Violencia en los centros educativos

Violencia en los centros educativos

Conceptos, diagnósticos e intervenciones (78)


$ 515,00


Sorprende el vertiginoso surgimiento de acontecimientos agresivos en las escuelas, así como su difusión en los medios masivos de comunicación con reportajes que no representan el fenómeno como problema social, sino como escándalo o acciones delictivas.
Sin duda, desconciertan las nuevas formas que ha tomado la expresión de la violencia en la escuela, provocando la necesidad de reformularla en términos de seguridad e inseguridad. En ese sentido, se observa un creciente y sostenido interés en la problemática, no sólo por parte de los actores presentes en la comunidad escolar, sino por amplios sectores de la sociedad.
La tarea de documentar estos eventos a la luz de los referentes teóricos y contextuales de la vida cotidiana contemporánea está en curso, no sin las dificultades propias de indagar en un tema sensible y complejo.
Las investigaciones que conforman este volumen apuntan hacia una mejoría en las condiciones del aprendizaje y del clima escolar, de las relaciones en el interior de las instituciones educativas, a partir de una voluntad política. Los estudios diagnósticos sirven como un termómetro para palpar cómo se encuentran las instituciones, sus alumnos y docentes.

Introducción
por Alfredo Furlán
Capítulo 1.
Violencia en los centros educativos. Perspectivas europeas
Catherine Blaya
Capítulo 2.
Presentación de la primera sección. Problemática del desarrollo conceptual en investigaciones sobre violencia escolar.
Miguel Ángel Pasillas Valdez
Capítulo 3.
Dilemas teórico-prácticos para pensar la indisciplina y la violencia en la escuela.
Claudia Lucy Saucedo Ramos
Capítulo 4.
Perspectivas teóricas sobre la violencia.
José Claudio Carrillo Navarro y Ma. Teresa Prieto Quezada
Capítulo 5.
Presentación de la segunda sección. Diagnósticos de la violencia escolar en México.
Terry Carol Spitzer
Capítulo 6.
Estudio de Disciplina, violencia y consumo de sustancias nocivas a la salud del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.
Gustavo Muñoz Abundez
Capítulo 7.
Algunos indicadores sobre violencia y su uso en el diseño de una política de prevención.
Sylvia B. Ortega Salazar

Claudia Lucy Saucedo Ramos

Psicóloga, doctora en Ciencias con especialidad en Investigaciones Educativas. Profesora titular de la Facultad de Estudios Superiores (Iztacala, UNAM).

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María Teresa Prieto Quezada

Doctora en Educación por la Universidad de Guadalajara y Maestra en Investigación en Ciencias de la Educación de dicha universidad. Actualmente se desempeña como coordinadora de Investigación y Posgrado del Centro Universitario del Norte en la Universidad de Guadalajara, México. Es autora de artículos publicados en la Revista Mexicana de Investigación Educativa editada por el COMIE, y de la Revista Iberoamericana de Educación, además de la revista Educación y Desarrollo en México. Recientemente colaboró en la revista Novedades Educativas y participó en la elaboración de un capítulo del libro Ejercer la autoridad (Buenos Aires, Noveduc libros, 2009), compilado por Fernando Osorio. Integró el Comité Científico del 1er Congreso Internacional sobre Conflicto y Violencia en las Escuelas, organizado por Noveduc libros y realizado en Buenos Aires en octubre del 2009.

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José Claudio Carrillo Navarro

Licenciado en Filosofía, Maestro en Educación por la Universidad de Guadalajara, doctor en Psicología, profesor de tiempo completo en el Centro Universitario de Ciencias Económico-administrativas. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y del Consejo Mexicano de Investigación Educativa en México. Pertenece al cuerpo académico consolidado Investigación Educativa y estudios sobre la Universidad.

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Alfredo Furlán

Doctor en Ciencias de la Educación (Universidad René Descartes, París V, 1983). Profesor Titular C de tiempo completo, Facultad de Estudios Superiores (Iztacala, UNAM).

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Miguel Angel Pasillas Valdez

Maestro en Pedagogía (UNAM). Profesor titular (División de Investigación y Posgrado, FES Iztacala, UNAM).

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Gustavo Muñoz Abúndez

Licenciado en Asesoría Psicopedagógica y Maestro en Educación (Universidad Autónoma de Aguascalientes). Profesor-investigador.

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Sylvia B. Ortega Salazar

Socióloga y educadora, ha combinado la docencia y la investigación con el servicio público en los ámbitos de la ciencia y la educación.

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Antonio Gómez Nashiki

Doctor en Ciencias, con especialidad en Investigación Educativa (DIE-CINVESTAV, 2003). Profesor de la Facultad de Pedagogía (Universidad de Colima).

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María Cecilia Fierro Evans

Licenciada en Pedagogía. Maestra en Investigación y Desarrollo de la Educación (UIA). Doctora en Ciencias con especialidad en Investigaciones Educativas (DIE-CINVESTAV-IPN).

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Ursula Rivera Zurita

Doctora en Ciencia Política (UNAM). Profesora-investigadora de tiempo completo (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México), responsable del Área de Egresados.

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En el año 2008, varios de los interesados en investigar sobre la violencia en el medio escolar solicitamos al COMIE (Consejo Mexicano de Investigación Educativa) que se abriera un área específica en los congresos para tratar el tema. Existía el antecedente de tratamiento de esta problemática en los Estados del Conocimiento correspondientes al período 1992 al 2002: “Procesos y prácticas de disciplina y convivencia en la escuela. Los problemas de la indisciplina, incivilidades y violencia”?1. Pero, a pesar de contar con este antecedente, no se había abierto un área que canalizase los trabajos que se presentaban en los congresos bianuales que sistemáticamente convoca la organización. La asamblea de socios consideró pertinente el pedido y se creó el área 17 “Convivencia, disciplina y violencia en las escuelas”. En septiembre de 2009 se realizó en Veracruz el X Congreso Mexicano de Investigación Educativa (XCMIE) con el área en cuestión.
Se presentaron más de 30 ponencias, de las que seleccionamos 24 para confeccionar el programa. Estas se expusieron organizadas en seis mesas, con una asistencia promedio de 50 congresistas. Esto permite asegurar que la iniciativa no fue una ocurrencia caprichosa de un grupo que anhelaba un espacio de poder dentro de los congresos, sino una correcta lectura de las problemáticas actuales de las instituciones educativas. Los autores de las ponencias eran en general gente joven, preocupada por los numerosos síntomas que se observan en las escuelas, que expresan la existencia del problema. También permitió apreciar el estado incipiente de las investigaciones desarrolladas o que están en marcha sobre esta compleja temática.
Entre las actividades del área se llevaron a cabo tres simposios dedicados respectivamente a tratar las orientaciones conceptuales de las investigaciones, los diagnósticos y los proyectos de intervención, algunos de cuyos materiales se presentan en este libro.
Abre la publicación el texto de la conferencia magistral dictada por Cathérine Blaya, presidenta del Observatorio Internacional de la Violencia en las Escuelas, quien vino especialmente invitada por el Comité Científico que constituyó el COMIE para organizar el congreso.
El texto de Cathérine Blaya contiene un pormenorizado recuento de las investigaciones llevadas a cabo en Europa desde que se planteó la necesidad de estudiar el tema de la violencia en las escuelas, presentando las diversas estrategias planteadas por los investigadores y sus resultados específicos. Analiza las políticas públicas de los países donde se hicieron las investigaciones y ofrece una valoración de los cambios suscitados.
Dice C. Blaya:
“Muchas de las medidas tomadas en el nivel de los poderes públicos y ministerios de educación son parecidas, con la excepción de Europa del Norte, que muestra una voluntad más fuerte de asesorar las acciones y el compromiso desarrollados por los centros educativos. Se nota de modo general un desarrollo desigual entre las regiones y los centros, por falta de apoyo o financiación suficiente por parte de los poderes públicos o por rechazo del personal responsable. Se nota también una falta de evaluación de los efectos de las medidas emprendidas. Esto produce un sentimiento de inutilidad por parte del personal y puede incluso resultar en la persistencia de acciones que quizás no tienen ningún efecto o que producen efectos contrarios”.
Como se ve, a pesar del gran despliegue de investigaciones que se reseñan, a la hora de definir las intervenciones en Europa surgen los problemas. ¡Cómo cuesta armonizar la investigación con las políticas públicas! Esto parece ser un problema general del campo pedagógico, digno de pensarse.
Luego hace un balance de la evolución de la situación actual en cuyo contexto formula una aseveración que nos advierte de las consecuencias del deterioro social.
“Aumenta el riesgo de ser victimizado con la precariedad social (Debarbieux, 2003). Se nota un aumento de esta tendencia en los últimos años, lo que refleja también el deterioro de la situación social en general.”
Esto constituye la preocupación mayor de Blaya, preocupación que compartimos todos los que nos sentimos involucrados en el tema. Son las huellas más sensibles de la tremenda crisis que vivimos en los últimos años.
Y con respecto a las intervenciones, entre otras cosas, afirma:
“Sin embargo, cualquiera que sea el tipo de programa, unos elementos son imprescindibles para su éxito. Así, los programas tienen que ser parte del proyecto del centro educativo en su conjunto y es preciso que estén incluidos en la agenda del centro (horario fijo; salón de clase u otro lugar determinado). Cuando se trata de un programa de intervención diseñado por otros y desarrollado en el centro, tiene que ser desempeñado en su conjunto y no sólo partes del programa. A menudo, el personal que está encargado de la puesta en obra de la intervención se desanima cuando no ve resultados rápidos. Las investigaciones científicas muestran que, para ser eficaz, una intervención precisa tiempo: entre seis meses y un año como mínimo (Bowen, 2004). Para prevenir el desánimo de los equipos, es importante evaluar el impacto de las acciones emprendidas y de informarles de los progresos realizados, de las dificultades y de lo que se puede mejorar. En el caso contrario tienen el sentimiento de que no sirve para nada invertir energía suplementaria en un enésimo programa o proyecto en detrimento del currículo”.
Esta afirmación resulta de gran interés en México, donde es habitual que se emprendan iniciativas que se ponen en marcha y se detienen a mitad del camino, y que no se evalúan, o que, si se lo hace, las evaluaciones se quedan entre los funcionarios, no llegando casi nunca a los actores de las escuelas.
Las aportaciones de Cathérine Blaya son muy valiosas, y con un alcance mucho mayor que el que tuvo en el congreso, por lo que no dudamos en incluir el texto, como primer capítulo, previo a las tres secciones en que está organizado el presente libro, que esperamos que circule más allá de las fronteras locales, y que llegue a los interesados en la cuestión de la violencia en las escuelas, en todos los países de habla hispana.
Luego incluimos dos textos que desarrollan el problema de las orientaciones conceptuales de las investigaciones en el campo de la violencia escolar. Esta sección está presentada por un trabajo de Miguel Ángel Pasillas, en el que analiza los pormenores que implica esta tarea. Señala Pasillas el carácter naciente del campo de las investigaciones sobre la violencia en las escuelas y comenta las tendencias que resaltan las dificultades de la construcción de los conceptos necesarios para romper con el sentido común. En un momento dice que “nunca es posible tener certezas completas, ni percepciones totales sobre estos asuntos”. Se parece mucho a lo que dice Pierre Bourdieu al terminar la obra La Miseria del Mundo: “la ciencia (…) se contenta con las verdades parciales y provisionales que puede conquistar contra la visión común y la doxa intelectual…”. Y continúa Bourdieu: “y que son capaces de procurar los únicos medios racionales de utilizar plenamente los márgenes de maniobra dejados a la libertad, es decir a la acción política”. Tal vez este hecho radical —se trataría de conocer los márgenes de maniobra— explique el problema de la escasa relación entre las políticas públicas y la investigación. O las relaciones tormentosas que a veces se suscitan entre ellas.
Completan esta primera sección los interesantes trabajos de Claudia L. Saucedo Ramos, por una parte, y de José Claudio Carrillo Navarro y María Teresa Prieto Quezada, por otra. En ellos, los autores trazan sus formas de ver los problemas conceptuales del campo y hacen el intento, al menos en el segundo de estos artículos, de definir los que consideran son los conceptos centrales que delimitan el objeto de estudio.
La segunda sección trata sobre los diagnósticos hechos en México sobre los problemas de violencia en las escuelas. Luego de la presentación escrita por Terry Spitzer, incluimos el texto elaborado por Gustavo Muñoz Abúndez y el texto que presenta la doctora Sylvia Ortega Salazar. En el primer caso, se trata de una reflexión hecha por Muñoz Abúndez sobre el informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) “Disciplina, violencia y consumo de sustancias nocivas a la salud en escuelas primarias y secundarias de México”, en cuya elaboración participó, junto a Ma. Antonieta Aguilera García y a Adriana Orozco Martínez. Siempre es interesante conocer las reflexiones que se realizan sobre un trabajo de diagnóstico que, por otra parte, es el único estudio con alcance nacional hecho en México. Y a continuación presentamos el trabajo “Algunos indicadores sobre violencia y su uso en el diseño de una política de prevención”, que contiene referencias a múltiples estudios previos con los que pinta un cuadro de situación. La doctora Ortega Salazar cierra su texto con un balance sobre “Lo que hemos aprendido en la prevención y atención de la violencia” y una formulación de “Perspectivas”. Es interesante leer sus palabras y compararlas con las que manifiesta Catherine Blaya sobre el mismo tema.
La tercera sección trata de diferentes proyectos de intervención y es presentada por Antonio Gómez Nashiki. La sección reúne tres textos. El primero es el presentado por Cecilia Fierro Evans, del Observatorio Latinoamericano de Convivencia Escolar, en el que expone diversas experiencias realizadas en escuelas que han implementado formas novedosas de gestión de los conflictos. Dice Fierro Evans que:
“Presentamos aquí la versión resumida de esta (…) lectura transversal, la cual analizó los casos en función de dos interrogantes: ¿qué prácticas escolares y de gestión son desarrolladas en estas escuelas con el propósito explícito de contribuir a generar formas de convivencia inclusivas, basadas en el respeto y el cuidado mutuo? y, en segundo lugar: ¿qué evidencias de un desarrollo de competencias socio-afectivas y éticas dan cuenta los casos en diversos actores de la comunidad educativa (estudiantes, docentes, directivos, padres y madres de familia)?”
El trabajo se llama “Escuelas que construyen respons-habilidad en la convivencia escolar”.
Enseguida se incluye el texto de Terry C. Spitzer titulado “Mediación de pares y relaciones de ayuda; una estrategia de prevención para estudiantes universitarios a favor de la convivencia y la no violencia. ¿Utopía?”, en el que se explica la historia del proyecto y los avatares de su desarrollo.
Cierra la tercera sección el texto elaborado por la doctora Úrsula Zurita Rivera, de FLACSO-México, denominado “Propuestas de intervención sobre violencia escolar. Experiencias de los equipos técnicos estatales del programa Escuela Segura en México”. Dice la autora —luego de describir la evolución del fenómeno y del tratamiento de la violencia escolar—:
“En este marco, este trabajo aborda el tema de la violencia escolar (VE) y la participación social (PS), colocando la atención en un análisis de los proyectos de intervención (PI) realizados por integrantes de 25 equipos técnicos estatales (ETE) del Programa de Escuela Segura (PES) en México, que cursaron el Diplomado Superior en Gestión de Ambientes Escolares Seguros para la Construcción de Ciudadanía (DSAGESCC), impartido por FLACSO-México en 2008. Estos proyectos son importantes en la medida en que —tanto para los especialistas como para los tomadores de decisión, los grupos organizados de la sociedad civil y otros actores— la violencia escolar es un problema social cuyas soluciones sólo son posibles con y a través de la participación de una amplia gama de actores situados en distintos ámbitos y niveles de gobierno y contextos geográficos”.
La autora, luego de en minucioso análisis, por cierto de gran interés, cierra su texto con las Conclusiones, entre las cuales afirma:
“En programas como el PES, es evidente que si bien existe un discurso generalizado respecto a la aceptación de emprender acciones conjuntas entre diversas dependencias gubernamentales y organizaciones no gubernamentales para actuar de una forma más eficiente y eficaz, en la práctica resulta un desafío difícil de enfrentar. Primero por las varias concepciones respecto a la propia violencia, su prevención y erradicación; en segundo, por la diversidad de instancias que requiere la ejecución de los PI; y en tercero, dado el incremento y diversificación constante de la violencia en diferentes ámbitos de la vida pública y privada en el país, por la creación y operación simultánea de múltiples programas y acciones que constituyen más respuestas desesperadas, con poco impacto y que, al final, acentúan la desconfianza y la sensación de que la violencia es invencible. Aspectos todos ellos que tendrían que estar previstos de un modo preciso desde la formulación y diseño de las políticas y programas públicos sobre todo, como el PES que mira a la violencia en los centros escolares.”
Y se cierra el libro también. Con esto pensamos que el presente volumen es promisorio en la colección Ensayos y Experiencias, dado que se unen ensayos sobre experiencias, al menos en la tercera parte, y en las primeras dos también, aunque los autores nos cuentan facetas de sus experiencias de investigación, o de participación en un diagnóstico. El texto de Sylvia Ortega Salazar también rezuma experiencia pues ella fue la responsable de la Subsecretaría de Servicios Educativos del Distrito Federal, de la SEP durante el sexenio del presidente Vicente Fox. Actualmente es rectora de la Universidad Pedagógica Nacional, desde donde prosigue su labor de difusión y promoción del campo temático que aquí nos convoca.
Es muy problemático el campo temático al que el presente volumen se refiere. Esperamos que su lectura sea una buena experiencia para los lectores, que quedan en muy buenas manos. En la presentación de los autores van los correos electrónicos de cada uno. Sería un gran gusto que los lectores les escribieran, planteándoles las reflexiones que los respectivos textos les han producido.
Alfredo Furlán

Nota
1. Publicada como la tercera parte del segundo tomo: Acciones, actores y prácticas educativas. Juan Manuel Piña, Alfredo Furlán y Lya Sañudo (Coord.) de la colección La Investigación Educativa en México 1992-2002. Publicado por el COMIE y la SEP.

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