¿Fábricas de niños?

¿Fábricas de niños?

Las instituciones en la era de los derechos de la infancia


$ 680,00


Al intervenir sobre la cuestión social, el Estado instaló a la infancia en el espacio público, construyendo a la familia como el escenario natural de socialización primaria y a la escuela como el escenario apropiado para la socialización secundaria. Como contraparte necesaria, un conjunto de saberes y técnicas convalidó, diagnosticó y reparó los desvíos originados en sus versiones antinaturales.
Estos dispositivos técnico-políticos han servido como claves de lectura de la infancia por parte de los adultos y, por tanto, como prácticas de subjetivación. Una parte de ellos, específicos para el subconjunto denominado “menores”, son analizados en este libro. Al hacerlo se explora su vinculación con el resto de las instituciones para la infancia, permitiendo que emerja la hipótesis de un campo que se constituye mediante la instauración del eje familia-escuela sostenido por un reverso siempre presente en los institutos y las políticas para el resto poblacional que es creado en esos mismos centros.

Prólogo por Sandra Carli
Introducción
Capítulo 1.
Los estudios sobre políticas públicas en el campo de problemas de la niñez    
Capítulo 2.
Relación del Estado con la infancia
Capítulo 3.
Las prácticas desde la perspectiva de los trabajadores
Capítulo 4.
Discursos y dispositivos
Capítulo 5.
El cuidado
Capítulo 6.
¿Interpretaciones de infancia? Las construcciones de los trabajadores sobre los “chicos de la calle”
Capítulo 7.
La institución, las identidades, el lazo
Capítulo 8.
Retratos de niño
Capítulo 9.
Las instituciones para la infancia y la fabricación de niños

Valeria Llobet

Doctora en Psicología, su tesis se denominó “La Convención Internacional de Derechos del Niño, la ciudadanía y los chicos de la calle”. Obtuvo títulos de especialista en Problemas Sociales Infantiles-Juveniles del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Buenos Aires y de especialista en Evaluación de Políticas Sociales de la Universidad de San Martín.
Es profesora de la Universidad de San Martín e investigadora del Conicet, en temas de infancia, adolescencia, ciudadanía infantil y políticas sociales para el sector. Actualmente conduce la investigación: Los discursos de las políticas sociales para la adolescencia y la ciudadanía.
Ha sido profesora invitada en varias universidades nacionales, ha publicado un libro, editado dos, y varios capítulos y artículos en revistas científicas nacionales e internacionales.

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El propósito de este trabajo es el análisis del proceso de institucionalización y de interpretación del discurso de los derechos de la infancia1 y de los niños como sujetos de derechos en el campo2 de los problemas de la niñez, específicamente en las instituciones de la minoridad.
Se trata de un problema inscripto en el área de las políticas de infancia desarrolladas en nuestro país desde la incorporación a la Constitución Nacional de la Convención Internacional de Derechos del Niño (CDN). Por ello, se rastrean aquí tres dimensiones: a) lo que hay que hacer (las prácticas); b) las definiciones de los problemas que se intenta solucionar y los objetivos que se intenta alcanzar; y c) las construcciones alrededor de los niños y adolescentes, de los que se supone que tienen el problema (Casas, 1998). Se trabaja con testimonios y documentos producidos en tres instituciones públicas en la ciudad de Buenos Aires.
Se considera aquí que, de las lecturas interpretativas del discurso institucional, surgirán: a) las características particulares del proceso de interpretación de la CDN; b) las tensiones y conflictos que atraviesan las instituciones y c) la matriz general de los procesos de subjetivación y las relaciones intersubjetivas que son posibles en el espacio de tales instituciones.
Desde fines de la década del 70, y con más fuerza desde la del 90, se asiste al surgimiento del Paradigma de la Protección Integral y su correlato, en un discurso de los derechos de niños y niñas y en prácticas institucionales por él amparadas. Ambos proveyeron de un marco ético-crítico para reflexionar sobre las relaciones entre el mundo adulto y el mundo infantil, expresadas en praxis públicas y prácticas privadas. En este marco se crearon o transformaron distintas instituciones, en un proceso de crítica a las instituciones totales y a la categoría de “menor”. El discurso de derechos de la infancia es entonces el eje estructurador de un campo que hoy se muestra transformado.
En el centro de tales transformaciones, aparece la figura de niño como sujeto de derechos, representación propuesta por el Paradigma de Protección Integral. Producto de una serie de fuerzas y debates políticos alrededor de la ampliación de derechos de ciudadanía a la población infantil, este paradigma expresa un proceso de especificación, concretización, interseccionalidad y particularización de derechos humanos (Scott, 1999). Consignados en un instrumento internacional (la CDN) e incorporados a la legislación nacional mediante la Constitución nacional, los principios relativos a la ciudadanía de niñas, niños y adolescentes así consagrados son el marco legal y filosófico para las políticas públicas de infancia y sus arreglos institucionales. Este marco promueve la ampliación de ciudadanía sobre la base de dos grandes estrategias: por un lado, la separación de las problemáticas de índole penal de las de origen social; por otro, el cuestionamiento a las instituciones totales, los Institutos de Menores, y el consecuente desarrollo de estrategias alternativas de tratamiento, basadas en la pedagogía social y en la desmanicomialización y la antipsiquiatría (conocidas también como el Paradigma de la Normalización).
La necesidad de concretar y especificar un conjunto de derechos humanos y de ciudadanía a una población particular requiere de una concepción de tales derechos que reconozca la no universalidad concreta de éstos: la ciudadanía no es meramente un derecho individual adjudicado por un Estado a todos sus miembros. Ello hace necesaria la revisión crítica de los procesos de institucionalización de principios teóricos y jurídicos, analizando los distintos planos involucrados en su concreción. Es decir, al entender la ciudadanía como resultado de prácticas ciudadanizantes, resulta necesario reflexionar sobre estas prácticas, sobre los modos que adopta el discurso de derechos en la trama de las instituciones, sobre el espacio de ciudadanización que aporta a niñas, niños y adolescentes.
Las preguntas que construyeron este recorrido comienzan por el espacio de encuentro entre adultos ejecutores de las políticas públicas y niñas y niños, supuestos ciudadanos, para ir desarrollándose en procesos de subjetivación y relaciones de fuerza y de poder desplegadas en el campo.
El supuesto central que sostiene este trabajo3 es que, en tanto sujetos históricos, las identidades de la infancia como sujeto social y las existencias de niños como sujetos concretos dependen de las instituciones para la infancia. Considerar las instituciones como el territorio en el que son producidas las subjetividades infantiles -históricas, cambiantes, mutantes- articula las determinaciones provistas por la inclusión en un espacio público y político (es decir, de negociación y confrontación de sentidos) con los discursos en los que tales sentidos se reinterpretan y se transforman en prácticas cotidianas. Es un escenario conflictivo, histórico, cuya productividad no es uniforme en tanto está tensionado por distintas líneas de fuerza: el debate en el Estado y la constitución de políticas públicas y de modalidades de inclusión, la configuración de actores que disputan en el espacio público por proponer otros sentidos y escenarios (los medios de comunicación, por ejemplo), los actores institucionales y sus propias historias y posicionamientos teórico-ideológicos, las niñas y los niños, las situaciones específicas en las que todas estas líneas se conjugan como resoluciones a conflictos en la vida cotidiana.
Los procesos y relaciones mediante los cuales las instituciones para la infancia producen niños se relacionan con la transmisión de la herencia cultural y la distribución de posibilidades materiales de reproducción y continuación de la vida. La transmisión tiene tanto una potencialidad reproductora del orden social (y sus relaciones de dominación y hegemonía) como una potencialidad creadora, transformadora de tales relaciones. En estas funciones, las instituciones son un espacio que es social, pero también singular; actúan como los puentes mediante los cuales las sociedades producen los individuos singulares que las mantendrán vivas como tales. O no. Parte de la oferta cultural de las instituciones para la infancia es una propuesta de modos de ser, es decir, es un espacio en el que se transmite lo esperable, lo normal, lo bueno, y sus contrapartidas, como estrategias morales de construcción del sí-mismo.
La transmisión cultural adquiere perfil de filiación, en el cual la integración a la cultura y al socius, la inclusión y la internalización, se realizan en un proceso complejo que involucra a las instituciones y a los sujetos a lo largo de su vida, aportando tanto enunciados identificantes (Aulagnier, 1997) como escenarios y materiales reales en los que la vida se despliega, posibilitando el placer, la autonomía, o aportando a la mortificación, limitando el porvenir.
Las figuras de infancia imaginadas, creadas en las instituciones, se relacionan con el porvenir de los niños concretos, en tanto anticipan los tipos de recorridos posibles para un colectivo de sujetos a partir de las políticas que regulan y disponen de su cotidianidad. En segundo lugar, indican cuál es el lugar de acogida que se construye (metáfora para recuperar la relación entre distintos sujetos sociales, en la que a uno de ellos le compete el cuidado del otro), y cuáles las cláusulas para que ésta se efectivice. Finalmente, cómo se constituye al adulto en este mismo movimiento.
El segundo supuesto que sostenemos es que la ciudadanía, además de un estatuto jurídico y una modalidad de integración social, es un atributo de los sujetos construido en interacciones sociales dotadas de sentido. La otredad o la heterogeneidad del sujeto en las prácticas significantes de los actores institucionales serán la pista de la construcción del otro como ciudadano o no. La CDN enuncia, para niños, niñas y adolescentes, la titularidad de los mismos derechos sociales que acompañan la ciudadanía adulta, agregando con especial cuidado la caracterización del momento formativo en los niños, por lo cual estos derechos son cruciales. Sin embargo, se cuida de establecer obligatoriedad al Estado por su provisión universal: son derechos que se harán efectivos de acuerdo con sus posibilidades. Esta relativización de la obligatoriedad pone tales derechos en un estatuto de concreción discrecional: serán efectivos para aquellos niños cuyas familias puedan solventar en el mercado satisfactores para las necesidades asociadas a tales derechos. En este contexto, ¿qué posibilidades reales de impacto tienen las instituciones que, desde el mismo Estado, intentan garantizar la ciudadanía para la población de niños, niñas y adolescentes en situación de calle?
 
Notas
1. Estamos usando las categorías “infancia” y “niñez” de modo indistinto, para referirnos a toda persona menor de 14 años.
2. Si bien al nombrar el problema como inscripto en un campo estamos valiéndonos de la referencia implícita a la obra de Bourdieu, el análisis no acentúa el sistema de posiciones y relaciones de agentes e instituciones, sino lo toma como dado, interviniente, pero no parte central del análisis.
3. Las preguntas y el recorte del objeto con que iniciamos el trabajo se concentraban en inquirir sobre las posibilidades de promover resiliencia en la población infantil en las instituciones estudiadas. A medida que fuimos adentrándonos en el campo, interpelando los resultados provisorios con nuevas lecturas teóricas y propuestas metodológicas y transformando nuestra propia posición personal y subjetiva, las preguntas fueron variando, arribando a estos supuestos que organizan nuestro trabajo y que constituyen, a la vez, aquellos aspectos centrales a ser confrontados por posteriores indagaciones. Ampliamos este proceso en el capítulo sobre metodología.

El libro de Valeria Llobet que presentamos aquí constituye un aporte sustantivo a la comprensión de las problemáticas de la niñez, atravesadas por las tensiones entre el horizonte planteado por la Convención Internacional de los Derechos del Niño y las instituciones y políticas dirigidas a la infancia en las décadas recientes. La historia de la niñez en la Argentina revela que a fines del siglo XX se configuró un escenario gravísimo de emergencia social, en el que las responsabilidades del Estado y de la sociedad civil se acentuaron frente a niños y adolescentes con escasas perspectivas de un futuro digno y promisorio. Sin embargo, los derechos de los niños como instrumento jurídico no pueden ser analizados exclusivamente desde el lugar que ocuparon en el terreno discursivo a lo largo de la década del 90, sino teniendo en cuenta los modos en que se cristalizaron y materializaron en los procesos internos de las instituciones de atención y en las tácticas y estrategias de las políticas públicas.
En este libro, la autora se propone explorar los modos en que el discurso de los derechos del niño fue objeto de interpretación e institucionalización. Es decir, no es posible considerar este paradigma jurídico internacional por fuera de las circunstancias históricas, sociales, institucionales en las que se torna posible y visible. De allí que Valeria Llobet aborde el desafío de indagar, en tres instituciones públicas de la ciudad de Buenos Aires, las tensiones entre los enunciados de la Convención y la compleja dinámica de instituciones con actores, conflictos y dilemas particulares que se configuran entre la vida cotidiana y las exigencias de la política pública. El foco, sin embargo, estuvo puesto en identificar los procesos de subjetivación y las relaciones intersubjetivas que son posibles en el espacio de tales instituciones, es decir, reconociendo las formas en que las existencias de los niños se modulan. Estas formas de producción de subjetividades infantiles, afirma Llobet,
“se relacionan con la transmisión de la herencia cultural y la distribución de posibilidades materiales de reproducción y continuación de la vida”;
es decir, que se juegan allí filiaciones y horizontes de justicia o injusticia para niños y niñas.
El libro plantea un recorrido que va desde el estudio de las políticas públicas como campo específico hasta las instituciones como objeto central del abordaje investigativo. Pero poner en relación políticas e instituciones, como propone Llobet, resulta crucial para la comprensión, tanto de los alcances materiales de las políticas, como de los modos en que las instituciones se apropian o hacen uso de los enunciados políticos. La autora afirma en este sentido que
“en la cotidianidad institucional se materializan los procesos que determinarán destinos sociales, recorridos pre-asignados al éxito o al fracaso, actualizados en cuerpos y praxis provocadas por la institución”,
pero que estos procesos institucionales “son, también, modalidades de implementación de políticas sociales”. Discutiendo la universalidad de la ciudadanía en sociedades en las que predomina la desigualdad, la apuesta a explorar la heterogeneidad institucional resulta sugerente, en tanto permite ver cómo se operan distribuciones y redistribuciones del poder en relación con la población infantil. La pregunta entonces por el reconocimiento habilita una lectura crítica del accionar particular de cada institución y del alcance de las políticas.
Valeria Llobet nos ofrece una reflexión profunda y compleja sobre las instituciones de la minoridad, sustentada en una investigación empírica comprometida, que apuesta a la producción de nuevos insumos teóricos para pensar la construcción social de la infancia, en espacios históricamente tensionados entre la asistencia y el control. Pero esa reflexión crítica ofrece también elementos para pensar la dimensión política del campo de la niñez, explorando “las torcidas formas de los derechos” y discutiendo ciertos tópicos con los que se formulan y diseñan políticas públicas en un campo acechado por el atraso, las promesas pendientes y los problemas históricos. Estudiando tanto las modalidades y representaciones sobre la familia, la escuela y el Estado, como los retratos de los niños que se construyen en las instituciones, la autora se desplaza en un territorio opaco pero dotado de un lenguaje que busca develar.
Como afirma Llobet,
“los sentidos sobre la infancia serían paradojales, es decir, los saberes sobre lo que la infancia es para el adulto configuran un reservorio de contradicciones y posibles puntos ciegos para ver y oír lo que los niños son”.
Quizás ese sea el dilema central que plantea la relación entre adultos y niñez, en las instituciones y en el terreno de las políticas. El libro escruta esas paradojas moviéndose con respeto y atención en esos pequeños espacios de la vida cotidiana de las instituciones en los que profesionales, trabajadores y niños se desenvuelven, pero también en los que anidan imaginarios, fantasías y proyectos de diverso signo sobre el futuro del otro.
La lectura del libro invita a ir más allá de los enfoques parciales con que distintas disciplinas del campo de los estudios sobre la niñez han abordado la problemática social de la infancia y el papel de las instituciones, al proponer un tejido teórico y analítico entre dimensiones históricas, institucionales y subjetivas que no privilegia un aspecto sobre otro ni obtura la comprensión del papel de la política en la construcción de los sujetos.
Conocí a Valeria Llobet en un seminario doctoral sobre “Estudios sobre la Infancia” que dicté en la Facultad de Filosofía y Letras en el año 2002; con posterioridad tuve ocasión de dirigir la etapa final de producción de su tesis doctoral que tomaba por base un extenso trabajo de investigación iniciado algunos años antes. Tengo el placer ahora de invitar a la lectura de este libro que sintetiza un recorrido formativo, de lecturas y de investigación de la autora, pero que también pone en común una fuerte inquietud política e intelectual por los temas y problemas de la infancia, desde una mirada teórica y analítica sugerente para pensar los viejos y nuevos fenómenos de la relación entre adultos y niños en la Argentina del siglo XXI.
Sandra Carli
Buenos Aires, diciembre de 2008

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