Educación de jóvenes y adultos: políticas, sujetos y contextos

Educación de jóvenes y adultos: políticas, sujetos y contextos

Aportes para enriquecer el debate en el campo de la educación permanente


$ 725,00


Esta obra reporta los resultados de una investigación descriptiva con enfoques cuantitativos y cualitativos para repensar la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA) en la Argentina y en el contexto latinoamericano y mundial.
Entre sus aportes se destaca una caracterización de los aspectos vinculados con las instituciones, los estudiantes, los docentes, el currículo (contenidos y modalidad de enseñanza), las iniciativas y las experiencias innovadoras. 
Además, se presentan las tensiones y los problemas medulares de la modalidad, como así también los temas críticos para la conformación de una agenda de la EPJA, a saber: expansión, diversidad y equidad, funciones, currículo, modalidad de enseñanza, configuración institucional, trayectoria escolar de los estudiantes, tecnologías de la información y la comunicación, títulos y certificaciones, normativa, desarrollo laboral y profesional de los docentes y relaciones con la comunidad.

Presentación
Prof. Alberto Estanislao Sileon
Ministro de Educación (República Argentina)

Prólogo 
Lic. M. Susana Barasatian
Dirección Nacional de Orientación y Formación Profesional
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (República Argentina)


Capítulo I
Políticas educativas internacionales y nacionales

1.1. Nuevos escenarios, nuevos requerimientos
1.2. Políticas educativas: proceso de institucionalización

Capítulo II
Aproximaciones conceptuales al objeto de estudio

2.1. La educación como derecho humano fundamental
2.2. La calidad de la educación para todos
2.3. Educación permanente
2.4. Educación Permanente de Jóvenes y Adultos
2.5. Línea de base

Capítulo III
La Educación Permanente de Jóvenes y Adultos.

El Caso de las Provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán (2006 – 2008)
3.1. Instituciones educativas
3.2. Estudiantes
3.3. Docentes
3.4. Contenidos curriculares y modalidadesde enseñanza
3.5. Iniciativas y experiencias significativas
A modo de cierre y apertura

Apéndice
Consideraciones acerca del objeto de estudio y su construcción metodológica

1. Objetivos
2. Tipo de Estudio
3. Población y muestra
4. Procedimiento

Horacio Ademar Ferreyra

Doctor en Educación y licenciado en Ciencias de la Educación con especialidad en Planeamiento, Organización y Supervisión Educativa por la Universidad Católica de Córdoba (UCC). Magíster en Educación para la Formación Profesional (iTEC, Guadalajara, México). Posdoctorado en Ciencias Sociales por el Centro de Estudios Avanzados de Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina y Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, en México. Realizó estancias de investigación en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Oviedo (ambas de España). Especialista en Currículo y Prácticas en Contexto (FLACSO Argentina). Docente e investigador por concurso en la Universidad Católica de Córdoba y la Universidad Nacional de Villa María. Profesor invitado en la Universidad Santo Tomás (Colombia), en iTEC y en UNIVA (ambas instituciones en México). Director del doctorado en Educación y del Equipo de Investigación de Educación Secundaria de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Córdoba (Unidad Asociada CONICET), Categoría 2 Incentivo.

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Este trabajo que hoy nos toca prologar constituye, sin lugar a dudas, un aporte fundamental para la reconstrucción de la educación permanente de jóvenes y adultos en nuestro país, tanto por la pertinencia de las observaciones en torno al análisis de sus debilidades, como por las alternativas que presenta para su mejora. Tiene, a su vez, un valor insoslayable en la medida en que refleja la construcción de un ideario común sobre esta Modalidad del sistema, entre un hombre que ha llevado adelante una carrera en diversos ámbitos del quehacer educativo y los integrantes de un equipo que promueve la implementación de un Programa –denominado Formación para el Trabajo– que se desarrolla desde el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (MTEySS). Junto con los Programas Encuentro, FinES y de Educación Media y Formación para el trabajo para Jóvenes es uno de los cuatro programas mencionados por el autor que, impulsados por el Gobierno nacional, promueven la educación de los mayores de 18 años de edad#.
Desde el inicio del año 2003, el METySS ha sido un partícipe necesario para concretar la decisión política del Gobierno nacional de promover el crecimiento económico con generación de empleo e inclusión social. La implementación de un programa masivo –como lo fue el Jefes de Hogar Desocupados– y el desarrollo de las políticas activas de empleo, constituyeron la base que fundamentó la decisión de promover la finalización de los estudios de Nivel Primario y Secundario de los trabajadores incluidos en ese programa, como una estrategia que contribuyera a posicionarlos en mejores condiciones para insertarse en el mercado de trabajo. Esta se llevó a cabo a través de la firma de acuerdos con las diversas jurisdicciones educativas del país que, de hecho, facilitaron desde esa fecha la incorporación de más de seiscientos mil (600.000) adultos a los diversos niveles de enseñanza. Cabe recordar que el MTEySS, desde el año 2003 hasta la actualidad, ha brindado acciones de formación a 1.056.000 personas.
Desde ese momento hasta ahora, nuestro país, al compás de un importante crecimiento económico y social, fue ingresando paulatinamente en la sociedad del conocimiento, a los procesos de innovación tecnológica y a compartir las metas de educación de calidad para todos, tal como indica la declaración del Milenio (N. York, EE UU, 2000), citada en este trabajo. Según ella, la educación enfrenta, en la región, cuatro desafíos de tal envergadura que su resolución nos permitiría construir sociedades más justas y equitativas, en la medida en que contribuyera a la superación de la pobreza, a lograr una mayor inclusión social e integración cultural, y se constituyera como herramienta de cohesión social e instrumento de prevención de la corrupción y la violencia.
En este mundo complejo, de cambios tecnológicos vertiginosos, de procesos de globalización económica, cultural y social, la educación –tal como lo señala este estudio– no es una preocupación exclusiva de los educadores. Por el contrario, requiere de la multisectorialidad o de la concurrencia de las miradas, enunciados de requerimientos y aportes de diversos actores de la sociedad, entre los cuales los representativos del mundo del trabajo, integrado tanto por actores sociales como institucionales, tienen mucho para aportar. En este contexto, el conjunto de los diversos actores involucrados en este concepto de multisectorialidad, afirman la necesidad de garantizar a las personas, a los ciudadanos de nuestro país, una formación permanente a lo largo de toda la vida. La Formación Continua reconoce, desde esta perspectiva, la multiplicidad de ámbitos en los cuales puede desarrollarse la formación, y la presencia de actores concurrentes para la formación general, técnica y profesional que contribuye a la inclusión del país y de sus grupos sociales en la sociedad del conocimiento.
Las reflexiones que el autor realiza a partir del marco teórico que enuncia, iluminan las diversas etapas de la historia de la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA) de la República Argentina, cuyo resultado, a comienzos del siglo XXI, da cuenta de los avatares históricos y políticos de nuestro país que se expresan en su heterogeneidad y en la falta de objetivos que le confirieran un hilo conductor. Son justamente las políticas implementadas para superar la más grave crisis institucional, social y política que vivió nuestro país en el período 2001-2003 las que permitieron recuperar el protagonismo y la responsabilidad de la Nación en materia educativa. Horacio Ferreyra destaca, en la etapa comprendida entre el 2003 y el 2005, la sanción de dos leyes importantes en materia educativa: la Ley de Financiamiento Educativo y la Ley de Educación Técnico Profesional. El proceso de recuperación continúa con la sanción de la nueva Ley de Educación Nacional, N° 26.206, en el año 2006, que establece cuatro niveles –Educación Inicial, Primaria, Secundaria y Superior– e identifica ocho modalidades que dan respuesta a diversos requerimientos formativos, entre las cuales se ubica la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA). Esta Ley, además de extender la obligatoriedad de la educación hasta el Nivel Secundario, incluye diversos artículos destinados a garantizar la alfabetización y el cumplimiento de la obligatoriedad escolar para aquellos que no la hubieren alcanzado en la edad correspondiente. Este instrumento legal destaca, justamente, la importancia del abordaje de la educación desde una perspectiva multiactoral, dando lugar a la participación de diversos Ministerios, entre ellos los de Trabajo, Desarrollo Social, Justicia, Derechos Humanos y Salud. En esta línea, la Ley prevé el diseño de diversos programas destinados a la erradicación del analfabetismo y al cumplimiento de la educación obligatoria para la población mayor de los 18 años de edad, entre ellos los ya mencionados Encuentro y FinES (Art. 138).
Como decíamos al comienzo del párrafo anterior, el marco teórico permite sostener los fundamentos que se encuentran detrás de las decisiones adoptadas por el Gobierno nacional al sancionar, entre otros instrumentos legales, la Ley de Educación Nacional N° 26.206. El autor enfatiza el carácter de la educación como un derecho humano fundamental que permite a las personas comunicarse, trabajar e insertarse socialmente y sobre el cual los regímenes democráticos aún deben seguir trabajando, y dice textualmente: “Así como otrora contribuyera al resurgimiento democrático, hoy el sistema educativo tiene como desafío contribuir a su transformación cualitativa”. En su carácter de derecho fundamental, la educación es un derecho humano que permite ejercer otros derechos.
Por otra parte, el autor define el concepto de calidad en educación como inclusivo de la eficiencia y la eficacia y destaca el carácter relativo de este concepto porque depende del punto de vista adoptado. La calidad tendrá un carácter inclusivo, favorecedor del desarrollo de la persona y de los valores vinculados a la equidad y la justicia, o contendrá otras perspectivas de construcción social que el devenir histórico señalado por el autor ubica en otras fronteras y con otros horizontes, cuyos resultados en la región han quedado demostrados. Creemos que es oportuno recuperar en este prólogo las dimensiones señaladas en este trabajo como intrínsecas a la calidad en materia de educación, porque constituyen la base de los criterios que sostiene el autor y sustentan las propuestas de mejora de la calidad de la EPJA. La educación para los adultos debe ser pertinente, porque la oferta formativa debe responder a las necesidades del sujeto y del conjunto de la sociedad; ser eficaz, en la medida en que permite el ingreso y asegura la permanencia de las personas hasta la finalización del trayecto educativo; acusar impacto en tanto los aprendizajes den lugar a comportamientos consensuados en la sociedad, y ser eficiente en tanto exista una asignación adecuada de los recursos humanos y financieros para su desarrollo e implementación.
Horacio Ferreyra destaca que la educación permanente se constituye en un principio en el cual se fundamenta la organización global de un sistema y la elaboración de cada uno de los subsistemas: sistema formal, no formal e informal. Siguiendo a Trilla, el autor señala las difusas fronteras entre uno y otro de los sistemas, pero indica la importancia de la organización y sistematización en su diferenciación. Al decir de Ferreyra, efectivamente, “La educación formal responde a una demanda social que asegura la transmisión de la herencia cultural, trabaja en el largo plazo y se mide en años de escolarización. La educación no formal responde a una demanda puntual y precisa; en la educación informal no hay organización previa de la acción (…) la verificación se hace por el rendimiento”.
El autor señala también la crisis de los principales paradigmas en las ciencias sociales, y sostiene que en los complejos procesos de transformación de la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos (EPJA), es necesario abordar la investigación a partir de una coexistencia dialógica de paradigmas que permita la indagación del objeto, a través de diversos caminos y métodos.
La incorporación del análisis de la situación de la EPJA en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Santa Fe, le permite a Ferreyra realizar un conjunto de observaciones metodológicas entre las cuales cabe destacar la importancia que el autor le confiere a los procesos de evaluación y de sistematización de la información para la toma de decisiones. Así, en el proceso de evaluación educativa distingue la importancia de la construcción de la línea de base como dato inicial para analizar el impacto de las políticas y las transformaciones que las decisiones hayan generado en los sistemas y las personas.
El trabajo de investigación sobre estas provincias le ha permitido abordar las conclusiones que constituyen el eje de este trabajo. El conjunto de dimensiones sobre las cuales se considera la necesidad de un abordaje novedoso de la educación de adultos es lo suficientemente abarcador como para incluir todas aquellas necesarias para una mirada integral y multidimensional de su desarrollo: el carácter de las instituciones, de los estudiantes y docentes, de los contenidos curriculares, de las modalidades de enseñanza, del desarrollo de experiencias innovadoras. En el análisis de estas dimensiones, descubre y señala tensiones y temas críticos que es imprescindible que sean enfrentados por la educación de adultos y por los diversos sectores que se preocupan por su problemática. Estos puntos de tensión –sistema inclusivo/expulsivo, formación básica para la vida y el trabajo, correlatividad o currículum fragmentado, educación presencial, semipresencial o a distancia, institución integrada que reúna a jóvenes y adultos o diversos tipos de instituciones, tradición o renovación normativa, profesionalización o desprofesionalización docente, articulación o desarticulación de los contextos– constituyen preguntas que el autor intenta responder en este trabajo.
El autor agrega que es necesario que la educación de adultos supere el enfoque compensatorio para convertirse en una propuesta integral de promoción humana. Para que ello ocurra, propone la articulación con la educación básica y la formación profesional, la vinculación con el mundo del trabajo, la orientación y el apoyo a los estudiantes, la gestión de los recursos, la diversidad de modelos pedagógicos, el fortalecimiento de la capacidad docente, la evaluación de la calidad institucional y curricular, el seguimiento de los egresados para conocer las condiciones de vida y empleabilidad de las personas.
En suma, creemos que el trabajo que hemos tenido el honor de prologar aboga por la diversidad de opciones para la educación de los adultos, resguardando los criterios y pautas para una oferta de calidad. El camino recorrido con el autor de este trabajo a partir de la experiencia compartida en la implementación del programa Formación para el Trabajo permite arrimar algunas experiencias concretas que ayudan a comprender y resolver los puntos críticos por él señalados y que nosotros mencionamos precedentemente.
Pensar un currículum que integre la formación profesional con la educación básica contribuye a resolver, por ejemplo, la tensión entre la educación y el mundo del trabajo; la diversificación entre las diferentes modalidades de enseñanza –presencial, semipresencial y a distancia– nos permitirá evaluar cuál de ellas constituye la más apropiada para sujetos cuya trayectoria educativa se ha visto interrumpida por procesos diversos, ya sea personales, laborales o sociales. La puesta en marcha de mecanismos compensatorios para garantizar la permanencia de los educandos en el sistema, así como las institucionalidades creadas por el Ministerio de Trabajo que intermedian en los mercados locales, contribuyen a poner en práctica y concretar una mejor educación para todos. Educación básica que constituye el pilar inicial sobre el cual se basa el desempeño profesional de los ciudadanos en el mundo del trabajo, en el marco de la Formación Continua cuya mirada construimos entre los diversos actores de la sociedad.

Lic. M. Susana Barasatian
Dirección Nacional de Orientación y Formación Profesional
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (República Argentina)


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