Juventud, memoria y transmisión. Pensando junto a Walter Benjamin

Juventud, memoria y transmisión. Pensando junto a Walter Benjamin

Fractura social y lazos intergeneracionales (85)


$ 485,00


En las ruinas del siglo que pasó, Walter Benjamin fue capaz de develar sus secretos y de reconocer sus tesoros. Su obra parece invitarnos a continuar leyendo sus efectos y consecuencias.
Este libro se propone retomar esa invitación, abrir un debate plural y multidisciplinario, así como establecer un marco capaz de contener un conjunto de producciones que apunten a indagar las condiciones y disposiciones para y de la transmisión en el presente: ¿Cuáles son las relaciones que establecemos entre pensamiento y memoria cuando pensamos el presente? ¿Cuáles son las condiciones de socialización y subjetivación que pueden constituir a los jóvenes en sujetos de memoria? ¿Cuáles son las posibilidades de producir condiciones de transmisión entre las generaciones y reconfiguraciones identitarias juveniles en los diversos contextos sociales e institucionales?
Pese a las significativas transformaciones sociales y culturales actuales, los fenómenos de desafiliación aún persisten. Las políticas sociales orientadas a los jóvenes deberían dar cuenta de la fragilidad y labilidad del lazo social. Es prioritario repensar el nudo de la transmisión entre las generaciones para el abordaje y diseño de políticas en los ámbitos de educación, salud, justicia, seguridad y desarrollo social, con toda la complejidad que plantea este desafío.

Introducción
Daniel Korinfeld y Alejandro M. Villa

Parte I.
Historia. Pensamiento. Memoria

Capítulo I.
Soberanía sobre las ruinas. Walter Benjamín, trapero de la historia.
Luis Ignacio García

Capítulo II.
Una especie de religiosidad envuelve también a la memoria.
Mario Betteo Barberis

Capítulo III.
Walter Benjamin y el auto-exilio del narrador autobiográfico del siglo XX.
Silvia Anderlini

Capítulo IV.
La relación entre pensamiento y memoria y las condiciones de transmisión en Walter Benjamin. Notas para reconfiguraciones identitarias juveniles.
Alejandro M. Villa

Parte II.
Pasado reciente. Transmisión. Presente


Capítulo V.
Fractura social y lazo intergeneracional.
Daniel Korinfeld

Capítulo VI.
La “juventud como blanco”. La transmisión interrumpida: Argentina 1976-1982.
Delfina Doval

Capítulo VII.
Ese pasado pendiente. Los actos del “Día de la Memoria” en las escuelas públicas.
Paula Caldo, María Paula Pierella y Elvira Scalona

Capítulo VIII.
“Infierno grande” o un elogio de la polémica.
El “24 de marzo” en educación en contextos de encierro.
Gabriela Herrera

Capítulo IX.
El Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo: restituir como práctica de la memoria y la transmisión.
Horacio Medina

Capítulo X.
Hacia una pedagogía del porvenir: pensamiento, narración y experiencia.
Silvia Grinberg y Viviana Sargiotto

Paula Caldo

Doctora, licenciada y profesora en Historia y licenciada y profesora en Ciencias de la Educación (FHyA-UNR). Actualmente se desempeña como becaria de CONICET y como docente de la FHyA-UNR. Su línea principal de investigación se sitúa en la intersección de la historia cultural, la historia de mujeres y la historia de la alimentación. Ha realizado investigaciones en el campo de la enseñanza de la historia.

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Daniel Korinfeld

Psicólogo, psicoanalista, magíster en Salud Comunitaria. Ha sido director y coeditor de la Colección Ensayos y Experiencias. Es profesor de varios posgrados en diferentes universidades. Codirige Punto Seguido, espacio de intercambio y formación en salud y educación, integra el Forum Infancias y coordina en Buenos Aires con Graciela Frigerio los Ateneos de Pensamiento Clínico sobre las instituciones. Fundador del Grupo Rioplatense de Estudios de Psicoanálisis y Educación.

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Alejandro Villa

Licenciado y doctorando en Psicología (UBA). Posgrado en Salud Pública. Investigador Asociado del Consejo de Investigación en Salud, Ministerio de Salud/GCBA. Coordinador del Programa de Apoyo y Asistencia a Maternidad y Paternidad Juveniles (PROMAPÁ), del Centro de la Niñez y Adolescencia de Vicente López, 1998-2004. Programa de Salud Reproductiva/Ministerio de Salud/GCBA/CESAC Nº 8/Área Programática del Hospital J. M. Penna, 1990-2003. Investigador visitante del CEDES, 1994-2001: Programa de Becarios Residentes de Investigación Social en Salud Reproductiva y Sexualidad, con el aporte financiero de la Fundación Ford; responsable de proyecto 97106 en la Argentina, Programa Especial de Reproducción Humana, Organización Mundial de la Salud (OMS). Docente nacional e internacional en la temática y autor de numerosas publicaciones sobre sexualidad, reproducción, relaciones de género y masculinidades, en los ámbitos de salud y educación. Actualmente investiga sobre cuerpo, sexualidad y socialización en el ámbito del sistema de educación del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

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Mario Betteo Barberis

Licenciado en Psicología (UNAM y UBA). Profesor Adjunto del Departamento de Orientación Vocacional del CBC (UBA).

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Silvia Grinberg

Investigadora del CONICET. Directora del Centro de Estudios en Desigualdades, Sujetos e Instituciones (CEDESI), y profesora de Sociología de la Educación y Pedagogía, Escuela de Humanidades, UNSAM. Profesora y coordinadora del Área SocioPedagógica UNPA-UACO.

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Luis García

Doctor en Filosofía, becario postdoctoral (CONICET) y profesor asistente en la Universidad Nacional de Córdoba. Publica regularmente sobre filosofía contemporánea, estética y pensamiento latinoamericano. Entre sus últimas publicaciones figuran los libros Políticas de la memoria y de la imagen. Ensayos sobre una actualidad político-cultural (2011) y La crítica entre culturas. Estética, política, recepción (2011).

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Silvia Anderlini

Doctora en Letras Modernas (UNC). Investigadora del Área Letras del Centro de Investigaciones María Saleme de Burnichón, Facultad de Filosofía y Humanidades/UNC. Profesora titular de Hermenéutica y Crítica Literarias y de Lingüística Contemporánea, Facultad de Filosofía y Humanidades/Universidad Católica de Córdoba. Dirige proyectos de investigación subsidiados por la SECyT (UNC) y es autora de ensayos y artículos vinculados al “Aporte de la tradición judía a la hermenéutica contemporánea.”

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Elvira Scalona

Licenciada y profesora en Historia (UNR). Profesora ordinaria y coordinadora de Historia en el Instituto Politécnico Superior y en el área de Formación Docente del Profesorado de Historia de la Facultad de Humanidades y Artes (UNR). Actualmente se encuentra desarrollando investigaciones referidas a la enseñanza de la Historia Reciente.

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Gabriela Herrera

Profesora de Lengua y Literatura en escuelas medias y psicóloga social. Trabajó en diversos proyectos de promoción de la lectura. Actualmente se desempeña en capacitación docente y en educación en contextos de encierro.

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Viviana Sargiotto

Magíster en Investigación Educativa y Calidad de la Enseñanza (Universidad de Valencia-UNPA). Licenciada en Filosofía (FFyH, UNC). Profesora adjunta de Filosofía de la Educación y Deontología, Introducción al Conocimiento
Científico. Coordinadora del Área de Filosofía (UNPA-UACO). Integrante del proyecto de investigación: “Dispositivos Pedagógicos, territorio y desigualdad. Un estudio en la EGB en Caleta Olivia”.

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Este libro es el resultado de un encuentro. Trabajando en un seminario sobre memoria, juventud y transmisión recibimos la convocatoria del III Seminario Internacional de Políticas de la Memoria “Recordando a Walter Benjamin: Justicia, Historia y Verdad. Escrituras de la Memoria” (*1). El texto de la invitación y el autor invocado nos impulsó a proponer nuestro tema para una mesa que titulamos “Memorias, juventudes y relaciones de generación: subjetivación y perspectivas de la transmisión en el presente”. Sin dudas se trata de un título ambicioso en cuanto al alcance de las articulaciones y problemáticas que suponía la propuesta, porque precisamente buscaba abrir un debate plural y multidisciplinario, establecer un marco capaz de contener un conjunto de producciones que apuntaran a indagar las condiciones y disposiciones para y de la transmisión en el presente, una palabra clave a nuestro entender cuando hablamos de memoria.
En nuestra invitación, que incluía ensayos y reflexiones, investigaciones y experiencias, planteamos al menos tres ejes. El primero se abocaba a las relaciones entre memoria, pasado e historia. Nuestro punto de partida consistía en no dar por saldadas las discusiones en torno a las caracterizaciones, a las diferenciaciones entre historia y memoria; así como los debates en torno a los sujetos de la memoria, memoria individual y/o colectiva. Enfatizamos las tensiones entre la memoria y el olvido. Incluimos allí la presencia del pasado reciente argentino, las memorias y sus relatos, analizamos las consecuencias políticas y subjetivas en la transmisión intergeneracional del terrorismo de Estado y las políticas concentracionarias.
Las relaciones de generación conformaron un segundo eje de trabajo. Proponíamos analizar aquí las condiciones de producción y puesta en acto de la transmisión entre jóvenes y adultos; lo que implicaba discutir sobre la relación entre los procesos de socialización y la transmisión. Ello suponía, además, considerar las concepciones acerca de la violencia, el trauma social, los modos de legitimación del dolor y los procesos de simbolización en las culturas y los grupos sociales. Nos detuvimos allí a analizar las tensiones y articulaciones entre políticas de la memoria y experiencias biográficas; así como también las discusiones en torno al pasado reciente argentino y las problemáticas de la transmisión de ese pasado en las instituciones educativas.
Por último, nos centramos en las discusiones fundamentales acerca de las condiciones y situaciones de subjetivación de los jóvenes. Ello nos condujo a volver a pensar de qué manera caracterizamos a los “agentes” de socialización y subjetivación: instituciones, familias y grupos de pares. A partir de lo cual destacamos: el lugar de la violencia en la constitución de las subjetividades juveniles; la multiplicación de las políticas de segregación; los nuevos lugares que toman los cuerpos y los consumos en las culturas juveniles; y finalmente, la dimensión de género y las sexualidades en esas mismas culturas y prácticas.
También pensamos que estos tres ejes están atravesados por una serie de debates acerca de la constitución política y la ciudadanía en las prácticas juveniles. Ello incluye la problemática de la legitimidad de la autoridad de los adultos en la multiplicidad y complejidad de las escenas y situaciones de transmisión intergeneracional.
Aquella convocatoria -que hoy actualizamos en el conjunto de trabajos que presentamos en este volumen (*2)-, partía de constatar las condiciones y situaciones de existencia de la mayoría de las juventudes en nuestro país. En esta actualización nos planteamos, entonces, revisar las prácticas y políticas de las que los y las jóvenes han sido y son objeto. Y señalamos que, para intervenir en esas condiciones y situaciones, era necesario analizar la continuidad y discontinuidad con el punto de fractura social que significan en nuestro presente las huellas del terrorismo de Estado en nuestro país. Huellas y marcas que, más allá de la tragedia y del dolor por las víctimas, podemos leerlas en términos de políticas sociales e institucionales. Políticas que, a pesar de registrar cambios significativos en distintas dimensiones, presentan aún serias dificultades en las transformaciones institucionales que requieren para reconfigurar su capacidad subjetivante. Constatamos hoy la permanencia de las desigualdades sociales y las dificultades de esas políticas públicas para brindar condiciones simbólicas y materiales que les garantice a los y las jóvenes condiciones mínimas de ciudadanía e inclusión social.
Las palabras de Nicolás Casullo resuenan, son claras, nos conmueven una y otra vez: las acciones del terrorismo de Estado en la Argentina acontecieron en un “tiempo plenamente humano” y “donde se puede finalmente dejar de hablar de los muertos y hablar de la muerte de la comunidad. Todo aquello, aberrante, fue parte de la comunidad histórica” (*3). Las políticas del Estado argentino inauguradas en el año 2003 marcaron un punto de inflexión en los procesos de reconstitución de la memoria colectiva, efecto a su vez de una persistente disputa social por el sentido del relato histórico. La sociedad argentina obtuvo mejores condiciones y posibilidades para enfrentarse consigo misma, con sus diferencias, contradicciones, sus ambivalencias y responsabilidades. La reparación a través de la justicia de un tiempo de terror y de dolor, justicia hacia los damnificados, el esclarecimiento de lo insepulto y de lo sepultado, interviene habilitando la elaboración de duelos, reconfigura lo dicho y lo testimoniado, suelo esencial y nutriente para reponer la confianza de una sociedad atacada y herida en el lazo social.
La ocasión del seminario, en el que su nombre y su obra actuaron como núcleo, produjo el encuentro o re- encuentro -según el caso- con Walter Benjamin. Es necesario advertirle al lector que no todos los que aquí escribimos somos expertos en su obra, muchos de nosotros, apenas nuevos lectores interesados en un modo de decir y de pensar, y cuya contemporaneidad nos sorprende. Crítico formidable y original de un siglo y un tiempo que declina, allí en las ruinas de su siglo, fue capaz de develar sus secretos y reconocer sus tesoros. Más allá de las derrotas y del vacío de sentidos que nos deja ese tiempo, Benjamin parece invitarnos a continuar leyendo sus efectos y consecuencias. Así adquiere una actualidad insospechada para nuestro presente acelerado y mutante.
Podemos decir, entonces, que en este libro nos proponemos, por un lado, discutir, a la luz de nuestras problemáticas, un conjunto de conceptos claves de su obra. Estas discusiones son abordadas en los artículos de la primera parte del libro. Y por otro lado, en la segunda parte, queremos presentar un conjunto de reflexiones, de experiencias e investigaciones que hacen de la palabra benjaminiana una cita que reconfigura su sentido original (*4).
Plantear como argumento que las problemáticas de la memoria, la juventud y la transmisión pueden ser discutidas desde las situaciones subjetivas, culturales, sociales y políticas del presente, y muy especialmente en la sociedad argentina, supone para nosotros enfocar el análisis de un conjunto de dimensiones conceptuales vinculadas entre sí.
Una primera dimensión estaría comprendida por las relaciones que establecemos entre memoria e historia en un pensamiento del presente. Podríamos preguntarnos ¿cuáles son las continuidades, tensiones y rupturas, sustracciones u omisiones que realiza este pensamiento cuando vincula historia y memoria? Para responderlo debemos detenernos en analizar los significados que tienen en este pensamiento las problemáticas del recuerdo y el olvido, y la articulación que establecemos con el pasado. En esta dirección el trabajo de Luis García explora en la relación entre imagen y memoria en el pensamiento benjaminiano discutiendo los conceptos de “alegoría” y “montaje”. Se trata allí de un contexto de disolución de un sentido único de la historia, donde se busca describir las ruinas, y también de la posibilidad de construir nuevos sentidos a partir de la “salvación” de los fragmentos, considerados “desechos de la historia”. García nos señala que el legado de Benjamin, en el habla hispana, ha estado centrado en una perspectiva que acentúa un pensamiento melancólico vinculado a una “experiencia de derrota, de remoción de ideales, de crisis de proyectos”. Para superar esta situación, nos acerca al pensamiento del autor de otro modo, al señalarnos la “necesidad de pasar de la deconstrucción del engaño de la Historia como totalidad de sentido a la construcción de la historia tras el desalojo de ese sentido”. Se propone discutir cómo las nuevas generaciones pueden construir nuevos sentidos “acomodando las ruinas de un modo nuevo” y “haciendo” otra cosa con los desechos de la historia argentina que resultaron de la acción del terrorismo de Estado. Se trata de descubrir en Benjamin un pensamiento “activo, constructor de sentido”.
También uno de nosotros, Alejandro Villa, busca analizar la relación entre pensamiento y memoria en la obra de Benjamin, a partir de su misma experiencia autobiográfica, para indagar el modo en que esta experiencia inaugura una “fenomenología de lo imaginario” en la memoria y el pensamiento. El autor abre la pregunta acerca de cómo el entramado entre biografía y pensamiento puede permitirnos conceptualizar la relación entre juventud, memoria y transmisión. Sostiene como argumento que no hay posibilidad de una racionalidad de la memoria en términos políticos, si esta memoria no adquiere una racionalidad en el pensamiento. Con ello no pretende legitimar un pensamiento que reduzca la memoria a una realidad histórica fuera de sí mismo. El esfuerzo es otro. Retomando el itinerario de de Ana Arendt, se propone discutir que la historia y la memoria sólo pueden adquirir una racionalidad propiamente dicha cuando se “cumplen” en el pensamiento los hechos socialmente acaecidos (*5).
En la misma dirección, el trabajo de Silvia Anderlini, discute la noción de autobiografía en la obra de Benjamin. Siguiendo a Derrida, analiza el modo en que el “autos” se constituye por la “oreja del otro”, y deviene una “heterobiografía”. Desarrolla el concepto benjaminiano de la “estructura de los comentarios” de un texto, dónde se pierde un autor original y “un sentido establecido de una vez”. Analiza, además, cómo la autobiografía puede constituirse en un acto hermenéutico de contracción, catástrofe, restitución y autoexilio.
También en esta primera dimensión conceptual, el trabajo de Mario Betteo Barberis nos alerta y previene sobre las dificultades de un pensamiento que enfatice un “aura religiosa de la memoria” y donde la memoria se transforme en un obstáculo para trascender el pasado. El autor discute la necesidad de recordar y olvidar como parte de un mismo proceso y se interroga acerca de los límites entre uno y otro.
La figura de “la muerte de la comunidad” que refería Casullo, en tanto fractura social que produjo el terrorismo de Estado en la sociedad argentina, y sus efectos más o menos visibles que sobreviven y persisten en el presente, atraviesa los textos y es objeto de reflexión de uno de nosotros. Daniel Korinfeld, a partir del relato de una situación, se pregunta sobre ciertos “anudamientos” – encuentros singulares entre jóvenes presos hoy en el mismo lugar que operó como centro clandestino de detención.
La juventud del presente y sus condiciones de socialización y subjetivación, en tanto sus posibilidades de constituirse en sujeto de memoria, plantea una segunda dimensión conceptual: ¿cuáles son los alcances y las limitaciones de este sujeto en términos sociales, culturales, políticos? En esta dirección, la relación entre juventud y desigualdades sociales se nos presenta como un eje analítico clave, teniendo en cuenta la actualidad de los efectos de las políticas neoliberales de los años 80 y 90 del siglo XX en la región latinoamericana, que tuvieron un efecto desocializante y desubjetivante sobre la producción de los sujetos juveniles (*6).
Siguiendo esta línea de reflexiones, el trabajo de Korinfeld, analiza la vinculación de la “construcción del enemigo interno”, las “condiciones de seguridad urbana” y la utilización de la figura del terrorista, del narcotraficante, del inmigrante ilegal y el delincuente juvenil. Ello supondría una “fragilización de los lazos sociales” y “la precarización de las inserciones institucionales” juveniles, como resultado de las políticas neoliberales. Estas políticas han tenido como objetivo el control y cierta restricción de la violencia, además de las prácticas juveniles en las comunidades locales, consolidando, de este modo, una “cierta mirada hostil” hacia las nuevas generaciones y configurando cierta “idea de una guerra generacional”. El autor destaca la ausencia de una discusión sobre la naturaleza y las causas de las desigualdades sociales y simbólicas en juego.
Una tercera dimensión, ligada a la recién planteada, se interroga por las relaciones de generación y las condiciones de transmisión en el presente, respecto del ejercicio de la memoria. Nos parece productivo indagar las similitudes y diferencias entre la juventud actual con otras juventudes del pasado en torno, por ejemplo, a la noción de tiempo y espacio en la misma constitución de cada grupo generacional, estableciendo relaciones con las transformaciones culturales y sociales de cada época. Y, más allá y más acá de esas transformaciones, preguntarnos por las producciones de sentido, los diferentes mundos simbólicos y situaciones sociales desde donde la juventud del presente puede interpelar y resignificarse con otras juventudes del pasado. No deberíamos desestimar que los jóvenes del presente puedan invocar, bajo una figura militante, una memoria, sin problematizar las condiciones sociales y culturales de su presente (*7).
Uno de nosotros, Alejandro Villa, retomando algunos conceptos de la obra de Benjamin, se pregunta por las características de las imágenes sensoriales (táctiles, visuales y auditivas) que provocan los objetos en la percepción, en tanto hechos significativos para los procesos de transmisión y memoria entre las generaciones. El análisis del tipo de percepción que se efectúa en la experiencia biográfica de las estructuras yoicas a través de estas imágenes y la posibilidad de surgimiento de un nuevo saber en el pensamiento son elementos claves para dicho autor.
Un segundo aspecto de esta tercera dimensión hace a las condiciones sociales y los ámbitos institucionales, así como a las prácticas que se producen allí, las que pueden posibilitar u obstruir un proceso de transmisión entre las generaciones. En este punto la escuela y las prácticas pedagógicas se nos presentan como un ámbito muy significativo.
El trabajo de Delfina Doval discute las políticas de disciplinamiento escolar y curriculares de la dictadura argentina en la Escuela Media que operaron un “desmantelamiento de lo escolar como espacio político-pedagógico”. Se destaca allí una “preocupación por el mantenimiento de la autoridad” y la “docilidad de los sujetos juveniles”. La autora se pregunta cómo las instituciones educativas pueden actualmente trabajar sobre la transmisión cultural y la memoria social. Además se interroga sobre las modalidades en que dichas instituciones pueden incorporar a los jóvenes, cuestionando a éstos como “sujetos dóciles”, y colocándolos en aquel vínculo intergeneracional que fuera interrumpido por el terrorismo de Estado.
Las políticas de Educación y en particular de la memoria del Estado argentino procuran colocar, de diferentes modos, en la Enseñanza Media las problemáticas de la relación entre juventud y memoria. En esta dirección, creemos necesario avanzar en dos sentidos. Por un lado, en la discusión sobre los textos curriculares que se utilizan para abordar esta problemática. Por otro, en la búsqueda de vinculaciones entre estos textos y las prácticas y culturas juveniles reales de las que participan los estudiantes, así como en la discusión impostergable sobre el problema de la legitimación de la autoridad del docente y las narraciones que podrían habilitar a este último en la relación pedagógica (*8).
Tres textos de este volumen desarrollan parte de estas discusiones, basados en trabajos en instituciones educativas a partir de investigaciones y relatos de experiencias. El trabajo de Silvia Grimberg y Viviana Sargiotto explora el espacio escolar en tanto espacio de pensamiento, narración y experiencia. Indaga en distintos actores de la “comunidad educativa” y observa cómo, desde ópticas diferentes, existe un potencial de escucha, diálogo y expectativas de cambio para un encuentro generacional.
El tratamiento específico de la conmemoración del Día de la Memoria es abordado en dos trabajos diferentes. María Paula Pierella, Paula Caldo y Elvira Scalona analizan la experiencia de los actos escolares del Día de la Memoria en un conjunto de escuelas públicas. Describen los conflictos y las tensiones de los docentes ante la puesta en presente del pasado traumático, y despliegan las diferencias de enfoque, de interpretación y de implicación de los educadores y la ambivalencia que es puesta en acto en la institución con motivo de esa efeméride.
También Gabriela Herrera nos transmite una experiencia de trabajo en torno a esta conmemoración. Se trata de una institución educativa en un contexto de encierro. La especificidad institucional resignifica la fecha, los efectos de la historia reciente, el impacto de la represión cotidiana y las polémicas entre los educadores.
Finalmente, en esta tercera dimensión que venimos desplegando, se trata de considerar la relación entre los procesos de transmisión y las posibles reconfiguraciones identitarias que se pueden efectuar entre diferentes generaciones. La biografía se nos presenta aquí como un concepto clave.
El trabajo de Horacio Molina sobre el Archivo Biográfico de las Abuelas de Plaza de Mayo abre diversas vías para analizar la vinculación de la fractura social del terrorismo de Estado sobre la biografía de los sujetos, los procesos de transmisión y las posibles reconfiguraciones biográficas identitarias que se pueden efectuar desde el presente. Se analizan allí las diferentes experiencias que puede adquirir el encuentro de los nietos recuperados con el archivo biográfico, “en espera”, elaborado por las Abuelas de Plaza de Mayo. Son los procesos simbólicos y las relaciones sociales los que se ponen de relieve allí como dimensiones privilegiadas de la transmisión intergeneracional. El autor enfatiza tres discusiones. En primer lugar, el archivo biográfico ¿es una intimidad reservada al nieto por venir o es de carácter público y puede estar destinado a otros sujetos sociales que lo demanden? En segundo lugar, el proceso de reconfiguración identitaria supone una experiencia singular de lectura/recepción del archivo por parte del nieto restituido, la posibilidad de que las imágenes del archivo se encarnen, inscriban rasgos en el cuerpo propio del nieto, así como la posibilidad de reconocimiento con el cuerpo de los lugares y los espacios a los que las voces del archivo aluden. Finalmente, la experiencia de reconfiguración identitaria, se inscribe en un contexto de luchas políticas y producción de relatos en el presente, de una historia fracturada entre un “pasado de apropiación” y “un presente de restitución”. En este sentido, dicha reconfiguración puede pensarse como “un ensayo de políticas de la transmisión generacional”.
La producción de este libro se sostiene en la convicción de que las políticas de la memoria podrían orientarse aún más en problematizar el espinoso nudo de la transmisión entre las generaciones. Esto implica desmarcarse de un modo de pensar la memoria como un dato histórico en sí, cuyo riesgo mayor radicaría en la repetición y reproducción de lo traumático en el presente. Creemos prioritario repensar este nudo para el abordaje y diseño de políticas en los ámbitos de educación, salud, justicia, seguridad y desarrollo social, con toda la complejidad que implica. En la misma línea, pensamos que resulta insuficiente reivindicar políticas de la memoria asentadas en el pasado social argentino y de las características de la juventud de los años 70 sin articularlas con las problemáticas y políticas sociales de la juventud del presente. Pese a los cambios inéditos y las transformaciones en curso, se ha profundizado la exclusión social de los y las jóvenes con respecto a los años 70. Se han multiplicado y transformado las dimensiones que intervienen en los fenómenos de desafiliación observables en el debilitamiento de los lazos sociales en general, e intergeneracionales en particular. Las políticas sociales orientadas a los y las jóvenes deberían poder dar cuenta de esta fragilidad del lazo social.
Insistimos en discutir la problemática de la memoria, no como algo que hay que buscar en el pasado, sino como algo que puede ser producido y posibilitado por las condiciones de la transmisión en el presente. Desde estos puntos de partida, invitamos a revisar, analizar y discutir concepciones y prácticas institucionales en las que se juega cotidianamente la transmisión entre las generaciones. Cada uno de los textos de este libro recorre en su propio estilo algunos de los interrogantes planteados.

Alejandro M. Villa
Daniel Korinfeld


Notas
1. Convocado por el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Archivo Nacional de la Memoria, Secretaría de Derechos Humanos de la Nación Argentina. Co-organizado por la Biblioteca Nacional, Centro Franco-Argentino de Altos Estudios -Universidad de Buenos Aires, Centro Universitario Germano-Argentino (DAAD-Universidad de Buenos Aires), Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Universidad París VIII. Se realizó los días 25, 26 y 27 de octubre de 2010 en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos - Ex ESMA).
2. Los textos originales de las ponencias fueron reformulados a partir del trabajo y debate posterior de los compiladores con cada uno de los autores.
3. 2001: 259, “Fragmentos de memorias, la transmisión cancelada”. En Guelerman, S. (Comp.), Memorias en presente. Identidad y transmisión en Argentina posgenocidio. Norma, Buenos Aires.
4. Puede encontrarse una discusión de la noción de “cita” y “comentarios” en Benjamin, en el artículo de Silvia Anderlini de esta compilación.
5. 1996: 15, Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios sobre la reflexión política. Península, Barcelona.
6. Villa, 2010. “Memorias en clave de juventud y rupturas generacionales: consideraciones preliminares para un abordaje del pasado reciente argentino en el campo de la educación”. En Medvescig, C., Otero, R., Salvi, V. & Villa, A., La sociedad argentina hoy frente a los años ‘70. Buenos Aires, Eudeba y Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. 155-156.
7. Aunque no sea un tema de discusión de este libro, no podemos dejar de mencionar aquí el problema político, social y cultural que significa reducir el problema de la transmisión del pasado reciente argentino a una reproducción de una supuesta memoria del pasado que aliena a los jóvenes del presente, disociando al pasado de las condiciones reales de socialización y subjetivación del presente de esta misma juventud. Al respecto pueden consultarse Guelerman, S. “Escuela, juventud y genocidio”. En Guelerman, S. (Comp.), op. cit., 2001; Lorenz, F. “Memoria, historia y transmisión” (Mesa). En Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación (Seminario), Entre el pasado y el futuro: los jóvenes y la transmisión de la experiencia argentina reciente. EUDEBA, Buenos Aires, 2007; Villa, A., Ob. Cit., 2010.
8. Villa, 2010: 187-188, Ob. cit. Además, esto se produce en un contexto institucional y social donde existe un problema mucho más estructural que enfrentan los /as profesores del nivel medio: la disociación y tensiones entre las prácticas curriculares y las prácticas y culturas juveniles. Estas últimas deslegitiman permanentemente el saber hegemónico escolar y constituye a la escuela media en un territorio juvenil donde el docente es desautorizado en tanto sujeto de transmisión de cultura. Al respecto puede consultarse también Villa, A. “Cuerpo, relación pedagógica y salud: una perspectiva en la transición de la Escuela Primaria a la Media”. En Actas de Seminario Interdisciplinar “Infancias, juventudes y políticas”. Paraná, Universidad Nacional de Entre Ríos, 2011.

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