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Suele decirse que los alumnos no saben escuchar ni tomar apuntes, que no interpretan consignas, que tienen dificultades para organizarse y trabajar en grupos, que copian y pegan informaci�n sin discriminar su validez, etc�tera.
�C�mo ense�ar �entonces� a los estudiantes aquello que los docentes suponen que viene dado?�
Sobre la base de los aportes de la psicolog�a cultural, este libro muestra formas de trabajar en clase sobre el desarrollo de determinadas competencias que garantizan que otros aprendizajes se produzcan, habilidades complejas que no siempre son reconocidas como objeto de ense�anza.
La autora presenta proyectos y experiencias donde, con las adecuadas intervenciones de sus profesores, estudiantes de nivel secundario logran apropiarse de los contenidos curriculares participando en actividades colaborativas que favorecen la construcci�n de conocimientos integrados.
Cap�tulo 1. Dominio y apropiaci�n de herramientas culturales
La acci�n mediada en el dominio y la apropiaci�n del conocimiento
�Acci�n mediada por artefactos o por herramientas culturales?
Artefactos culturales
Herramientas culturales
Dominio de herramientas y resistencia
Apropiaci�n: privilegiaci�n y reintegraci�n
Apropiaci�n por andamiajes y en sistemas de actividad
Andamiar instruyendo y modelando
Organizar y dividir las tareas en metas y sub-metas
Estructurar rutinas de actividades incluidas en tareas complejas
Andamiaje y participaci�n guiada
Sistemas de actividad
Cap�tulo 2. Reconceptualizaci�n y discurso en el aula
El proceso de conceptualizaci�n�
Dominio y apropiaci�n de conceptos cient�ficos
El discurso en el aula: explicaciones e interacciones dial�gicas
Tomar apuntes del discurso
Construir conocimiento compartido
La conversaci�n en el aula
Las consignas: entre los conceptos y las operaciones de pensamiento
Cap�tulo 3. Construcci�n colaborativa de conocimientos integrados
Construcci�n colaborativa de conocimientos
El aula como �sistema de actividad�
Ense�ar a trabajar grupalmente
Herramientas inform�ticas que favorecen las tareas colaborativas
Ense�ar a investigar y a construir colaborativamente conocimientos integrados
Esquemas socio-cognitivos implicados en las actividades de investigaci�n
Conocimientos integrados: arte, ciencia, filosof�a. Im�genes biogr�ficas
El arte, la capacidad perceptiva y la imaginaci�n
Im�genes biogr�ficas
Notas diferenciales para la construcci�n de im�genes biogr�ficas
Subjetividad creadora e historia
Modelo de conocimientos integrados e im�genes biogr�ficas
Ejemplo: La doble Revoluci�n y el Romanticismo ingl�s
El marco hist�rico del Romanticismo ingl�s
Algunas im�genes biogr�ficas del Romanticismo
Cap�tulo 4. Experiencias did�cticas con construcci�n colaborativa de conocimientos integrados
Experiencias compartidas y aprendizajes situados
Proyectos de lengua y literatura
Literatura e historia
Literatura y biograf�as
Literatura y otros lenguajes del arte
Construcciones colaborativas en un sistema de actividad
Otros aspectos organizativos
Secuenciaci�n de proyectos de lengua en los distintos a�os de la escuela secundaria
Lengua - Primer a�o: �Los movimientos art�sticos-literarios del comienzos del siglo XX en la Argentina. Construcci�n de im�genes biogr�ficas y recreaci�n de sus producciones: Quiroga, Ocampo y Storni�
Lengua y literatura III - Quinto A�o: �Investigaci�n e integraci�n de referentes de la historia del arte, la filosof�a y la ciencia enmarcados en los movimientos art�sticos. Estructuraci�n por constelaciones e im�genes biogr�ficas y presentaci�n con Prezi�
Integraci�n de lengua extranjera-ingl�s, literatura, historia, arte y TIC. Enfoque AICLE
Proyectos de geograf�a. Geograf�a, arte y biograf�as: �Am�rica: lugares e identidades frente a la globalizaci�n. Construcci�n colaborativa de conocimientos integrados y con referentes del arte latinoamericano�
Proyecto de construcciones colaborativas en geograf�a Proyecto de pl�stica �Arte, historia y biograf�as�
Proyecto de investigaci�n colaborativa �Juventud y adolescencias: similitudes y diferencias intergeneracionales
La psicolog�a cultural y los desarrollos te�ricos sobre la construcci�n social de la inteligencia permiten repensar la naturaleza de los aprendizajes en sus m�ltiples dimensiones. Las perspectivas cl�sicas de la psicolog�a educacional han construido la imagen de un alumno que aprende gracias a sus capacidades cognitivas individuales y de la inteligencia como una posesi�n subjetiva que diferencia las posibilidades y los l�mites de cada uno para alcanzar la apropiaci�n del conocimiento. Un alumno, en la dimensi�n de las representaciones sociales, debe manejar de antemano un sinn�mero de herramientas culturales que lo habiliten para la escucha de explicaciones acad�micas, la elaboraci�n de trabajos escritos, la interacci�n en din�micas grupales, la conceptualizaci�n en las distintas disciplinas e inclusive la integraci�n de los diversos contenidos escolares para su aplicaci�n en la vida pr�ctica. La naturalizaci�n de las pr�cticas escolares en rutinas cotidianas impide ver el alto grado de especificidad que ellas implican, as� como la multiplicidad de esquemas cognitivos y sociales incluidos en su abordaje.�
Este libro trata de aquello que debe ser ense�ado en las escuelas, aquello que garantiza que otros aprendizajes se produzcan, pero que no siempre es visto como contenido a ense�ar. Se les atribuyen a los alumnos, como carencias, que no saben escuchar ni tomar apuntes de las explicaciones de los docentes, tampoco se escuchan entre s�; no saben interpretar consignas; no saben trabajar en grupos; copian y pegan informaci�n sin discriminar su validez acad�mica; etc�tera. Sin embargo, todas estas son habilidades que deben ser ense�adas y consolidadas en una pr�ctica guiada dentro de las actividades cotidianas.�
A modo de ejemplo, una explicaci�n acad�mica no es algo espont�neo a lo que los alumnos est�n expuestos en sus entornos culturales cotidianos; al contrario, su atenci�n y su percepci�n se han acostumbrado a la fragmentariedad y al cambio r�pido de foco que los medios de comunicaci�n y las nuevas tecnolog�as requieren. Entonces, escuchar activamente y seguir el hilo del desarrollo te�rico de una explicaci�n va a demandarles esquemas cognitivos nuevos. Habr�, entonces, que prestar atenci�n a que estos se desarrollen, se integren y se consoliden; esto es parte del proceso de ense�anza y no algo que se pueda dar como prerrequisito. Pero, tambi�n, es preciso, alcanzar una comprensi�n m�s amplia sobre los mecanismos y estrategias discursivas que promueven la construcci�n de conocimientos compartidos. Los aportes de las teor�as socio-discursivas (Voloshinov-Bajt�n) nos brindan claves te�ricas y pr�cticas para estructurar explicaciones y di�logos en ese sentido y alcanzar, conjuntamente entre profesores y alumnos, una re-conceptualizaci�n cr�tica de la realidad.
Las explicaciones y los di�logos que se producen en el aula se centran o giran en torno a los conceptos de las diferentes disciplinas que se ense�an, sean �stas provenientes de los campos cient�fico, tecnol�gico, art�stico o filos�fico. La educaci�n secundaria es el per�odo que coincide convencionalmente con la adolescencia y, por lo tanto, es el momento de transici�n hacia la conceptualizaci�n. Debido a una vieja concepci�n de la l�gica cl�sica, se suelen confundir los conceptos con las definiciones y esto puede llevarnos a creer que la simple reproducci�n de una definici�n implica que los alumnos hayan logrado conceptualizar. Es insoslayable, en este sentido, revisar las teorizaciones de Vigotsky y Voloshinov para analizar el largo proceso que lleva a la conceptualizaci�n en sus m�ltiples planos.�
De la misma forma, los trabajos grupales suelen convertirse en pr�cticas ficcionales: tanto docentes como alumnos refieren que �el trabajo lo hace uno solo y despu�s entregan todos�. Pero esto es as� porque las actividades no respetan ciertos principios de la genuina producci�n intersubjetiva, ni ciertas pautas que mejoran las interacciones entre pares. S�lo cuando la tarea es proporcionalmente distribuida se generan an�lisis que respetan e integran las m�ltiples perspectivas de los alumnos o la construcci�n colaborativa de conocimientos. Esto �ltimo implica trabajar colaborativamente en pos de ir integrando distintos aspectos de un fen�meno, distintas �reas que lo abarquen, distintos puntos de vista cr�ticos o enfoques te�ricos. El aula se convierte en un gran �sistema de actividad� en el cual se establecen relaciones y se recrean los conocimientos en un proceso paulatino de integraci�n compartida.
Otra tarea, que atraviesa tanto a la ense�anza como al aprendizaje, es la formulaci�n y el trabajo a partir de consignas. �stas estructuran y configuran las pr�cticas, torn�ndolas como actividades ritualizadas, vac�as, de simple reproducci�n y copia, o bien propiciando la actuaci�n genuina sobre el conocimiento que lleva a descubrir los nexos y relaciones que existen entre los distintos fen�menos de la realidad. Las consignas son, en gran parte, las que propician la integraci�n del pensamiento en el aprendizaje favoreciendo los procesos de conceptualizaci�n.�
Para revisar las pr�cticas concretas, es preciso contrastarlas con marcos te�ricos provenientes de corrientes socio-constructivistas o culturales que nos descentren del sujeto aprendiendo con sus capacidades individuales y nos haga evidente que toda acci�n mental, que todo aprendizaje, es mediado por herramientas o artefactos culturales y por la interacci�n social con otros. La escuela fue considerada por Vigotsky como el �nico laboratorio en donde pueden evaluarse los aprendizajes; la escuela es la �nica instituci�n social que tiene como funci�n llevar adelante procesos de enculturaci�n de los sujetos, de generar zonas de desarrollo pr�ximo para que los distintos instrumentos de la cultura puedan ser internalizados. Esa zona de desarrollo pr�ximo es la diferencia entre lo que alguien puede hacer por s� solo y lo que puede hacer mediado por herramientas o con la ayuda de otro.�
En las perspectivas socio-culturales de la mente, la inteligencia no es una facultad que se produce en el cerebro, como una funci�n aislada, sino m�s bien se halla distribuida en los diferentes entornos materiales y sociales y est� situada en contextos. Es decir que la interacci�n con diferentes artefactos culturales ampl�a la capacidad perceptiva y permite la elaboraci�n enriquecida del conocimiento, haci�ndolo memorable.�
En este sentido, incluir peri�dicamente artefactos culturales terciarios, tales como referentes de las artes o de la filosof�a, integr�ndolos a los contenidos escolares, permiten la extensi�n de la facultad de percibir, de pensar y de recordar.�
Los instrumentos propios de las metodolog�as de investigaci�n cient�fica pueden ser incluidos en los procesos de construcci�n del conocimiento; ellos favorecen, cuando su abordaje es progresivo y sistem�tico, el desarrollo de las funciones mentales superiores en su mayor expresi�n. Estas implican el dominio voluntario de la atenci�n, la percepci�n y la memoria, todas subordinadas a los procesos del pensamiento complejo.�
Y tambi�n es de mucha relevancia que el conocimiento quede integrado con los referentes biogr�ficos que los generaron. Estos referentes biogr�ficos, con sus posicionamientos sociales y las vicisitudes de sus vidas y sus producciones, son el s�ntoma de mentalidades que desbordan y exceden las l�gicas de paradigmas utilitaristas con relaci�n a las actividades humanas y suman una multiplicidad de modelos vitales que traspasan y ampl�an los ejemplos disponibles en los contextos virtuales, medi�ticos o reales de los adolescentes.�
Por �ltimo, una idea, que estuvo en el origen de este libro, es la de generar en la escuela �experiencias� y, sobre todo, �experiencias compartidas�, donde el conocimiento es el que invita, el que convoca a que jueguen con �l, recre�ndolo en la cantidad infinita de relaciones que permite comprender, rearmar o generar.�
La idea de experiencia es una categor�a que permite restituir la importancia a lo que se vive cotidianamente en la escuela. M�s all� de todo lo que atraviesa a la instituci�n y descentra las pr�cticas de su relaci�n con el conocimiento, se puede pensar que existe la oportunidad de configurar peque�as experiencias compartidas que transformen y ampl�en nuestras perspectivas, los modos de comprender el mundo y actuar en �l.�
Presentamos algunas experiencias que han sido dise�adas colaborativamente e implementadas en aulas reales. El prop�sito es siempre retomar los fundamentos te�ricos para aplicarlos en dise�os que respeten sus principios y luego constatar en la pr�ctica las vicisitudes de las vivencias en la ense�anza y los aprendizajes. Todo dispositivo, toda nueva configuraci�n, toda verdadera experiencia, es un analizador de las pr�cticas, en el sentido en que nos proporciona nuevas categor�as para seguir pens�ndolas y transform�ndolas.
María Gabriela Gentiletti
Profesor de Filosof�a y Ciencias de la Educaci�n con orientaci�n en Pastoral Juvenil (Instituto del Profesorado Don Bosco) y T�cnico Superior en Administraci�n Hotelera (Instituto Superior del Autom�vil Club Argentino). Ense�a la filosof�a y otras asignaturas en el Instituto de la Inmaculada Concepci�n, el Instituto Obra del Cardenal Ferrari, el Centro de Estudios Organizacionales y el Centro Internacional de Hoteler�a y Servicios. Se desempe�� como secretario acad�mico del Instituto de Formaci�n Docente Continua San Jos� del Mundo Nuevo y es secretario acad�mico fundador del Centro de Investigaci�n y Posgrado para el Aprendizaje y el Desarrollo (CIPAD).
Título: Construcción colaborativa de conocimientos integrados
Subtítulo: Aportes de la psicología cultural en las prácticas de la enseñanza. Contenidos y competencias