Manual para estudiar textos académicos

Manual para estudiar textos académicos

Prácticas, conceptos y métodos en los procesos de lectura y escritura


$ 835,00


¿Qué implica estudiar un texto? ¿Cómo se encara esta actividad compleja que requiere prácticas y disposiciones específicas?

El Manual para estudiar textos académicos. Prácticas, conceptos y métodos en los procesos de lectura y escritura presenta un conjunto articulado de nociones, pautas y ejercicios orientados justamente a responder estos interrogantes, por lo que constituye un material de trabajo no solo para aquellas disciplinas que abordan lo singular de estos procesos sino también para todas aquellas en las que leer y escribir son actividades inherentes al estudio. Busca acercarse, de esta manera, a la particularidad de lo que suele denominarse discurso académico y a sus formas de enseñanza y aprendizaje.

El volumen está destinado a docentes, estudiantes de instituciones terciarias y universitarias, y a todos aquellos que están interesados, por diversos motivos, en familiarizarse con el lenguaje académico con el fin de aprehender y, a su vez, de reflexionar en torno a sus dinámicas. Esta propuesta se ofrece como una invitación a que el lector pueda apostar a un trabajo sistemático, constante, que modifique sus propias prácticas de lectura, de estudio y de escritura.

Atentas a la importancia de los conocimientos teóricos sobre la discursividad para alcanzar un desempeño adecuado, las autoras inician cada capítulo con excelentes síntesis de las problemáticas que abordan, en las que articulan, particularmente, los aportes de la Teoría de la Enunciación y de la Lingüística textual. Recorren, así, temas fundamentales como los géneros, los dispositivos enunciativos, los estilos, los registros, las figuras retóricas o las secuencias textuales. Entre estas últimas privilegian las expositivas, explicativas y argumentativas y en relación con ellas se consideran procedimientos como el ejemplo, la reformulación, la analogía, el encadenamiento causal y la definición, además de las citas de autoridad, la concesión o la refutación. Asimismo, interrogan los modos de estructuración propios de cada tipo considerando tanto las regularidades más habituales como la perspectiva retórica. Buscan, así, desarrollar en sus destinatarios una sensibilidad textual que facilite y profundice el trabajo con textos académicos, estimulando la capacidad inferencial y estableciendo las bases que sostengan la producción y la interpretación. Elvira Narvaja de Arnoux

Prólogo. Elvira Narvaja de Arnoux

PARTE I. Conceptos introductorios

Capítulo 1. La lectura y la escritura en los procesos de estudio
1. Prácticas de lectura y escritura
2. Los géneros discursivos
3. De la pantalla al papel
4. Los elementos paratextuales
5. Adecuación y corrección
6. Pautas de autocorrección: revisión del uso de la tilde
Lectura optativa

Capítulo 2. El enunciador y el enunciatario
1. Los conceptos de enunciador y de enunciatario
2. Las marcas de subjetividad
Los deícticos
Los subjetivemas
La modalidad
3. La construcción de la identidad autorial
4. El enunciatario del texto académico
5. El registro formal
6. Pautas de autocorrección: revisión de la concordancia
Lectura optativa

Capítulo 3. La polifonía
1. El concepto de polifonía
2. La polifonía lingüística
3. El discurso referido
4. Referencias y bibliografía
5. La intertextualidad
6. Dialogismo e interdiscurso
7. Pautas de autocorrección: revisión del uso de dos puntos y comillas
Lectura optativa

PARTE II. Secuencias textuales

Capítulo 4. Las secuencias expositivas y las secuencias explicativas
1. Las secuencias textuales
2. Los textos expositivos
3. Los textos explicativos
El ejemplo
La paráfrasis
La definición
La analogía y la comparación
La metáfora
4. El enunciador, el enunciatario y la estructura de un texto expositivo-explicativo
5. Reiteración de palabras y mecanismos de sustitución
Sustitución por un pronombre
Sustitución por otra expresión
6. Pautas de autocorrección: revisión del uso de la coma
Lectura optativa

Capítulo 5. Las secuencias argumentativas
1. La argumentación: perspectivas y definiciones
2. Los textos argumentativos y la construcción enunciativa
3. La estructura de los textos argumentativos
Exordio o introducción
Exposición de acontecimientos que condujeron a la problemática en debate
Instancia argumentativa
Conclusión
4. Las técnicas argumentativas
La ejemplificación
La definición
La pregunta retórica
La relación causal
La analogía y la metáfora
La cita de autoridad
La concesión y la refutación
5. Los marcadores discursivos
6. Pautas de autocorrección: revisión del uso del punto
Lectura optativa

PARTE III. Prácticas de lectura y escritura académicas

Capítulo 6. Leer para estudiar
1. Las prácticas académicas de lectura
2. Situar el texto en sus condiciones de producción
3. Niveles de información y tipos de enunciados
4. Algunas prácticas de estudio
Los materiales bibliográficos y su organización
Mapeo de los textos
Glosario de términos y definiciones
Al rescate de una práctica efectiva: fichar
Cuadros y constelaciones
5. Pautas de autocorrección: revisión del uso de paréntesis, guion largo y corchetes
Lectura optativa

Capítulo 7. Complementación y confrontación de fuentes
1. Textos complementarios o confrontativos
2. La complementación de textos
3. La confrontación de textos
4. Pautas de autocorrección: revisión de la correlación verbal
Lectura optativa

Capítulo 8. La tarea de escribir
1. La escritura académica como práctica
2. La planificación del escrito
3. La puesta en palabras
4. La búsqueda bibliográfica
5. Dos géneros académicos: la respuesta de examen parcial y la monografía
La respuesta de examen parcial
La monografía
6. Pautas de autocorrección: revisión de los pronombres relativos
Lectura optativa

PARTE IV. Anexos

I. Resolución de consignas
Capítulo 1. La lectura y la escritura en los procesos de estudio
Capítulo 2. El enunciador y el enunciatario
Capítulo 3. La polifonía
Capítulo 4. Las secuencias expositivas y las secuencias explicativas
Capítulo 5. Las secuencias argumentativas
Capítulo 6. Leer para estudiar
Capítulo 7. Complementación y confrontación de fuentes
Capítulo 8. La tarea de escribir

II. Recomendaciones bibliográficas y obras de consulta
Bibliografía específica
Bibliografía general
Manuales de lectura y escritura universitarias
Referencias bibliográficas

Mara Glozman

Doctora en Letras y magíster en Análisis del Discurso por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Investigadora del CONICET y profesora de Lingüística (UBA). Dicta cursos de posgrado vinculados con los estudios del discurso. Fue docente en distintos ámbitos universitarios de enseñanza de la escritura, entre ellos la cátedra de Semiología del Ciclo Básico Común (UBA) y el Taller de Escritura Académica (Universidad de San Andrés). Desde 2004 participa en proyectos dedicados a investigar las prácticas escriturarias y discursivas.

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Karina Savio

Doctora en Letras con orientación en Lingüística y magíster en Análisis del Discurso por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es investigadora del CONICET y se desempeña como profesora adjunta del Taller de Lectura y Escritura de la Universidad Nacional Arturo Jauretche. Dicta diferentes cursos sobre escritura académica para carreras de grado y de posgrado. Ha coordinado el área de escritura en el ingreso a la Universidad de San Andrés. Ha participado y dirigido diversos proyectos de investigación relacionados con el área desde 2005. En la actualidad, dirige el proyecto “La escritura académica: un estudio sobre el sentido y los efectos de prácticas pedagógicas inclusivas” (UNAJ).

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Elvira Narvaja de Arnoux

Profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Dirige la maestría en Análisis del Discurso en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Es responsable de la sede argentina de la Cátedra UNESCO en Lectura y Escritura y en ese marco ha implementado la carrera de Especialización en Procesos de Lectura y Escritura. Dirige, además, el proyecto interdisciplinario “El derecho a la palabra. Perspectiva glotopolítica de las desigualdades / diferencias”. Ha dirigido, en el área, las obras colectivas Escritura y producción de conocimiento en las carreras de postgrado (Santiago de Arcos, 2009) y Pasajes. Escuela media/Enseñanza superior (Biblos, 2009).

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El discurso académico

Antes de que el lector se sumerja en este manual, quisiéramos detenernos brevemente en una expresión frecuente en los textos que buscan dar cuenta de las dinámicas de la lectura y de la escritura universitaria, y que, por diversas razones, también figura aquí: discurso académico. En efecto, aquel interesado en bucear por estas páginas advertirá en múltiples ocasiones la presencia y utilización de esta categoría, a la que se le puede atribuir, en una primera impresión, un carácter cristalino. El discurso académico –y así se lo suele definir– es el discurso que nace, se produce y circula dentro de una institución, a saber: la Academia. En este sentido, agrupa una diversidad de géneros –monografías, tesinas, respuestas de exámenes parciales, exámenes finales orales, entre muchos otros– y está emparentado con el discurso científico. Si bien esta definición puede ser objeto de numerosas críticas, la mayoría de ellas no cuestiona el vínculo entre este tipo de discurso y la institución en la que se constituye. Nosotras, por el contrario, concebimos que esta visión encierra un sentido que esconde un fenómeno de mayor complejidad.
Hoy en día, el discurso académico, entendido desde esta mirada restringida, ha traspasado su muro institucional en tanto deja sus huellas en otros géneros discursivos que no pueden ser pensados estrictamente como “académicos”. Esta situación podría atribuirse, entre otros factores, a que la universidad legitima, en las condiciones actuales, un saber cuyo prestigio se presenta naturalizado dentro de la sociedad e instituye un reconocimiento social que ha motivado a que distintas prácticas profesionales, que antes estaban por fuera de la institución, se encuentren bajo su órbita. De allí que carreras como las de Cine o de Enfermería se hayan convertido, en los últimos años, en carreras universitarias. El discurso académico ocupa así cierta posición privilegiada, que, a su vez, opera –en algunos casos, de manera implícita– como una fuente discursiva “modélica”.
Ahora bien, tomando en cuenta lo que señalamos respecto del discurso y de la institución de la que recibe su nombre, nos interesa reparar en otra cuestión nodal relativa a esta categoría: el discurso académico no debe asumirse como un discurso homogéneo, universal y totalizante. Es más bien un conjunto o haz de rasgos diversos, que responden a determinados aspectos lingüísticos, textuales y discursivos, que exponemos a lo largo de este manual, y que pueden aparecer con mayor o menor intensidad en los diferentes textos. Es por este motivo que una nota de opinión que se publica en un diario, por ejemplo, pueda tener ciertas características propias del discurso académico, aunque forme parte del discurso periodístico. Y es, por ello, que en un artículo de investigación en psicoanálisis algunas marcas de subjetividad, como la intrusión del “yo”, vedadas en otros campos del saber, se empleen con regularidad. Cada dominio adoptará aquellos rasgos que más se avienen con sus singulares modos del decir.
Considerando esta caracterización general de lo “académico”, escribimos este manual pensando que en la actualidad hay numerosos individuos que, por distintas razones, tienen la motivación de familiarizarse con este tipo de discurso: un estudiante de una carrera terciaria o de un instituto de formación, un estudiante universitario de grado o de posgrado, un docente que enseñe en la escuela media, pero también cualquier persona que quiera acceder al lenguaje académico con el fin de conocer, aprehender y, a su vez, de reflexionar en torno a sus dinámicas. Creemos que el manejo de las particularidades del “discurso académico” se ha vuelto, cada vez más, parte de los requisitos de formación de la ciudadanía en general.
Frente a este escenario, buscamos que el docente que lea este texto, y a través de sus prácticas el estudiante también, se apropie de aquellos conceptos que introducimos y desarrollamos, que le sean de utilidad para que los pueda operacionalizar en su propia tarea y frente a la singularidad de su auditorio. En otras palabras, los enfoques teóricos que adoptamos en las próximas líneas y nuestras sugerencias se brindan como una invitación a que el lector pueda apostar a un trabajo sistemático, constante, que modifique las prácticas de lectura, de estudio y de escritura adaptándolas a los requerimientos de sus ámbitos de la práctica docente. Pretendemos desplegar ciertas opciones para que cada sujeto pueda contribuir a hacer conscientes algunos fenómenos que muchas veces se presentan como “neutrales”. En este punto, no podemos dejar de destacar que las formas de la escritura implican siempre una toma de posición.
Por otra parte, quisiéramos señalar que a diario nos encontramos, en nuestras aulas, con algunas ideas que pueden obstaculizar el trabajo y el desempeño individual, y que incluso pueden llegar a desalentar a los estudiantes a emprender una carrera terciaria o universitaria. Frases como “no puedo escribir”, “me cuesta estudiar porque no tengo memoria”, “nunca voy a entender esto”, “con leer una vez me alcanza” son habituales en estos ámbitos. Los conceptos con los que trabajamos en este manual y nuestras recomendaciones apuntan a agujerear los cimentos de estas ideas que conllevan cierta visión estática de dichos procesos. La escritura, de esta manera, no es pensada aquí como una habilidad innata, un don que se tiene o no se tiene. El estudio tampoco es entendido como una capacidad individual con la que se nace. Y la lectura no es el resultado de leer una única vez el texto. Por el contrario, las tres son prácticas que se ejercitan, se aprenden, se trabajan… y ¡se transforman! Y es necesario que exista un vínculo entre ellas: la actividad de estudiar en relación con el discurso académico requiere de una articulación estrecha entre la lectura y la escritura.

Ejercicios, prácticas y conceptos teóricos

Como sabemos por nuestra experiencia, transformar los modos de vincularse con la escritura, la lectura y el estudio no es una tarea simple; por el contrario, pone en juego un conjunto complejo de aspectos que inciden, en mayor o en menor medida, en nuestras prácticas.
Ciertamente, el ejercicio constante de la escritura y la lectura, así como el ensayo de diversas maneras de organizar el estudio son aspectos fundamentales. Estas conforman, pues, una parte importante del trabajo. Ahora bien, tal como las entendemos, estas prácticas no implican la reiteración mecánica de una forma estandarizada –escribir, por ejemplo, una y otra vez un texto breve que responda al formato “respuesta de parcial”–, sino un proceso de reformulación y transformación paulatina, de revisión y reflexión sobre las palabras, las estructuras lingüísticas y las formas enunciativas que hilvanan esos textos. Y hay en ello un aspecto que, como ya hemos sugerido, es relevante: las ideas que tengamos sobre la escritura, sobre la lectura y sobre el estudio tienen efectos materiales. Esto significa que no solo es importante la ejercitación; también es importante, a medida que se avanza, ir horadando esas ideas que representamos en el apartado anterior: “no puedo escribir”, “me cuesta estudiar porque no tengo memoria”, “nunca voy a entender esto”, “con leer una vez me alcanza”.
Es por ese motivo que a las cuestiones que queremos trabajar en este manual nos acercamos primero mediante aproximaciones teóricas. Creemos, en este sentido, que conocer ciertos conceptos –sobre el discurso y sus procesos, sobre las secuencias textuales, sobre aspectos lingüísticos– permite pensar mejor las propias prácticas de escritura, de lectura y de estudio. De esta manera, es posible introducir algunas explicaciones y, como uno de sus efectos, comenzar a desarmar ese imaginario de “falencia individual” que suele circular como si fuera una verdad evidente.
Las nociones teóricas valen aquí en tanto cumplen esa función explicativa, y se podrá observar a lo largo de los diferentes capítulos que abrevamos en perspectivas y conceptos heterogéneos. Tal heterogeneidad también se debe a que buscamos ejercitar y pensar tipos de prácticas relacionadas pero distintas: reflexionar sobre las prácticas de escritura requiere movilizar una mirada teórica y conceptual diferente de la que sustenta el trabajo sobre los modos de lectura o con los dispositivos de estudio. Pero también hay otra causa: los discursos son complejos e involucran dimensiones diversas: entraman elementos lingüísticos, producen/reproducen imágenes y representaciones, adquieren cierto prestigio o lugar canónico dentro de un campo, expresan decisiones argumentativas, acarrean sentidos y expresiones cuyo origen es ignorado por quien enuncia.
Veamos desde esta perspectiva una cuestión que resulta especialmente importante a lo largo del manual: la cuestión del sujeto y sus relaciones con lo dicho. Esta cuestión atraviesa distintas dimensiones de lo discursivo, que buscamos aquí aprehender poniendo a funcionar conceptos de procedencia dispar. Se trata de nociones cuya distinción resulta operativa a los fines de este volumen. Por un lado, trabajamos con la noción de enunciador, que –tal como aquí la entendemos– remite a una figura que se construye internamente a cada texto, que se desprende del modo en que el sujeto se presenta a través de sus palabras. Por otro lado, retomamos la noción de autor para referirnos a una posición en cierto campo, tradición o disciplina (por caso, Ferdinand de Saussure en la lingüística, Émile Durkheim en la sociología, Sigmund Freud en el psicoanálisis). Así, si el enunciador es un elemento interno al texto, una imagen que el discurso proyecta, el autor se ubica en los bordes del texto: allí donde el discurso aparece organizado en instituciones, trayectorias, publicaciones.
También sería posible, por último, remitir la producción textual, aunque no en todos los casos, a cierta persona, encarando a partir de ello una reseña biográfica más personal. En este manual nos interesa trabajar con los dos primeros conceptos: el de enunciador en tanto imagen del sujeto que enuncia y el de autor en tanto posición en un campo.
Planteábamos, además, que la heterogeneidad teórica también está motivada por los requerimientos del aprendizaje/enseñanza para los distintos tipos de prácticas de las que nos ocupamos. Y esto se hace patente si pensamos desde este punto de vista un concepto que divide aguas entre teorías sobre el sujeto, el lenguaje y el discurso: la categoría de intención. Al respecto, en estas páginas se podrá observar que en las actividades de lectura nos ocupamos de desplazar esta categoría: de la pregunta espontánea por qué quiso decir el autor nos movemos hacia un ejercicio que busca detenerse en los elementos, rasgos, enunciados y trazos presentes (o ausentes) del texto. Cuando nos centramos en operaciones de escritura, en cambio, nos proponemos generar una reflexión previa a la puesta por escrito –instancia de planificación–, una búsqueda de las formas y sentidos que mejor se avienen al problema a tratar y al género discursivo, una reflexión posterior –revisiones y autocorrección–. En ese sentido, contamos con que haya una intención que oriente el proceso de producción textual: un papel activo y una mirada más consciente del estudiante-escritor respecto de sus prácticas escriturarias.

[Extracto de la introducción del libro]

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