Niños en peligro

Niños en peligro

La escuela no es un hospital


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Es muy preocupante percibir la insistencia con la que algunos docentes realizan una suerte de prediagnóstico para luego sugerir a los padres que los niños “necesitan ser medicados” para poder adaptarse a las exigencias escolares. Se llega a condicionar su rematriculación a un tratamiento farmacológico sin realizar previamente interconsultas o diagnósticos complementarios que contemplen los aspectos socio-afectivos o pedagógicos que pudieran estar en juego.
En tiempos de vertiginosos cambios culturales no se considera el contexto social en el que niños y jóvenes se desarrollan y se omiten aspectos significativos de sus historias personales y de sus condiciones de vida familiares y escolares.
Esta obra advierte sobre el fenómeno de patologización y medicalización de la infancia que afecta seriamente el derecho a la salud y a la educación de niños y adolescentes, cuestionando el papel que juegan algunas instituciones en estos procesos.

Capítulo 1.
La patologización y medicalización de la vida contemporánea


El ámbito de la salud mental y la medicalización

Un fenómeno cultural

La expansión de la medicalización
- La biomedicalización
- Productos desarrollados en función del mercado
- Medios de comunicación que funcionan de puente


Los médicos ante la creciente demanda de medicalización

Capítulo 2.
La patologización y medicalización de las infancias y adolescencias


Usos y abusos de los avances producidos por las investigaciones en neurociencias y genética

La medicalización de la educación
- Un contexto sociocultural con cambios
- Sistemas educativos perimidos, docentes desconcertados
- El malestar de los docentes


Padres y maestros: una relación conflictiva

Escuelas privadas, ejemplo de un modelo que se generalizó

La tendencia docente a derivar, ¿un síntoma?

Aportes desde el psicoanálisis

Capítulo 3.
El ADD-H como caso testigo de medicalización en la infancia


Diagnósticos que interpelan la noción misma de infancia
Sobre la necesidad de definir una entidad patológica autónoma
Comorbilidades adscriptas al ADD-H
De lo simple a lo complejo


Pensar el ADD-H como un problema

Capítulo 4.
Criterios de diagnóstico y tratamiento de ADD-H


La teoría psicoanalítica en el análisis del diagnóstico
¿Hay desatención o cada cual atiende su juego?
Acerca de la hiperactividad


Consideraciones médicas sobre la supuesta etiología orgánica del ADD-H
La secreta demanda infantil ante la mirada técnico-científica actual
Tratamientos psicofarmacológicos y programas de adiestramiento conductual
Sobre del efecto adictivo de los fármacos


¿Hay lugar para la psicoterapia en el tratamiento para ADD-H?
Criterios de abordaje psicoanalítico en el tratamiento de niños con problemas atencionales, con o sin inquietud e impulsividad

El efecto etiquetamiento inherente a las prácticas patologizadoras

Capítulo 5.
Un análisis de las concepciones docentes y otros aportes


Mitos y creencias que circulan por las escuelas

Nociones vigentes sobre la capacidad atencional

Reflexiones en torno a la escolarización, la educabilidad y la patologización

Aportes interdisciplinarios
Los docentes y la construcción de la diferencia
La estigmatización de los escolares
El síndrome del conocimiento frágil


Las representaciones sociales y las concepciones docentes
La construcción de las teorías implícitas en el conocimiento cotidiano

A modo de síntesis

Capítulo 6.
Resultados del trabajo de campo


Encuadre metodológico y diseño de la investigación

Los datos
Acerca de los componentes de la dimensión cognitiva
Sobre la dimensión socio-afectiva de las concepciones de los docentes
Datos obtenidos del grupo de docentes con experiencia en derivaciones


Capítulo 7.
Análisis y conclusiones


Entrevistas que permiten dimensionar una tendencia
Acerca de los componentes de la dimensión cognitiva
Sobre la dimensión socio-afectiva de las concepciones de los docentes
Un acercamiento a los docentes con experiencia en derivaciones


Anexo
Cuestionarios de Conners
Cuestionarios para profesores y padres

Gabriela Dueñas

Doctora en Psicología. Licenciada en Educación. Psicopedagoga. Profesora de Psicología del Desarrollo II de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía (USAL). Docente invitada de distintos programas y carreras de Posgrado de la Facultad de Psicología y de Ciencias Sociales (UBA) y otras universidades. Ejerce la psicopedagogía clínica en instituciones escolares y en el Centro Integral de Neurología de Buenos Aires. Coordinadora del Proyecto Laboratorios Sociales en Argentina (LSA). Miembro del Comité Editor y de Referato de la Revista Generaciones (Facultad de Psicología-UBA). Docente del Curso de Posgrado “Intervenciones psicopedagógicas y escuela” (UCSE). Supervisora del CENTES 1 (GCBA). Integrante de Forum Infancias (ex forumadd). Autora de numerosas publicaciones.

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En los últimos años, trabajando en forma interdisciplinaria en la atención de niños y adolescentes con dificultades de aprendizaje o conducta escolar junto al neuropediatra León Benasayag en el Centro de Neurología Integral de Buenos Aires, observé con preocupación un incremento significativo de escolares que llegan a la consulta derivados directamente por sus docentes “bajo la sospecha” de que estos padecen de un trastorno por déficit de atención, de supuesto carácter neurológico y origen genético que sólo parecería tener solución en manos médicas.

Este tipo de dificultades atencionales que –como consecuencia afecta el rendimiento escolar– se conoce comúnmente como ADD (Attention Deficit Disorder) y ADHD (Attention-Deficit Hyperactivity Disorder) cuando involucra hiperactividad, a partir de la descripción que del mismo realizó la American Psychiatric Association en su tercera revisión del Manual estadístico de diagnóstico descriptivo de trastornos mentales. Pero su difusión se extendió de manera llamativa, fundamentalmente, hacia fines de la década de 1990, con la extensión generalizada, prácticamente de carácter hegemónico, del uso en el campo de la salud mental de su cuarta versión, conocida como DSM IV (APA, 1994). En países como el nuestro, de habla española, ambas variantes suelen conocerse también con las siglas TDA-H, TDAH, AD-HD y ADD-H, esta última elegida para esta publicación.

Al respecto, desde un principio me resultó muy preocupante percibir la insistencia con la que muchos docentes realizaban una suerte de prediagnóstico, omitiendo al mismo tiempo considerar aspectos altamente significativos ligados a las historias de estos niños y a las condiciones de vida familiares y escolares, mientras sugerían a los padres que los niños “necesitaban ser medicados” para poder adaptarse a las exigencias escolares. También, que en muchos casos se llegaba a condicionar su rematriculación al tratamiento farmacológico (neurológico o psiquiátrico), sin realizar previamente ningún tipo de interconsulta o diagnóstico complementario, psicológico o psicopedagógico, que contemplara los aspectos socioafectivos o pedagógicos que pudieran estar en juego. Tampoco parecía tenerse en cuenta el contexto socio cultural en el que estos niños y jóvenes se desarrollaban, nada menos que en estos tiempos, de profundos y vertiginosos cambios a los que algunos han dado en llamar de la “cultura líquida o posmoderna” y que, como sabemos, forma parte del entretejido a partir del cual se constituye la subjetividad.

Al indagar con mayor profundidad acerca de temáticas vinculadas a esta cuestión, comencé a comprender que el fenómeno que me preocupaba y era objeto de mis observaciones formaba parte de otro mucho más extenso, grave y complejo conocido como la “patologización y medicalización” de la infancia, que excedía incluso, y por mucho, los límites de nuestro país.

Evidentemente no estaba sola, ni era la única que advertía este problema. En efecto, en 2004 se constituyó en Argentina un colectivo interdisciplinario de profesionales preocupados por esta problemática que se propuso como objetivo desarrollar acciones de investigación, docencia y difusión académica y comunitaria orientadas a visibilizar, ofrecer resistencia y prevenir este tipo de prácticas que, desde distintos puntos de vista, parecía estar comprometiendo seriamente los derechos de muchos niños y adolescentes a los que se les atribuía este tipo de diagnósticos al mismo tiempo que se los sometía a tratamientos farmacológicos complementados por programas de adiestramiento conductual y o de carácter reeducativo. Por aquellos años el equipo, al que desde sus comienzos fui convocada a integrarme por Beatriz Janin, se autodenominó y fue conocido como forumadd.? (1)

A fines del año siguiente, desde forumadd se elevó al Ministerio de Salud de la Nación y a la opinión pública un informe avalado por 150 profesionales con trayectoria reconocida en el campo psicológico, psiquiátrico, neurológico, médico familiar, pediátrico, psicopedagógico y pedagógico, en el cual se realizaba un análisis crítico respecto al diagnóstico de ADD-H, y al tipo de tratamientos propuestos (forumadd, 2005). En este documento, (2) se advertía que se realizan una multiplicidad de “diagnósticos” psicopatológicos y propuestas terapéuticas que simplifican las determinaciones de los trastornos infantiles y regresan a una concepción reduccionista de las problemáticas psicopatológicas y de su tratamiento, utilizando de modo singularmente inadecuado los notables avances en el terreno de las neurociencias para derivar de allí, ilegítimamente, un biologismo extremo que no da valor alguno a la complejidad de los procesos subjetivos del ser humano. Dicho diagnóstico se realiza generalmente en base a cuestionarios administrados a los padres y/o maestros, y como tratamiento se suelen indicar la medicación (en base a drogas psicoactivas del tipo anfetamínico, entre otras de efectos adversos no menores) y programas y reeducativos de modificación conductual basados en sistemas de “premios y castigos” del tipo de los que en su momento proponían Watson y Skinner. Es decir, sin que antes de proceder a este tipo de intervenciones sobre los niños, de tipo “protocolizadas” de acuerdo a las sugerencias del DSM IV, los profesionales intervinientes se hubieran detenido a formularse preguntas ligadas por ejemplo a las probables dificultades de los adultos para contenerlos y educarlos, o bien acerca de los estímulos que reciben los niños fuera del ámbito escolar y sus diferencias con las propuestas escolares, y que seguramente, como se explica en los próximos capítulos, estén incidiendo en la emergencia de novedosísimas formas de funcionamiento cognitivo ligadas a los que algunos describen ya como las nuevas “subjetividades mediáticas”, que por su parte han dado lugar a que se comience a referir a las nuevas generaciones como “nativos digitales”. La ausencia de tales preguntas parece indicar que se considera al niño como el único responsable de sus procesos de aprendizaje.

En respuesta al documento que alertaba sobre el aumento de niños de escuelas primarias que estaban siendo medicados por un supuesto ADD-H, dos años más tarde el Ministerio de Salud de la Nación presentó un informe, de cuya lectura surge que hasta ese momento el Estado estaba de alguna manera convalidado la medicalización de niños en nuestro país, principalmente en supuestos casos de ADD-H (Ministerio de Salud, 2007). Los medios periodísticos, por su parte, se ocuparon de la problemática y su impacto en las escuelas, en todos sus niveles de enseñanza (Clarín, 2008).

Al respecto, se advierte que en Argentina (tal como sucede en otros países por efecto de la globalización), el principal psicofármaco utilizado para tratar los cuadros diagnosticados como ADD-H es el metilfenidato, una droga de acción similar a las anfetaminas –más conocida como Ritalina, uno de sus nombres comerciales– que por su potencialidad adictiva está incluida en el listado de drogas de alta vigilancia controladas por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) incluye en el Listado II de drogas peligrosas junto a la “morfina” (y por lo cual requiere, no casualmente, de recetas triplicadas).

En efecto, de acuerdo a la información recogida por la reconocida periodista Mariana Carbajal, quien colaboró como coautora en el libro ADD-H. ¿Una patología de mercado?, compilado por el doctor León Benasayag (2007), (3) la venta de los estimulantes y otras drogas que se recetan a los chicos diagnosticados con esta patología tuvo en los últimos años un aumento alarmante. De allí surge que los informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la industria farmacéutica muestran que la facturación anual de los psicoanalépticos –que en su mayor parte corresponden al metilfenidato, pero también incluye a la atomoxetina, otra de las drogas indicadas usualmente para el ADD-H– había sido de 89.585.000 de pesos en 2001 y en 2005 llegó a 153.581.000 de pesos (a precios corrientes de salida de fábrica, sin IVA). En un artículo periodístico, el mencionado especialista en neuropediatría explicó también que cada país tiene un cupo máximo de importación de metilfenidato por año fijado por la JIFE y que debido al crecimiento del mercado, los laboratorios locales pidieron al Gobierno que la cuota para 2007 fuera aumentada en casi un 40 por ciento, concluyendo entonces en advertir que “el Estado debería explicar cómo una droga que está controlada se vende masivamente” (Página 12, 2007). Desde aquel momento sin embargo, y de manera llamativa, hasta la fecha, no se ha podido volver a recabar información oficial actualizada sobre este tema, aunque todo indica que las cifras continuaron aumentado de modo alarmante.

Esta información corroboraba entonces las observaciones que como psicopedagoga venía realizando en el Centro de Neurología Integral de Buenos Aires, de manera particular las que por aquel entonces realizaba sobre niños y adolescentes derivados por escuelas privadas. Me inquietaba advertir, en coincidencia con muchos especialistas de mi entorno, que en realidad el famoso ADD-H bien podía comenzar a considerarse solo como el “caso testigo” de un problema mucho mayor que es la patologización de la infancia (Punta de Rodulfo, 2006). En el mismo sentido se puede pensar que las prácticas de “evaluación” y tratamientos indicados para el ADD-H constituyen la “punta de un iceberg” de una tendencia impulsada por los laboratorios que buscan ampliar un mercado adulto saturado (en este caso, el de los psicofármacos). Lamentablemente, y como anticipé, este preocupante fenómeno tampoco se limitaba, ni se limita a nuestro país ni a nuestra región, ya que el abuso de medicación psicotrópica en niños y adolescentes constituye en la actualidad un fenómeno mundial caracterizado por el abuso.

Tal como se advierte en el informe de forumadd y en diversas publicaciones sobre este tema que, con posterioridad y el comprometido apoyo de la editorial Noveduc, pudimos producir tanto los integrantes del equipo forumadd como otros grupos de profesionales argentinos, todo indica que, entre otras cuestiones, no se toman en cuenta situaciones de sufrimiento psíquico que pudieran estar padeciendo los niños, tal como observamos con mucha frecuencia al indagar que hay detrás de esas conductas desatentas y/o hiperactivas que manifiestan los chicos, como tampoco los mencionados cambios existentes respecto a los actuales instrumentos tecnológicos, que hacen que los niños se habitúen desde muy temprano a tiempos breves y rápidos, con gran predominio visual, impulsados por la televisión o las computadoras, mientras que la escuela continua proponiendo, como en el siglo pasado, tiempos más largos, recursos didácticos y una enseñanza fundamentalmente centrada en la lectoescritura sobre soporte “papel y lápiz”, a la cual la niñez actual parece no estar acostumbrada.
Respecto a la etiología neurológica, el mencionado documento advierte también que, si bien no se desconoce la gran importancia de los avances de las investigaciones en neurociencias desarrolladas en el último tiempo con respecto a ciertas patologías, en el caso del ADD-H se atribuye a un supuesto déficit neurológico problemas de órdenes muy diferentes de modo que termina suponiéndose que una “manifestación conductual” implica un cuadro patológico y una causa orgánica que conlleva como consecuencia a tratamientos de índole médica, en lugar de considerar que conductas disruptivas del tipo de la descripta en relación a la posibilidad de prestar atención en clase, pueden ser efecto de múltiples y complejas causas que hay que descubrir para instrumentar el tratamiento más adecuado.

Finalmente, el informe plantea una pregunta que parece vital para nuestras sociedades actuales, tan eficientistas y proclives al consumo de drogas legales: “La medicación administrada durante largo tiempo para producir efectos inmediatos, en forma mágica, sin elaboración por parte del sujeto, ¿no puede, acaso, desencadenar adicción psíquica al ubicar una pastilla como modificadora de actitudes vitales y generadora de un ‘buen desempeño’?” (forumadd, 2005). Hay que considerar que todas las drogas que se utilizan en el tratamiento de los niños que presentan dificultades para concentrarse o que se mueven más de lo que el medio tolera, tienen contraindicaciones y efectos secundarios importantes, además de advertir que no existen hasta la fecha suficientes estudios de seguimiento a largo plazo.

Por todo lo expuesto, y teniendo en cuenta cierto recorrido exploratorio que fui realizando como integrante de forumadd, emprendí una investigación de carácter sistemático para contribuir al esclarecimiento del fenómeno de la patologización y medicalización de la infancia, que tan seriamente parece estar afectando el derecho a la salud y a la educación de niños y adolescentes, focalizando la atención en esta ocasión en el papel que juegan las escuelas en estos procesos. De manera particular me pareció interesante adentrarme a realizar una indagación exploratoria-descriptiva de las concepciones de los docentes de escuelas privadas ligadas a esta problemática. El primer paso fue la descripción de ciertos aspectos socio afectivos y cognitivos vinculados a la tendencia que muestran los docentes a derivar alumnos a la consulta neurológica por ADD-H (Dueñas, 2010a). Considero que el estudio de los aspectos ligados a esa práctica puede constituir un aporte valioso a la investigación científica que sobre el tema se viene realizando en nuestro país, que pueda luego volcarse en intervenciones de carácter preventivo tanto en el campo de la clínica como en el de la educación de nuestros niños y jóvenes.

Los resultados de la investigación constituyeron posteriormente la tesis doctoral en Psicología por la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador: “Aspectos socio-afectivos y cognitivos presentes en las concepciones docentes ligadas a un incremento en la tendencia a derivar alumnos a consulta neurológica por ADD-H”, que fue aprobada en 2012. (4)

En este libro presento una recapitulación y adaptación de su contenido, y también las necesarias actualizaciones posteriores en algunos ítems que resultan pertinentes.

Dra. Gabriela Dueñas
Ciudad de Buenos Aires, 2013

Notas
1. Más tarde decidimos cambiar el nombre por el de Forum Infancias, luego de que comprendimos que el ADD-H era sólo la punta de un iceberg que conducía a un fenómeno mucho más grave y extenso aún, que vulnera seriamente los derechos de las infancias actuales.
2. A fin de 2012, el informe contaba con más de 4.000 adhesiones de profesionales del campo social, la salud y la educación abocados a la infancia y la adolescencia, y continuaba sumando nombres. La iniciativa, además, fue el comienzo de una serie de actividades referidas al tema que se continúan realizando de manera ininterrumpida. Entre estas se destacan la organización de tres simposios internacionales, numerosas publicaciones sobre el tema, el intercambio permanente con equipos semejantes de España, Italia, Francia, México, Uruguay, Brasil y Colombia, y tareas de asesoramiento para las que ha sido convocado en los ministerios de Educación y de Salud de la Nación, la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), y bancadas de legisladores del Congreso Nacional y la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
3. Declarado oportunamente de “interés sanitario” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
4. Disponible en la biblioteca de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador.

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