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El juego se inscribe en la voluntad ciudadana como una asignatura pendiente que posibilite profundizar en los derechos democr�ticos y conquistar espacios cada vez m�s amplios para una infancia sana y en plenitud. Al jugar, los ni�os se orientan hacia la socializaci�n, el juego refleja la necesidad de saber, conocer y dominar los objetos; es un factor b�sico en el desarrollo humano y un hilo conductor por excelencia de la cultura infantil.
Los adultos deben promover un profundo respeto que garantice el derecho de los ni�os a jugar. El juego demanda la disposici�n de los diversos actores sociales a traducir en actividades la experiencia l�dica acumulada en sucesivas generaciones a trav�s de modos de hacer y sentir propios de cada cultura y regi�n.
Este libro, dirigido a los profesionales que trabajan con ni�os y j�venes, recorre distintas propuestas de juego en �mbitos diversos: el barrio, la escuela, el hospital y la formaci�n universitaria.
"El juego sirve para que los ni�os se contacten con sensaciones, con movimientos, con acciones, interpreten la vida, puedan so�ar y crear mundos imaginarios; los eleve a la aventura, los motive en el descubrimiento de nuevos hechos, de nuevos conocimientos. El juego debe servir para la ilusi�n, para la met�fora, debe acompa�ar los cantos, debe estimular la memoria, el encuentro con sus propias tradiciones, con la poes�a. Debemos incentivar el juego en la sociedad particularmente en el campo de los que menos tienen, de padres y madres que no han tenido esta condici�n de tener un acceso al juego; y debemos estimular un juego adecuado en los sectores sociales donde el juguete se transforma en un elemento de lucro, de solo intercambio de afecto, que hiperestimula a los ni�os, creando realidades inexistentes." Extra�do del pr�logo de V�ctor Feld
Pr�logoV�ctor Feld
Cap�tulo 1
Juego infantil. Aventuras y explicaciones.Ricardo Rosas
Juego animal
De c�mo los contextos divertidos facilitan las tareas
El juego como materia de an�lisis
�Qu� tienen en com�n los juegos infantiles?
El dec�logo para el dise�o de juegos educativos
Cap�tulo 2
Juego y educaci�n inicial.Patricia Sarl�
El juego en la educaci�n inicial
Ense�ar a trav�s de juegos y ense�ar a jugar
L�neas de trabajo
Cap�tulo 3
La tele y la compu, okupas del juego.Alejandro Malowicki
El juego en el ni�o y en el adulto
Las pantallas audiovisuales, okupas de los juegos tradicionales
Los juegos electr�nicos como juego creativo
Cap�tulo 4
El jugar en la educaci�n, una estrategia de formaci�n en la acci�n.Miguel Rold�n
Ya empezamos
Aprender jugando
El juego como patrimonio de la infancia
Cap�tulo 5
El juego en el contexto escolar.Ver�nica Wigutow
Qu� es el juego
En el nivel inicial se juega poco
Por qu� el juego deber�a estar m�s presente en nuestra propuesta cotidiana
Qu� podemos hacer al respecto
Cap�tulo 6
La juegoteca, espacio de juego, espacio de formaci�n.Mar�a Jos� Biscia y Ver�nica Rusler
Trabajo de campo
Tareas de apoyo a demanda
El juego como proceso social inter e intrapersonal
Cap�tulo 7
Juegotecas barriales. Educaci�n popular.Silvina Davio y Sonia Fontana
Generar un espacio para el juego
La juegoteca es un espacio de circulaci�n estable
Cap�tulo 8
Juegotecas en salud. La juegoteca del Hospital Materno Infantil "Ram�n Sard�".Ana Bel�n Gardiol y Silvana Vivas
Un espacio l�dico para la poblaci�n
La poblaci�n que atiende el hospital
Integraci�n de los padres al juego
Nuestra propuesta
C�mo se expresa la experiencia del ni�o en su relaci�n con el juego Por V�ctor Feld
De la experiencia que realice el ni�o en diversas etapas o, en t�rminos de Vigotsky, en las fases formales principales que recorre la personalidad del ni�o en su formaci�n, depende inmediatamente el grado de desarrollo de su pensamiento, ya que del sistema de cognici�n en que se realice toda la experiencia interna y externa del ni�o depender� el aparato ps�quico que la divida, analice, conexione y elabore. Se�ala Vigotsky: �Este problema de la psicolog�a infantil abre los caminos que consideran la dependencia entre la actividad del ni�o y todo su pensamiento, y la realidad exterior, su dependencia del desarrollo del aspecto sem�ntico infantil�. Pero profundizando el sentido de la palabra en su relaci�n con la acci�n, se�ala que comprender los nexos entre ambas y las funciones ps�quicas del ni�o requiere explicar el desarrollo de conexiones interfuncionales, de este modo ellas dependen del nivel alcanzado por el desarrollo del significado de la palabra. En las acciones de dramatizaci�n se�ala que �siguiendo el proceso de desarrollo de la actividad� (Vigotsky, 1993, 1971) el ni�o expresa el conjunto de contenidos que aprendi�, en su fase de denominaci�n. Del mismo modo en la descripci�n de dibujos se establece que todos los estadios previstos de relaciones con objetos, acciones, etc�tera no son estadios que recorre el proceso de desarrollo de la percepci�n racional de la realidad por parte del ni�o, sino fases por las cuales se realiza el desarrollo del lenguaje.
De modo tal que el lenguaje adquiere estatura en tanto unido a los cambios en el comportamiento, que no tienen estrictamente correspondencia con el desarrollo infantil.
Esta relaci�n establecida entre acci�n y lenguaje se evidencia una vez m�s en el ni�o en dos situaciones: frente a los medios de comunicaci�n y el juego. En esta primera situaci�n, la influencia de los medios de comunicaci�n se puede observar en el lactante de uno, dos o tres a�os. La participaci�n pasiva en condiciones de un lenguaje neutro que visualiza acciones poco sensibles a la experiencia individual y colectiva, sin participaci�n activa y desprovista de la elaboraci�n del mensaje, desorganiza la personalidad, impide un adecuado proceso de formaci�n de im�genes, representaciones y pensamiento, debilitando el papel de la palabra vinculada con la experiencia infantil.
En este caso la imaginaci�n, la fantas�a que intenta transmitir el cine infantil como parte de la actividad l�dica del ni�o requiere encontrar nexos con la realidad para que �l se transforme y manifieste su significado, momento en que para el ni�o ello adquiere el car�cter consciente.
Vigotsky aport� mediante una experiencia concreta este concepto te�rico. Es el ejemplo de un ni�o que quiere cabalgar sobre un caballo y no puede. Si el ni�o tuviera menos de tres a�os podr�a quiz� llorar y enfadarse pero, alrededor de los tres, su relaci�n con el mundo cambia:
(�) por lo tanto, el juego es tal que su explicaci�n debe siempre suponer la realizaci�n ilusoria, imaginaria, de deseos irrealizables. La imaginaci�n es una formaci�n nueva, que no est� presente en la conciencia del ni�o verdaderamente inmaduro, que est� totalmente ausente en animales y que representa una forma espec�ficamente humana de actividad consciente. Como todas las funciones de la conciencia, originalmente surge de la acci�n (Vigotsky, 1978).
El ni�o desea cabalgar un caballo pero no puede, as� que toma una vara y se monta a horcajadas en �l, y pretende entonces que est� cabalgando. La vara es un �pivote�.
La acci�n ajustada a reglas (rules) comienza siendo determinada por ideas, no por objetos (�) Es muy dif�cil para un ni�o recortar un pensamiento (el significado de una palabra) desde un objeto. El juego es una etapa de transici�n en esta direcci�n. En el momento cr�tico en que una vara �esto es, un objeto� se convierte en pivote para extraer el significado del caballo desde un caballo real, se altera radicalmente una de las estructuras psicol�gicas b�sicas que determina la relaci�n del ni�o con la realidad (Vigotsky, 1989).
Otro aspecto del juego al que Vigotsky se refiri� se relacion� con el desarrollo de reglas sociales, que sucede cuando el ni�o juega a �casas� y adopta los roles de los diferentes miembros de la familia. Vigotsky cita un ejemplo de dos hermanas que jugaban a ser hermanas. Las reglas del comportamiento en la relaci�n entre ellas, reglas que en la vida diaria no eran advertidas, se adquir�an conscientemente mediante el juego. Los ni�os aprehenden as� reglas sociales, y tambi�n mecanismos de autorregulaci�n. Cuando una ni�a se encuentra en la l�nea de partida de una carrera de velocidad, en lo m�s �ntimo podr� desear salir corriendo inmediatamente, de modo tal que logre ser la primera en alcanzar la l�nea de llegada, pero el hecho de conocer ya las reglas sociales en torno al juego y las ansias de su disfrute le permiten controlar su impulso inicial y esperar la se�al de largada. La funci�n ps�quica se encuentra �ntimamente vinculada con esta elaboraci�n.
El desarrollo te�rico realizado en nuestro medio desde Azcoaga (1974), y continuado por diversos disc�pulos, permite reconocer y ampliar la teor�a vinculada a los cuatro pilares b�sicos sobre los que asienta dichos desarrollos te�ricos vigotskianos aplicados a la actividad infantil. En el �ltimo caso, respecto a la experiencia de dos ni�as, o en el caso de la experiencia con el caballo, podemos considerar dispositivos que garantizan la evoluci�n de la tarea y se organizan y desarrollan mediante el juego, como la motivaci�n y la atenci�n, los cuales mediante mecanismos de regulaci�n surgidos de dichos intereses infantiles aseguran la elaboraci�n del juego y su orientaci�n. En el proceso se encuentra comprometida la palabra como mediadora del acto y expresi�n verbal que refuerza la regulaci�n manipulativa, orienta el contexto ampliado de acci�n mediante nuevas expresiones, potencializa el pensamiento relevando nuevos hechos. La funci�n unida a la acci�n y la palabra. Podemos considerar que los cambios que se producen en la funci�n ps�quica del ni�o durante el juego tambi�n afirman los procesos de transformaci�n de hechos reconocidos como funciones b�sicas biol�gicas que al interactuar en el proceso social se regulan y transforman culturalmente.
Debemos considerar en este contexto el valor del deporte como actividad l�dica, reglada por normas a cumplir colectivamente y como proceso que organiza la actividad y crea lazos de enorme envergadura social y cultural. El deporte ha sido asimilado por diversas sociedades como elemento de integraci�n de los ni�os, de reconocimiento de sus potencialidades y de su capacidad corporal.
Un documento de la UNICEF (2004) se�ala que:
El deporte es un lenguaje universal con la capacidad de superar diferencias y fomentar valores esenciales para una paz duradera. Es una herramienta poderosa para liberar tensiones y facilitar el di�logo. En los campos de juego, las diferencias culturales y pol�ticas se esfuman. Los menores que hacen deporte se dan cuenta de que es posible interactuar sin coerci�n ni explotaci�n. Aspiramos a que todos los ni�os puedan acceder a la posibilidad del juego, la recreaci�n y el deporte en aras de una mejor infancia.
Víctor Feld
Neuropediatra. Se desempe�a como m�dico en el Hospital Materno Infantil Ram�n Sard�. Se especializ� en neuropsicolog�a infantil. Es investigador y docente universitario (UBA y UNLu). Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicolog�a. Autor de textos y art�culos de difusi�n masiva en medios acad�micos.
Víctor Feld
Neuropediatra. Se desempe�a como m�dico en el Hospital Materno Infantil Ram�n Sard�. Se especializ� en neuropsicolog�a infantil. Es investigador y docente universitario (UBA y UNLu). Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicolog�a. Autor de textos y art�culos de difusi�n masiva en medios acad�micos.
Patricia Sarlé
Doctora en Educaci�n por la Universidad de Buenos Aires. Profesora de Educaci�n Preescolar (IES "Sara Ch. de Eccleston"). Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educaci�n. Especialista y Magister en Did�ctica, Facultad de Filosof�a y Letras, Universidad de Buenos Aires.
Docente del Departamento de Ciencias de la Educaci�n (Facultad de Filosof�a y Letras UBA) e Investigadora del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educaci�n (IICE).
Ricardo Rosas
Psic�logo y licenciado en Psicolog�a por la Pontificia Universidad Cat�lica de Chile (1992). Doctor en investigaci�n por la Freie Universit�t Berlin, Facultad de Filosof�a y Educaci�n (1991). Obtuvo la beca de doctorado del Servicio Alem�n de Intercambio Acad�mico (DAAD). Ha realizado numerosos trabajos relacionados con la evaluaci�n del rendimiento de ni�os como de ense�anza de lectoescritura para ni�os ciegos. Actualmente es profesor adjunto y director de la Escuela de Psicolog�a de la Pontificia Universidad de Cat�lica de Chile. Sus �reas de investigaci�n son la psicolog�a cognitiva y la educaci�n.
Verónica Wigutow
Licenciada en Ciencias de la Educaci�n, profesora de ense�anza preescolar, coautora del cap�tulo de juego del dise�o curricular del nivel inicial de la provincia de Buenos Aires (2008), titular docente de salas de nivel inicial, capacitadora especializada en el nivel inicial, adscripta de la c�tedra Did�ctica a Nivel Pre-primario de la Facultad de Filosof�a y Letras (UBA).
Alejandro Malowicki
Licenciado en Direcci�n de Cine (Universidad Nacional de La Plata). Director y productor de pel�culas de largometraje ficci�n: �Pinocho�; �PYME�; �Las aventuras de Nahuel�. Director y productor
de programas de televisi�n para ni�os. Investigador y docente. Fundador de las C�tedras de �Realizaci�n y Producci�n de cine y televisi�n para las audiencias infantiles� en la UBA/FADU, en la ENERC/INCAA y en diferentes pa�ses latinoamericanos. Presidente de APCI (Asociaci�n de Productores de Cine para la Infancia). Director del Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia.
Miguel Roldán
Profesor de ense�anza primaria en la Escuela Normal N� 2 y maestro de Dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes �Rogelio Yrurtia�. Especialista y capacitador docente en din�mica grupal, juego y juegoteca en instituciones internacionales y nacionales: Asociaci�n Internacional por el Derecho del Ni�o a Jugar (IPA), CePA (Escuela de Capacitaci�n del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), Centro Argentino de Educaci�n Superior y Permanente (CAEP).
Silvina Davio
Licenciada en Ciencias de la Educaci�n. Miembro de la asociaci�n civil �Ames�. Coordinadora de la juegoteca �Ranitas de trapo�. Integrante del equipo docente de la asignatura Neurobiolog�a de la Universidad Nacional de Luj�n, docente en institutos de formaci�n docente de la provincia de Buenos Aires.
Sonia Fontana
Ejerce como docente de educaci�n secundaria b�sica, nivel superior y nivel medio de adultos. Licenciada en Ciencias de la Educaci�n de la Universidad Nacional de Luj�n. Ha participado en la coordinaci�n de talleres y jornadas de educaci�n popular, g�nero, desarrollo infantil y juego. Miembro de la Comisi�n Directiva de la asociaci�n civil �Ames�. Coordinadora de la juegoteca �Ranitas de trapo�.
Ana Belén Gardiol
Obtuvo la Especializaci�n en Intervenci�n y Estimulaci�n Temprana por el Centro de Estudios Interdisciplinarios para el Aprendizaje y la Comunicaci�n (CEIAC, 1999). Profesora de Educaci�n Especial de Insuficientes Mentales (decreto N� 1659/83) por el ISP N� 16 �Bernardo Houssay� (Rosario, 1987).
Silvana Vivas
Licenciada en Psicopedagog�a por la Universidad del Salvador. Psicopedagoga del Hospital Materno Infantil Ram�n Sard�, se encuentra a cargo de las evaluaciones de ni�os en el Programa de Seguimiento de Prematuros de este hospital. Docente del seminario Neuropsicolog�a del Aprendizaje del Instituto Superior Marista. Ayudante de las c�tedras de Aprendizaje y Contexto Social y de Psicolog�a de las Familias de la Facultad de Psicolog�a y Psicopedagog�a (USAL).