investigación fue describir los factores que actúan facilitando o restringiendo los procesos resilientes en población infantil-juvenil expuesta a situaciones de vulnerabilidad psicosocial e institucionalizada.
En virtud de considerar que la dimensión relacional es constitutiva del mundo humano, y es particularmente crucial en la infancia, es que hemos pensado que el encuentro entre los adultos con imágenes de lo que es un niño y los niños reales puede tomar las formas de un desencuentro. Indagamos entonces estas imágenes, estas tematizaciones, estas narraciones, como el marco y condicionamiento de las posibilidades de promoción de salud y desarrollo. Los adultos considerados son, a su vez, trabajadores de instituciones que el Estado desarrolla para tratar el desamparo. Esta dimensión matiza y enmarca las posibilidades de encuentro o desencuentro, limita y condiciona las acciones pensables y posibles para los trabajadores. Todo un espacio de conflicto político es acarreado por esta pertenencia, en tanto son las políticas públicas, desarrolladas o discontinuadas por el mismo Estado, una de las dimensiones centrales de producción del desamparo infantil.
De este modo, hemos intentando reflexionar sobre las intervenciones, abriendo nuevos campos de preguntas para incluir:
- las estrategias que los trabajadores desarrollan para implementar los lineamientos institucionales, que abren una brecha entre las formulaciones programáticas y la cotidianidad institucional;
- las formas en que los problemas y la población son pensados por las instituciones, enfatizando en las carencias o en las potencialidades;
- las modalidades que desarrollan las instituciones para acoger o no a los trabajadores y los problemas originados en la práctica cotidiana;
- los valores que toma la información en las instituciones, dificultando o facilitando su uso como retroalimentación de los resultados de la intervención;
- la posibilidad de trabajadores y niños de recrear vínculos en los que los circuitos de repetición sean progresivamente restringidos.
Estas dimensiones configurarían las posibilidades de las instituciones de promover resiliencia, entendida como la promoción de autonomía, independencia, iniciativa, sociabilidad. Esta posición retoma una de las vertientes conceptuales del enfoque de resiliencia, no la más divulgada en los últimos tiempos. El interés suscitado en el campo psicosocial por el concepto ha acarreado, en pos de su divulgación, un acallamiento del debate teórico-político alrededor del tema: ciertamente, no hay una definición consensuada de resiliencia, encontrándose en cambio varias definiciones alternativas. Creemos que las variantes de definición más divulgadas últimamente adolecen de dos problemas (que se agregan al hecho antes mencionado de soslayar el debate).
En cuanto al problema teórico, resultan, en primer lugar, psicologistas en extremo, al plantear un tratamiento de las determinaciones sociales como variables psicológicas individuales. Como segundo aspecto teórico, el tratamiento superficial de los procesos psicológicos y sociales conlleva un riesgo de banalización de éstos. El problema político es señalado unánimemente por quienes critican el enfoque: su carácter conservador. Ambos problemas de que adolece la propuesta más difundida son retomados en este texto, en el que se pretende desarrollar una propuesta diversa.
La deprivación, asociada a las situaciones de constitución subjetiva de los niños, implica una falla en la provisión social. Ésta puede ser restituida, permitiendo espacios de subjetivación que recuperen marcas identitarias para historizarse. La disponibilidad del adulto para reconocer al niño o al adolescente, en lugar de nombrar al “menor”, es una condición indispensable para la promoción de resiliencia, entendiéndola también en el sentido de la provisión de reconocimientos positivos de la identidad; de relaciones de confianza consistentes, de holding, en donde niños y adolescentes puedan construir los puentes entre realidad y fantasía, entre pulsión de vida y pulsión de muerte.
La apertura de las instituciones a las paradojas que las constituyen, al intentar promover la ciudadanía en aquellos a los que definen a priori como ciudadanos, permitiría repensar las formas de significar éxitos y fracasos, proveyendo perspectivas realistas, pero también mensurables. Resulta necesario habilitar el espacio para poner en cuestión la institución, de modo tal de aceptar el rechazo del bien propuesto a los niños, no como demostración de su desagradecimiento, sino como condición para encontrar un adulto que reconozca al niño y le permita interrumpir la repetición.
La pobreza se incrementa con un dramatismo sólo comparable al de la acumulación de riqueza (de expropiación). La aplicación de la doctrina neoliberal, en sus versiones orto y heterodoxas, ha acelerado el dinamismo de la sociedad en el sentido de acentuar las desigualdades sociales, agudizando los fenómenos de disgregación y fragmentación, con consecuencias de aumento de la violencia.
En la década del 70, el 5% de la población vivía en hogares con ingresos bajo la línea de pobreza, en los 80 subió al 12%, a partir de 1998 se incrementa notablemente superando el 30% y en 2002 llega al 51%, en tanto que el 21,9% se encontraba en situación de indigencia (SIEMPRO, 2002). Los niños y las niñas constituyen uno de los grupos con mayor vulnerabilidad a los procesos de ajuste: el 66,6% de los menores de 18 años son pobres. La mayor parte de los pobres son niños y niñas y la mayoría de los niños y niñas son pobres (Lozano, 2002). Los adolescentes de 14 a 18 años representaban, en 2001, el 27.2% de la población. La escolaridad diferencial por quintil de ingresos afecta a este grupo con particular inequidad: el 37.9% de los adolescentes del Quintil 1 no se encuentran escolarizados, frente al 5.2% de los adolescentes del Quintil 5 (SIEMPRO, 2001). A su vez, son un grupo altamente vulnerable a los efectos secundarios del proceso de acumulación de riqueza / empobrecimiento, tales como el aumento de la violencia. En 1987, 425 menores de 18 años fueron víctimas de delitos registrados en el sistema judicial de la provincia de Buenos Aires, en tanto en 1997 lo fueron 1.621. En 1999, veintiséis mil niños, niñas y adolescentes se hallaban institucionalizados en organismos públicos y privados, se estimaban en veinticuatro mil los niños y niñas que deambulaban en las calles y en seis mil a los que vivían en ellas (UNICEF, 2000). Esta situación es aún más acuciante hoy.
El contexto de desaparición del Estado como garante de las condiciones mínimas de subsistencia y protección profundiza el desvalimiento infantil.
¿Cómo es posible, en situaciones de dramaticidad social como las enfrentadas, generar posibilidades de empoderamientos, ciudadanías, y salud para sectores tan vulnerables como niños y adolescentes? Desafío al que se enfrentan las instituciones, sumado al de producir un cambio en las formas de relación del Estado con los niños y adolescentes pobres, en la encrucijada entre protección y tutela.
Se trata de un problema de existencias sociales: ¿qué subjetividades son posibles en estos contextos?, ¿podemos pensar en la constitución de sujetos autónomos, creativos?, ¿podemos pensar en la constitución de ciudadanos? ¿Podemos formular -como sociedad- un proyecto que los incluya?
Lejos de los planteos que ubicaban en la infancia un sujeto social responsable por el futuro de la sociedad, estamos frente a la demanda de constituir una posibilidad de futuro para los niños.
Este texto resulta del cruce de distintos espacios, recorridos, voces. Es polifónico, en tanto la voz y el criterio metodológico de la investigadora reconstruye en un nuevo texto las voces de los entrevistados junto a la teoría. Distintas reflexiones y reformulaciones son producto de discusiones con colegas y amigas/os, en espacios institucionales (Taller de Metodología de la Investigación de la Cátedra de Psicología Preventiva de la UBA, Taller de Investigadores en Salud Colectiva, Programa de Democratización Familiar de la UNGSM) e informales. Quisiera reconocer especialmente el aporte enriquecedor y crítico realizado por la licenciada Susana Wegsman en el marco del Programa de Capacitación en el Enfoque de Resiliencia.
Agradecemos a las y los trabajadores de las instituciones, y a los niños, niñas y adolescentes que nos brindaron su tiempo y parte de sus historias.
 
Notas
1. El trabajo de campo fue realizado en los años 1999 y 2000.
2. Un hogar transitorio (que denominaremos “A”) y una institución de día (que nombraremos “B”).

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