Potencialidades didácticas de la inteligencia artificial

Potencialidades didácticas de la inteligencia artificial

Videojuegos, realidad extendida, robótica y plataformas. Mediaciones tecnológicas para una enseñanza disruptiva


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Las tecnologías digitales permiten ensanchar y abrir nuevos escenarios para la enseñanza y el aprendizaje. En los diferentes niveles del sistema educativo comienzan a evidenciarse prácticas pedagógicas innovadoras. El uso de imágenes y videojuegos, la robótica y el diseño de entornos de simulación y de programación, entre otras, ya son experiencias cotidianas y recurrentes para muchos estudiantes, y lo serán para muchos otros en poco tiempo. También, los desarrollos de la inteligencia artificial irrumpen en las propuestas de formación. A quienes gestionan la educación les cabe el compromiso de intervenir y decidir qué datos se pueden compartir y utilizar, con qué implicancias, ideologías y métodos de análisis e interpretación, quién los posee y para qué propósitos. Ofrece pistas para que los proyectos transformadores que incorporan tecnologías digitales puedan desarrollarse, consolidarse y sostenerse en el tiempo.

Introducción

Capítulo 1.
El desafío de incrementar pensamientos y realidades a través de las tecnologías digitales


Paradigmas disruptivos
Evoluciones web, ilusiones y problemas de siempre
La formación de los docentes, un problema complejo

Capítulo 2.
La inteligencia artificial en educación, desarrollos promisorios e inquietantes


El complejo campo de la inteligencia artificial
Tutores inteligentes multifuncionales, ontologías y analíticas del aprendizaje
Algunas cuestiones éticas acerca de la inteligencia artificial en educación
El Grupo GIIA de la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco”

Capítulo 3.
Robótica educativa para problematizar el aprendizaje


Aprendizajes intensos, interdisciplinarios y experienciales
Algunas experiencias de robótica educativa
La construcción de robots en el marco de propuestas didácticas relevantes

Capítulo 4.
Aprender con realidad extendida –virtual y aumentada–


Sumergirse, ampliar, mezclar, virtualizar
Perspectivas digitales inmersivas para aprender y enseñar
Versatilidad de la realidad extendida para enseñar y aprender
La realidad extendida en diversas disciplinas de enseñanza
Desterrando la linealidad secuencializada
Más allá de la simulación
Los riesgos de una banalización demostrativa
Algunas preocupaciones
Desafíos tecnológicos que nos comprometen

Capítulo 5.
Los videojuegos como narraciones lúdicas que potencian el aprendizaje


Aprender en el círculo mágico
Productos culturales simbólicos
La potencialidad de los videojuegos y las simulaciones para el aprendizaje
Procesos cognitivos que interjuegan
La enseñanza desde abordajes transmediáticos

Capítulo 6.
Las plataformas LMS, territorios pedagógicos para la virtualidad


Los sistemas estandarizados de gestión de aprendizajes.
¿Gestionamos?, ¿qué gestionamos?, ¿para qué aprendizajes?
Pensar la clase, más allá y más acá de la plataforma
Abriendo cerrojos. Replanteos, posibles cambios y mejoras

Capítulo 7.
Prácticas disruptivas para la innovación en el enseñar y el aprender


Asumir lo nuevo, arriesgarse
Aprender a disfrutar de los zapatos nuevos

Silvia Coicaud

Profesora asociada de Tecnología Educativa y de Didáctica General (UNPSJB). Doctora en Didáctica y Organización Escolar. Magíster en Educación Superior. Especialista en Docencia Universitaria. Integrante del comité académico de la maestría en Didácticas Específicas de la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco” (UNPSJB). Directora de posgrados a distancia (UNPSJB). Docente de posgrado.

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La innovación de los procesos pedagógicos mediados por tecnologías digitales es un camino sin retorno en las instituciones educativas. Para que haya innovación, se requiere que se genere reflexión consciente acerca de los cambios posibles y necesarios en relación con otras formas de enseñar, que interpelen lo tradicional y rutinario. Porque toda transformación instaura desafíos, conflictos, marchas y contramarchas respecto a los ritos y prácticas recurrentes de la enseñanza. En estos nuevos escenarios, la introducción de las tecnologías digitales no siempre constituye una propuesta superadora ni un replanteo acerca de los propósitos educativos. Muchas veces los cambios son solo “cosméticos” y ocultan bajo nuevas etiquetas pedagógicas más de lo mismo, pero exhibido en una vitrina tecnológica.
En el marco de nuevos proyectos y programas educativos mediados por tecnologías, los docentes comprometidos que asumen la responsabilidad de elaborar propuestas didácticas diferentes posibilitan también superar el hiato entre sus aspiraciones educativas y las reales condiciones del contexto. Logran desnaturalizar los procesos de enseñanza y aprendizaje que se generan, analizándolos a partir de los tiempos y espacios socioinstitucionales en los que aquellos se sitúan.
No puede negarse que las tecnologías basadas en medios digitales constituyen poderosas herramientas amplificadoras que permiten socializar la información y afianzar los procesos humanos de comunicación. Pues la inteligencia ha dejado de concebirse como una cualidad de la mente individual, entendiendo que conlleva en cambio a una construcción que se reconfigura constantemente, a partir de las relaciones que se establecen entre las estructuras mentales y las nuevas producciones que provee la cultura. Los significados que elaboramos se vinculan de un modo no arbitrario con nuestros marcos de referencia, y en estos procesos el conocimiento y la comunicación interjuegan en forma permanente.
Es importante que los profesores asuman el compromiso de formarse en las particularidades que plantean los ambientes tecnológicos actuales, reconociendo que es fundamental abordar sus tareas docentes en forma colaborativa con otros colegas, pues la inteligencia humana opera de un modo distribuido y se desarrolla a través de acciones contextualizadas, en distintos entornos y situaciones. La utilización de cada innovación tecnológica impactará y moldeará el funcionamiento cognitivo de los estudiantes de manera decisiva, por lo cual la selección de los medios y recursos tecnológicos no es un tema que pueda soslayarse.
Los diálogos e intercambios sincrónicos mediados electrónicamente, por ejemplo, constituyen una posibilidad valiosa para el aprendizaje, incluso con expertos de contextos remotos. La dinámica de los medios informáticos facilita el tratamiento integrado de notaciones simbólicas que apelan a diversas imágenes y signos gráficos, lingüísticos, lógico-matemáticos y estéticos, posibilitando su conexión sistemática e inferencial, la transformación de las representaciones, el pensamiento analógico, la resolución de problemas en tiempos reales y el desarrollo de habilidades metacognitivas, entre otros procesos cognitivos. Los actores comprometidos con las actividades inherentes a la producción de conocimientos logran de esta manera configurar contextos mentales compartidos con otros, a través de medios y aplicaciones potentes que no reconocen limitaciones de tiempo y espacio, ni tampoco fronteras institucionales.
Las nuevas generaciones tendrán que afrontar un mercado laboral cambiante y diferente al actual, en el cual la inteligencia artificial se habrá consolidado y constituirá un factor demarcador de competencias. La relación entre la inteligencia humana y la artificial será un aspecto clave en las próximas décadas, por lo que los responsables de formular las políticas educativas tienen actualmente un papel relevante respecto a quiénes accederán a estos conocimientos, cuándo y de qué modo podrán hacerlo.
Las instituciones educativas no pueden desentenderse de esta formación. Es necesario por lo tanto que los educadores enseñen la importancia de estos avances de las ciencias y las tecnologías que emergen, sus usos y posibilidades, en lugar de simplemente calificar a los estudiantes para desempeñarse en trabajos que podrán automatizarse fácilmente en un futuro cercano. Se requiere aprender no solo los conceptos básicos y los detalles técnicos acerca de cómo codificar, sino también los principios y la lógica sobre los cuales se diseñan los sistemas.
Habrá que articular los distintos modos en que los jóvenes acceden al conocimiento, considerando además las múltiples formas de intersección que se producen entre los ámbitos educativos y los laborales. La incorporación reflexiva de las tecnologías y la identificación de las conexiones que promueve el aprendizaje implican que este no puede concebirse como una mera adquisición de tipo personal, pues en un mundo interconectado se necesita formar para actuar de manera colaborativa y reticular a través de comunidades de prácticas, de redes personales, de espacios lúdicos y de actividades profesionales. Porque, aunque parezca que las personas operan de manera autónoma en la búsqueda de significados, en realidad, nadie puede hacerlo sin la ayuda de los sistemas simbólicos de la cultura.
En la actualidad, existen numerosas experiencias actuales que dan cuenta de prácticas pedagógicas innovadoras que han logrado legitimarse en las instituciones educativas, como propuestas disruptivas que propician otras formas de enseñar y de aprender. A los decisores políticos de las instituciones educativas les cabe el compromiso de garantizar la sustentabilidad de estos proyectos transformadores que incorporan tecnologías digitales, gestionando los recursos necesarios y creando las condiciones para que estos puedan desarrollarse y consolidarse.
La idea de un mundo interconectado en donde se minimiza la importancia del lugar en el que se nace y se vive, concibiendo al ciberespacio como una suerte de deidad que nos une a todos desde desplazamientos que configuran otros tiempos, nuevas agrupaciones y diferentes sitios, resulta ser un pensamiento mítico que desconoce las grandes diferencias sociales, económicas, políticas y educativas que existen en nuestro planeta. Creemos que resulta fundamental que las personas resguarden sus conexiones territoriales, pues en las sociedades fragmentadas con desproporcionados modos y oportunidades de acceso a los objetos y servicios tecnológicos que crea la cultura actual, es importante que se tiendan puentes entre las personas y sus contextos, evitando fomentar el aislamiento y la creación de guetos abstraídos de los reales problemas de la gente.
Resulta preciso señalar, además, como lo plantea Buckingham (2008), que la brecha digital continúa siendo un factor relevante, pues persisten las desigualdades instauradas no solo en relación con el acceso a la tecnología, sino también con respecto al capital cultural que se requiere para utilizarla. La metáfora establecida acerca de la generación digital constituye un estereotipo que solapa dificultades y frustraciones tanto en jóvenes como en adultos en su vinculación con los nuevos medios. Indudablemente, estamos participando de transformaciones culturales profundas propiciadas por la irrupción de las tecnologías digitales, pero es preciso reconocer que estas no obedecen exclusivamente a los cambios tecnológicos, sino también a cambios que responden a intereses económicos y políticos, los cuales “forman parte de una tendencia mucho más general hacia un sistema de medios definido por el mercado, en el que la maximización de la ganancia adquiere precedencia sobre cualquier imperativo de servicio público” (Buckingham, 2008, p. 112).
No puede eludirse, por lo tanto, la responsabilidad de bregar para que el acceso a múltiples redes, servicios y aplicaciones sea una realidad para las personas que quieren estudiar y no solamente una expresión de deseos, pues no se trata solo de incorporar computadoras y conexiones dentro de los edificios –lo cual constituye, sin lugar a dudas, un hecho prioritario en los países emergentes–, sino que además es necesario generar determinadas condiciones para su utilización. Por un lado, se requiere que tanto los estudiantes como los docentes posean conocimientos y habilidades de alfabetización multimedial que les permitan comprender e integrar lenguajes diversos. Por otro lado, es importante que puedan participar activamente en los procesos de producción del conocimiento desde diversos medios, realizando sus propios aportes e interpretando de manera crítica y reflexiva la información suministrada. Freire (2008) planteaba que hay que educar para que los estudiantes adquieran capacidad de participación en la reconstrucción social y cultural de su entorno.
En el contexto de la educación superior, la puesta en marcha de programas mediados por tecnologías y dispositivos digitales de carácter emergente y disruptivo respecto a los más convencionales surgidos en la etapa denominada “web 2.0”, constituye todo un desafío. Uno de los modos de organizar la educación a partir de estas tecnologías en las instituciones es la conformación planificada a nivel curricular de entornos tecnológicos para la enseñanza y el aprendizaje, como ambientes equipados que combinan modalidades –virtual y presencial–, metodologías, dispositivos, medios y recursos.
Aunque los posicionamientos con respecto a los mejores modos de incorporar las tecnologías digitales en la educación superior no son homogéneos, lo que sí se puede aseverar es que la mejora en los procesos de aprendizaje se relaciona fundamentalmente con la propuesta didáctica de los docentes, lo cual implica una reflexión profunda acerca de la relevancia de los contenidos y de la pertinencia de los métodos y dispositivos para la enseñanza, teniendo en cuenta además las particularidades de cada contexto. De este modo, los enfoques y concepciones que establezcan los docentes promoverán ciertas intencionalidades con respecto a qué aprendizajes se pretenden lograr en los alumnos, con el aporte sustancial de las actuales herramientas tecnológicas.

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